miércoles, 3 de noviembre de 2010

TEMAS PARA JOVENES

TEMA: “EL VALLE DE BERACA”

TEXTO: 2 CRONICAS 20: 1-30

INTRODUCCIÓN:

Sin duda Dios actúa de muchas maneras, la multiforme manera de actuar de Dios a veces puede sorprendernos, sin duda Dios tiene un estilo único de actuar en nuestra vida.

Josafat fue un rey que experimento el estilo único de actuar de Dios. Definitivamente cuando nos enfrentamos a situaciones fuera de nuestro control, la mejor forma de ver un resultado positivo es buscando de Dios. Característica que estaba presente en la vida del rey Josafat.

El rey Josafat tuvo que enfrentar una situación humanamente incomoda, pero listo en su actuar se dio cuenta que pese a que contaba con un buen ejercito de guerrero, su fe tenia que depender de Jehová de los Ejércitos.

EL ENEMIGO LANZA SU ATAQUE. (2 Crónicas 20: 1, 2)

Ninguno de nosotros estamos exentos de los ataques del enemigo, al igual que Josafat nosotros muchas veces seremos atacados por multitud de enemigos.

Hay momentos en la vida en donde pensamos que los ataques que vienen a nuestra vida son muchos y que no los podremos soportar.

FRENTE A LOS ATAQUES, ¿QUÉ HIZO JOSAFAT?. (Crónicas 20: 3-4)

Primero como todo ser humano tuvo miedo: como todo humano sintió temor al saber que muchos pueblo venían contra el. (v.3)

Segundo se humillo: Humillarse es reconocer mi estado delante de Dios, es reconocer que sin El nada puedo, pero que con El todo lo puedo. Humillarse es reconocer de donde provienen mis fuerzas.

Tercero hizo participes a su pueblo: Un verdadero líder hace participe a su gente de su responsabilidad, es decir que enseña al pueblo que son uno solo.

Josafat fue un hombre que supo clamar a Dios, su clamor lo podemos definir de la siguiente manera:

1. Reconoció el dominio de Dios sobre todos los reinos. (v.6A)

2. Reconoció el Poder de Dios para vencer en cualquier circunstancia. (v.6B)

3. Le Recordó a Dios su pacto con Abraham. (v.7)

4. Le Recordó a Dios la dependencia de ellos hacia El. (v.8, 9)

5. Le Recordó a Dios el bien que El había hecho con estos pueblos y el mal de cómo estaban pagando después de recibir su favor. (v.10, 11)

6. Le encomendó el Juicio a Dios. (v. 12)
Las Respuesta de Jehová no se hizo esperar y fue a través de un descendiente del cantor Asaf. (v.14-17)

“y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.”
Después de recibir una respuesta tan linda departe de Dios, Josafat se inclino a tierra y junto a el todo Judá y los moradores de Jerusalén y ADORARON, esto demuestra la importancia de adorar a Dios luego de una respuesta. (v. 18, 19)
LA HORA DE LA BATALLA.

Después de recibir Palabra de parte de Dios de que el pelearía por ellos llego el momento de poner en marcha la fe.
Un líder con Fe, es un líder que alienta a su pueblo. (v.20)
La Batalla no era una batalla común y corriente, era una batalla espiritual, por esa razón los cantos y mas aun los ornamentos sagrados, señal de que era una guerra de Dios y no de los hombres. (v.21)

Es de gran importancia de mantener la adoración en medio de la guerra espiritual(v. 22), al momento de estar adorando a Dios, el hizo que sus enemigos se mataran entre ellos mismos. Es impresionante leer el versículo 23 puesto que la victoria de Dios llego a tal punto que los enemigos se mataban entre ellos mismos, aun entre compañeros. Definitivamente es algo divino que estaba ocurriendo.
Cuando el pueblo de Judá llegaron al sitio correspondiente para la Batalla, se dieron cuenta que sus enemigos yacían muertos y que ni uno había escapado. Aquel temor que en un principio el rey Josafat había experimentado se había convertido en una victoria y en una bendición, puesto que además de no tener que pelear contra sus enemigos, Dios les regalo el botín que tardo en recogerse 3 días ya que era tanto que no se lo podían llevar en un día.
EL VALLE DE BERACA. (v. 26)

Aquel lugar en donde se suponía que habría una tremenda batalla y que a lo mejor hubiera podido llevarlos a la muerte, se convirtió en un lugar de bendición, en pocas palabras en un valle de BERACA ósea BENDICIÓN.
Requisitos para recibir bendición:

1. Humillación.

2. Sometimiento.

3. Fe inquebrantable.

4. Obediencia.

5. Adoración.
Dios puede convertir tu peor temor en una bendición, si tan solo lo buscamos y creemos en lo que El puede hacer.
LOS RESULTADOS DE CREER EN DIOS.

1. Recibieron bendición. (v. 25, 26)

2. Recibieron gozo y liberación de sus enemigos. (v.27)

3. Alabaron a Jehová. (v.28)

4. Dios dio testimonio de su poder delante de todos los pueblos de la tierra. (v.28)

5. Dios les dio paz todo el tiempo de Josafat. (v.29)
CONCLUSIÓN:

Dios quiere que cada uno de nosotros le permitamos pelear la batalla por nosotros, pero para esto necesitamos fe para poder creer todo lo que Dios puede y esta dispuesto a hacer en nuestra vida. Este es un buen momento para pedirle a Dios que nos ayude a tener Fe de tal manera que nada ni nadie pueda derrotarnos en esta batalla espiritual que enfrentamos día tras día.

martes, 2 de noviembre de 2010

CONFESION DE FE DE WESMINSTER

CAPITULO 25: DE LA IGLESIA

I. La iglesia católica o universal, que es invisible, se compone del número de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno, bajo Cristo la cabeza de ella; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todo. (1)

1. Efesios 1:10,22,23; 5:23,27,32; Colosenses 1:18.

II. La iglesia visible, que también es católica o universal bajo el evangelio (no está limitada a una nación como anteriormente en el tiempo de la ley), se compone de todos aquellos que en todo el mundo profesan la religión verdadera, (1) juntamente con sus hijos, (2) y es el reino del Señor Jesucristo, (3) la casa y familia de Dios, (4)

fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación. (5)

1. 1 Corintios 1:2; 12:12,13; Salmos 2:8; Apocalipsis 7:9; Romanos 15:9-12.

2. 1 Corintios 7:14; Hechos 2:39; Ezequiel 16:20-21; Romanos 11:16; Génesis 3:15; 17:7.

3. Mateo 13:47; Isaías 9:7.

4. Efesios 2:19; 3:15.

5. Hechos 2:47.

III. A esta iglesia católica visible ha dado Cristo el ministerio, los oráculos y los sacramentos de Dios, para reunir y perfeccionar a los santos en esta vida y hasta el fin del mundo; y por su propia presencia y espíritu, de acuerdo con su promesa los hace eficientes para ello. (1)

1. 1 Corintios 12:28; Efesios 4:11-13; Isaías 59:21; Mateo 28:19,20.

IV. Esta iglesia católica ha sido más visible en unos tiempos que en otros. (1) Y las iglesias específicas que son parte de ella, son más puras o menos puras, de acuerdo como se enseñe y se abrace la doctrina del Evangelio, se administren los sacramentos y se celebre con mayor o menor pureza el culto público en ellas. (2)

1. Romanos 11:3,4; Apocalipsis 12:6,14.

2. 1 Corintios 5:6,7; Apocalipsis 2 y 3.

V. Las más puras iglesias bajo el cielo están expuestas tanto a la impureza como al error, (1) y algunas han degenerado tanto que han llegado a ser, no iglesias de Cristo, sino sinagogas de Satanás. (2) Sin embargo, siempre habrá una iglesia en la tierra para adorar a Dios conforme a su voluntad. (3)

1. 1 Corintios 13:12; Mateo 13:24-30,47; Apocalipsis 2 y 3.

2. Apocalipsis 18:2; Romanos 11:18-22.

3. Mateo 16:18; 28:19-20; Salmos 72:17; 102:28.

VI. No hay otra cabeza de la Iglesia sino el Señor Jesucristo; (1) ni puede en ningún sentido el Papa de Roma ser cabeza de ella. (2)

1. Colosenses 1:18; Efesios 1:22.

2. Mateo 23:8-10; 2 Tesalonicenses 2:3,4,8,9; Apocalipsis 13:6.

CAPITULO 26: DE LA COMUNION DE LOS SANTOS

I. Todos los santos que están unidos a Jesucristo su cabeza, por su Espíritu y por la fe, tienen comunión con Él en sus gracias, sufrimientos, muerte, resurrección y gloria. (1) Y estando unidos unos a otros en amor, tienen comunión en sus mutuos dones y gracias; (2) y están obligados al cumplimiento de tales deberes, públicos y privados, que conducen a su mutuo bien, tanto en el hombre interior como en el exterior. (3)

1. 1 Juan 1:3; Efesios 3:16-19; Juan 1:16; Efesios 2:5,6; Filipenses 3:10; Romanos 6:5,6; 2 Timoteo 2:12.

2. Efesios 4:15,16; 1 Corintios 12:7; 3:21-23; Colosenses 2:19.

3. 1 Tesalonicenses 5:11,14; Romanos 1:11,12,14; Gálatas 6:10; 1 Juan 3:16-18.

II. Los santos, por profesión, están obligados a mantener una comunión y un compañerismo santos en la adoración a Dios y a realizar los otros servicios espirituales que promueven su edificación mutua; (1) y también a socorrerse los unos a los otros en las cosas externas, de acuerdo con sus diferentes habilidades y necesidades. Esta comunión debe extenderse, según Dios presente la oportunidad, a todos aquellos que en todas partes invocan el nombre del Señor Jesús. (2)

1. Hebreos 10:24,25; Hechos 2:42,46; Isaías 2:3; 1 Corintios 11:20.

2. Hechos 2:44,45; 1 Juan 3:17; Hechos 11:29,30; 2 Corintios 8:9.

III. Esta comunión que los santos tienen con Cristo no les hace de ninguna manera partícipes de la sustancia de su divinidad; ni ser iguales a Cristo en ningún respecto; el afirmar cualquiera de estas cosas sería impiedad y blasfemia. (1) Tampoco la mutua comunión como santos, invalida ni infringe el título o propiedad que cada hombre tiene sobre sus bienes y posesiones. (2)

1. Isaías 42:8; Colosenses 1:18,19; 1 Corintios 8:6; Salmos 45:7; 1 Timoteo 6:15,16; Hebreos 1:8,9.

2. Hechos 5:4; Éxodo 20:15; Efesios 4:28.

CAPITULO 27: DE LOS SACRAMENTOS

I. Los sacramentos son señales y sellos santos del pacto de gracia, (1) instituidos directamente por Dios, (2) para representar a Cristo y a sus beneficios y para confirmar nuestra participación en él, (3) y también para establecer una distinción visible entre aquellos que pertenecen a la iglesia y el resto del mundo, (4) y para obligarlos solamente al servicio de Dios en Cristo, conforme a Su Palabra. (5)

1. Romanos 4:11; Génesis 17:7,10.

2. Mateo 28:19; 1 Corintios 11:23.

3. 1 Corintios 10:16; 11:25,26; Gálatas 3:27.

4. Romanos 15:8; Éxodo 12:48; Génesis 34:14.

5. Romanos 6:3,4; 1 Corintios 10:16,21.

II. Hay en cada sacramento una relación espiritual o unión sacramental entre la señal y la cosa significada; de

donde llega a suceder que los hombres y efectos del uno se atribuyen al otro. (1)

1. Génesis 17:10; Mateo 26:27,28; Tito 3:5.

III. La gracia que se manifiesta en los sacramentos o por ellos, mediante su uso correcto no se confiere por algún poder que hay en ellos; ni depende la eficacia de un sacramento de la piedad o intención del que lo administra, (1) sino de la obra del Espíritu, (2) y de la palabra de la institución; la cual contiene junto con un precepto que autoriza el uso del sacramento, una promesa de bendición para los que lo reciben dignamente. (3)

1. Romanos 2:28,29; 1 Pedro 3:21.

2. Mateo 3:11; 1 Corintios 12:13.

3. Mateo 26:27,28; 28:19,20.

IV. Sólo hay dos sacramentos instituidos por Cristo Nuestro Señor en el Evangelio; y son el Bautismo y la Cena del Señor; ninguno de los cuales debe ser administrado sino por un ministro de la palabra legalmente ordenado. (1)

1. Mateo 28:19; 1 Corintios 11:20,23; 4:1; Hebreos 5:4.

V. Los sacramentos del Antiguo Testamento, en cuanto a las cosas espirituales significadas y manifestadas por ellos, eran en sustancia los mismos del Nuevo. (1)

1. 1 Corintios 10:1-4.

CAPITULO 28: DEL BAUTISMO

I. El Bautismo es un sacramento del Nuevo Testamento, instituido por Jesucristo, (1) no para admitir solemnemente en la iglesia visible a la persona bautizada, (2) sino también para que sea para ella una señal y un sello del pacto de gracia, (3) de su injerto en Cristo, (4) de su regeneración, (5) de la remisión de sus pecados, (6) y de su rendición a Dios por Jesucristo, para andar en novedad de vida. (7) Este sacramento, por institución propia de Cristo debe continuarse en su Iglesia hasta el fin del mundo. (8)

1. Mateo 28:19.

2. 1 Corintios 12:13.

3. Romanos 4:11; Colosenses 2:11,12.

4. Gálatas 3:27; Romanos 6:5.

5. Tito 3:5.

6. Marcos 1:4.

7. Romanos 6:3,4.

8. Mateo 28:19,20.

II. El elemento externo que ha de usarse en este sacramento es agua, con la cual ha de ser bautizada la persona en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, por un ministro del Evangelio legalmente llamado para ello. (1)

1. Mateo 3:11; Juan 1:33; Mateo 28:19,10.

III. No es necesaria la inmersión de la persona en el agua; sin embargo se administra correctamente el bautismo por la aspersión o efusión del agua sobre la persona. (1)

1. Hechos 2:41; 16:33; Marcos 7:4; Hebreos 9:10, 19-22.

IV. No sólo han de ser bautizados los que de hecho profesan fe en Cristo y obediencia a ÉL, (1) sino también los niños hijos de uno o de ambos padres creyentes. (2)

1. Marcos 16:15,16; Hechos 8:37,38.

2. Génesis 17:7,9; Gálatas 3:9,14; Colosenses 2:11,12; Hechos 2:38,39; Romanos 4:11,12; 1 Corintios 7:14;

Mateo 28:19; Marcos 10:13-16; Lucas 18:15.

V. Aun cuando el menosprecio o descuido de este sacramento sea un pecado grave, (1) sin embargo, la gracia y la salvación no están tan inseparablemente unidas a ella, de manera que no pueda alguna persona ser regenerada o salvada sin el bautismo, (2) o que todos los que son bautizados sean indudablemente regenerados. (3)

1. Lucas 7:30 con Éxodo 4:24-26.

2. Romanos 4:11; Hechos 10:2,4,22,31,45,47.

3. Hechos 8:13,23.

VI. La eficacia del bautismo no está ligada al preciso momento en que es administrado; (1) sin embargo, por el uso correcto de este sacramento, la gracia prometida no solamente se ofrece, sino que realmente se manifiesta y se otorga por el Espíritu Santo a aquellos (sean adultos o infantes) a quienes corresponde aquella gracia, según el consejo de la propia voluntad de Dios; en su debido tiempo. (2)

1. Juan 3:5,8.

2. Gálatas 3:27; Tito 3:5; Efesios 5:25,26; Hechos 2:38,41.

VII. El sacramento del bautismo ha de administrarse una sola vez a cada persona. (1)

1. Tito 3:5.

CAPITULO 29: DE LA CENA DEL SENOR

I. Nuestro Señor Jesús, la noche que fue entregado, instituyó el sacramento de su cuerpo y de su sangre, llamado la Cena del Señor, para que se observará en su Iglesia hasta el fin del mundo, para un recuerdo perpetuo del sacrificio de sí mismo en su muerte, para sellar en los verdaderos creyentes los beneficios de ella, para su alimentación espiritual y crecimiento en ÉL, para un mayor compromiso en y hacia todas las obligaciones que le deben a Cristo; y para ser un lazo y una prenda de su comunión con ÉL y de su mutua comunión, como miembros de su cuerpo místico. (1)

1. I Corintios 11:23-26; 10:16,17, 21 y 12:13.

II. En este sacramento Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace ningún verdadero sacrificio por la remisión de los pecados de los vivos ni de los muertos; (1) sino que solamente es una conmemoración del único ofrecimiento de sí mismo y por sí mismo en la cruz, una sola vez para siempre y una ofrenda espiritual de la mayor alabanza posible a Dios a causa de esto. (2) Así que el sacrificio papal de la misa, como ellos le llaman, es la injuria más abominable al único sacrificio de Cristo, la única propiciación por todos los pecados de los elegidos. (3)

1. Hebreos 9:22,25,26,28.

2. 1 Corintios 11:24-26; Mateo 26:26,27.

3. Hebreos 7:23,24,27 y 10:11,12,14,18.

III. El Señor Jesús, en este sacramento, ha designado a sus ministros que declaren al pueblo su palabra de institución, que oren y bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del uso común para el servicio sagrado; que tomen y partan el pan, y beban de la copa y (participando ellos mismos), den de los dos elementos a los comulgantes; (1) pero no a ninguno que no esté presente entonces en la congregación. (2)

1. Mateo 26:26-28; y Marcos 14:22-24; y Lucas 22:19,20; 1 Corintios 11:23-26.

2. Hechos 20:7; 1 Corintios 11:20.

IV. Las misas privadas o la recepción de este sacramento de un sacerdote o por cualquier otro privadamente; (1) como también el negar la copa al pueblo; (2) el adorar los elementos, el elevarlos o llevarlos de un lugar a otro para adorarlos y el guardarlos para pretendidos usos religiosos; todo esto es contrario a la naturaleza de este sacramento y a la institución de Cristo. (2)

1. 1 Corintios 10:16.

2. Marcos 14:23; 1 Corintios 11:25-29.

3. Mateo 15:9.

V. Los elementos exteriores de este sacramento, debidamente apartados para los usos ordenados por Cristo, tienen tal relación con El crucificado, que verdadera aunque sólo sacramentalmente, se llaman algunas veces por el nombre de las cosas que representan, a saber: el cuerpo y la sangre de Cristo; (1) no obstante, en sustancia y en naturaleza ellos todavía son verdadera y solamente pan y vino, como eran antes. (2)

1. Mateo 26:26-28.

2. 1 Corintios 11:26-28; Mateo 26:29.

VI. Esa doctrina que sostiene un cambio de sustancia del pan y del vino a la sustancia del cuerpo y de la sangre de Cristo, (llamada comúnmente transubstanciación), por la consagración del sacerdote, o de algún otro modo, es repugnante no sólo a la Escritura sino también a la razón y al sentido común; echa abajo la naturaleza del sacramento; y ha sido y es la causa de muchísimas supersticiones, y además una crasa idolatría. (1)

1. Hechos 3:21; 1 Corintios 11:24-26; Lucas 24:6,39.

VII. Los que reciben dignamente este sacramento, participando exteriormente de los elementos visibles, (1) también participan interiormente, por la fe, de una manera real y verdadera aunque no carnal ni corporal, sino alimentándose espiritualmente de Cristo crucificado y recibiendo todos los beneficios de su muerte. El cuerpo y la sangre de Cristo no están entonces ni carnal ni corporalmente dentro, con o bajo el pan y el vino; sin embargo, están real pero espiritualmente presentes en aquella ordenanza para la fe de los creyentes, tanto como los elementos mismos lo están para sus sentidos corporales. (2)

1. 1 Corintios 11:28.

2. 1 Corintios 10:16.

VIII. Aunque los ignorantes y malvados reciban los elementos exteriores en este sacramento, con todo, no reciben lo significado por ellos, sino que por acercarse indignamente son culpados del cuerpo y de la sangre del Señor para su propia condenación. Entonces, todas las personas ignorantes e impías como no son aptas para gozar de comunión con ÉL, tampoco son dignas de acercarse a la mesa del Señor, y mientras permanezcan en ese estado, no pueden, sin cometer un gran pecado contra Cristo, participar de estos sagrados misterios, (1) ni ser admitidos a ellos. (2)

1. 1 Corintios 11:27-29; 2 Corintios 6:14-16.

2. 1 Corintios 5:6,7,13; 2 Tesal. 3:6,14,15; Mateo 7:6.

EVANGELISMO TEOCENTRICO

CAPÍTULO 14

DIOS Y EL CELO PARA EL EVANGELISMO

Los reformadores y las iglesias de la Reforma a menudo han sido acusados de completa, o casi completa indiferencia para el Evangelismo. El entusiasmo protestante para las misiones alcanzó su más alto nivel en los siglos XIX y XX. Los reformadores estaban empeñados en una valerosa y difícil campaña que tenía por objeto la evangelización de Europa. La Biblia había sido trasladada a la lengua del pueblo, y cuando la Iglesia Romana había sustituido el Evangelio por ritos y ceremonias, el Protestantismo se esforzó en la predicación del Evangelio. Jóvenes de todas partes del continente, así como de las Islas Británicas, acudieron a los pies de Calvino y fueron enseñados a proclamar la Palabra de Dios. En lo que se refiere a misiones extranjeras las iglesias de la Reforma sufrieron dos serias dificultades: estaban envueltas en una terrible lucha para su propia existencia, y en segundo lugar muchas de las tierras recientemente descubiertas, África y América, estaban bajo el control de naciones católico-romanas, como España y Portugal.

En vista de estos hechos es difícil acusar a las iglesias de la Reforma de que han tenido poco o ningún interés por el Evangelismo. Celo sin conocimiento Todos somos o por lo menos pretendemos ser, celosos para el Evangelismo; y muy pocos toman un vivo interés por la doctrina cristiana. El Cristianismo es una vida; pero también, con toda certeza, es una doctrina; un Cristianismo sin doctrina no sería Cristianismo. Se conviene generalmente en que el Evangelismo tiene por objeto llevar la Palabra de Dios. Pero ¿qué significa esto? Todos comprenden que la tarea del Evangelista es predicar a Cristo; pero ¿qué Cristo? Todos comprenden también que el evangelista tiene que proclamar la salvación; pero ¿qué salvación? Los miembros de las iglesias prefieren que se les diga desde el púlpito lo que tienen que hacer, más no lo que tienen que creer. La iglesia que descuida el adoctrinamiento de las generaciones futuras, pronto no tendrá misioneros para enviar.

Por lo menos misioneros celosos para declarar el único Evangelio verdadero. El celo orientado hacia la Teología La fe Reformada, propiamente comprendida y creída de corazón, conduce al celo evangelístico. La voluntad soberana de Dios, sólo puede engendrar celo en la difusión del Evangelio. Dios escogió en amor; por consiguiente Dios no fuerza a los elegidos al cielo. Él ordenó que los tales serían salvos por el Evangelio y no por otro medio. De ahí se sigue que la Elección, demanda Evangelismo; y también que la Elección garantiza los resultados del Evangelismo. La Gran Comisión es un mandato del Dios soberano. Cuanto más seriamente se toma el hecho de la Soberanía divina, tanto más se siente un creyente obligado a cumplir este mandato. Dios requiere del hombre que ponga su confianza en su Creador, pide tan sólo aquello que podía hacer originalmente. Y aún cuando el hombre, en su estado caído, no sea capaz de ello, tiene que culparse a sí mismo, tan sólo por esta pérdida. El cristiano Reformado rechaza la enseñanza de que la Verdad se contradice a sí misma. Pero encuentra de un modo inequívoco que en la Escritura hay a veces dos verdades que no pueden ser reconciliadas en el tribunal de la razón humana, y en tal caso sujeta gustosamente su lógica a la Palabra divina. El más fuerte y noble motivo para el Evangelismo debe ser el amor para el adorable Señor y Dios.

CAPÍTULO 15

DIOS Y EL MÉTODO DEL EVANGELISMO

El método del evangelismo debe ser determinado por los principios del mismo. Dios es un Dios de ley y de orden, pero también es un Dios que admite variedad, que tiene también su lugar en el método evangelístico. La procedencia de la Iglesia organizada La Iglesia Cristiana es un agente ordenado por Dios para el Evangelismo. Según la Escritura, la Iglesia organizada es el primer agente del Evangelismo, y ello trae varias implicaciones definidas. En primer lugar, la Iglesia organizada debe realizar labor evangelística. En segundo lugar, las asociaciones voluntarias de creyentes, no deben, en circunstancias normales sustituir a la Iglesia. Los comités misioneros, y los evangelistas independientes de control eclesiástico, solamente deben ser organizados cuando la Iglesia falla en realizar la tarea asignada por Dios, y todos los esfuerzos para persuadirla han fracasado.

En tercer lugar, los concilios eclesiásticos no son iglesias. En cuarto, la razón porque Dios ha asignado la obra del evangelismo principalmente a la iglesia organizada, es porque el resultado ha de ser, convertidos que deben unirse a la Iglesia, El propósito del evangelismo no es meramente la salvación de almas individuales, sino la adición de almas salvas a la Iglesia. La prioridad del evangelismo Educativo Hay dos métodos de evangelismo en contraste, el evangelismo de masas y el evangelismo personal. Hay argumentos de valor contra el evangelismo de masas, como es concebido y generalmente llevado a cabo hoy día. Hoy día las masas del pueblo están casi totalmente ignorantes de la historia bíblica, y de la doctrina bíblica. Por consiguiente, la predicación debe ser hoy día, antes que todo, instructiva.

Existe una creciente y justa demanda a que el evangelista pruebe lo razonable de la religión cristiana. Se supone que el hombre no regenerado tiene capacidad, de su propia y libre voluntad, para aceptar a Cristo por la fe; y que es tarea del evangelista apelar por medio de una poderosa invitación, a la voluntad y emociones del hombre natural para "hacerle levantar". El evangelismo de masas tiene que ser estimulado porque tiene que ser llevado, tan pronto como sea posible, a tantos como sea dable alcanzar. Debe dar oportunidad de un modo u otro a aquellos que quieran conocer más acerca del camino de Salvación a que lo expresen. Es asunto de suprema importancia que aquellos que expresan tal deseo sean realmente instruidos después. De este modo el evangelismo personal sería el resultado del evangelismo de masas.

El método total El evangelista no debe solamente proclamar el evangelio de la salvación del pecado y de la muerte, más también impartir los beneficios de la cultura. Los medios modernos de transporte y comunicación Los medios modernos de transporte, los medios de comunicación entre otros inventos, representan el descubrimiento por parte del hombre de aquellas leyes de la naturaleza dadas por Dios desde un principio, de la creación. Dios quiere que su Iglesia haga un uso diligente y eficaz de los medios modernos de transporte y comunicación para la más pronta extensión del Evangelio a las partes más remotas de la tierra, apresurando así el día de la vuelta triunfal de Cristo (Mateo 24:14) La Iglesia indígena Cuando la Iglesia ha nacido en un país extranjero por la predicación del Evangelio, el misionero encargado debe trasladarse a otro país y dejar la nueva iglesia nativa organizada navegar por sí misma. El pastor nativo no tiene mayor deber de discutir y ganar personas de fuera que el enseñar a su rebaño la Palabra de Dios.

domingo, 24 de octubre de 2010

HONDURAS Y SU LEY EVANGELICA

BREVE EXTRACTO

La ley marco de la Iglesia Evangélica recientemente aprobada en Honduras reconoce a la Iglesia Evangélica como iglesia y no como entidad no gubernamental, exonerando a estas agrupaciones religiosas de pagar impuestos, y permitiéndole fundar colegios propios. Más preocupante aún es que ahora se permitirá a los pastores evangélicos ser candidatos a cargos de elección popular, lo que es nocivo para un estado laico.

Los evangélicos argumentaron querer tener los mismo derechos, o mejor privilegios, que la Iglesia Católica. Lo más sano para la sociedad es que ninguna religión tenga privilegios, ni exenciones de impuestos. ¿Por qué una organización religiosa ha de tener prevendas que una organización cultural, artística o científica? ¿Por qué le da la sociedad prevendas y exenciones de impuestos a la religión y no a la ciencia, la tecnología y las artes?

Centenares de sectas religiosas quedarán actuando en forma clandestina si no están aglutinadas en la Confraternidad Evangélica de Honduras, cuyo marco regulatorio fue aprobado  por el Congreso Nacional. Los congresistas aprobaron en tercer debate la Ley Marco de la Iglesia Evangélica de Honduras, cuyo objetivo es que estas organizaciones religiosas sean reconocidas como iglesias por el Estado de Honduras y no como organismos no gubernamentales.

Mediante la ley aprobada se otorga a la Iglesia Evangélica de Honduras su personalidad jurídica, garantizando con ello el ejercicio de la libertad de culto y de asociación, como lo manda la Constitución de la República. Según los dictaminadores, el proyecto presentado por la Confraternidad Evangélica fue modificado sustancialmente. Le fueron eliminados 59 artículos que pasarán a formar parte del Reglamento de la ley aprobada.

Además, se procuró equilibrarla de tal manera que tenga los mismos reconocimientos que tiene la Iglesia Católica.

Otras iglesias

Se informó también que se está preparando la Ley Marco que regulará el funcionamiento de otras denominaciones religiosas, entre estas los Rosacruces, Los Nósticos, Los Masones, Los Testigos de Jehová, la Iglesia de los Santos de los últimos Días, y los Adventistas, que no están aglutinadas ni en la Confraternidad Evangélica ni en la iglesia Católica.

La ley permitirá que los evangélicos que ejercen cargos directivos, pastorales y ministeriales puedan participar en actividades políticas y ostentar cargos de elección popular, habiendo renunciado un año antes de su participación.

Este aspecto quedó regulado en el artículo 66 de dictamen que reformó el que contenía el proyecto de ley, al cual le dispensaron dos debates, a solicitud del diputado Mario Alexander Barahona, quien además es miembro de la Iglesia "Mi Viña".

Derechos similares

El presidente del Congreso, Juan Hernández, presidió la sesión en la cual los diputados discutieron ampliamente el marco regulatorio que regirá a la confraternidad, a la que le han otorgado derechos similares a los que goza la Iglesia Católica.

Hernández informó que el acuerdo al que llegaron a nivel de comisión de dictamen fue dejar para el reglamento una serie de situaciones que estaban en el dictamen que discrepaba la Iglesia Católica.

Prácticamente los cuestionamientos fueron muy pocos y redundaron sobre las exoneraciones que se le atribuyeron a las iglesias organizadas, pues algunos legisladores consideraban que al exonerarle de los tributos se les estaba dando un "cheque en blanco" a las iglesias.

Se les exonera del pago de impuestos, tasas y sobretasas tales como: impuesto sobre la renta, impuesto sobre ventas, impuesto de tradición, los relativos a la importación de bienes y servicios. Tales exoneraciones serán de conformidad con lo que dispone las leyes, reglamentos y resoluciones sobre esta materia, como competencia de la secretaría de Finanzas.

También quedaron consignados los derechos que ya establece la Constitución de la República y las otras leyes.
Pastores y ministros podrán optar a cargos de elección popular

El Congreso Nacional (CN) aprobó ayer en tercer debate la Ley Marco de la Iglesia Evangélica de Honduras que establece el marco de regulación a las iglesias aglutinadas en la Confraternidad Evangélica de Honduras, cuyos representantes aportaron sus conocimientos y despejaron las dudas de los diputados.

La ley permitirá que los evangélicos que ejercen cargos directivos, pastorales y ministeriales puedan participar en actividades políticas y ostentar cargos de elección popular, habiendo renunciado un año antes de su participación.

Este aspecto quedó regulado en el artículo 66 del dictamen que reformó el que contenía el proyecto de ley al cual le dispensaron dos debates, a solicitud del diputado Mario Alexander Barahona, quien además es miembro de la Iglesia “Mi Viña”.

fuente: Blog-sin-dioses.blogspot.com

CUIDEMOS A NUESTROS VECINOS Y AMIGOS

El Origen Halloween tiene su origen en un culto llamado «Samhain» de los celtas de las islas británicas. Los druidas (sacerdotes) festejaron este día en mérito del príncipe del reino de los muertos (qué es el diablo mismo). Hicieron fuegos para ahuyentar los demonios malignos. Se pensaron que los espíritus de los muertos del año pasado se iban a librar del lugar de pena donde estaban todavía presos y estaban cerca de las personas para pasar al cielo de los druidas. Además atemorizaban a la gente de no ir afuera, ya que los demonios andaban por allí y podrían ser capturados por ellos. Este día era el último día del año siempre mirando el cambio de la fase de la luna, que era algún día al principio de Noviembre del calendario actual. Los líderes católicos adoptaron el día que le sigue como el día de los difuntos o también el día de los santos y lo fijaron al día 1 de noviembre. De esta manera dejaron la fiesta, y le daban una fachada cristiana. El nombre de Halloween se compone de «hallow» = santo y «eve», «evening» = tarde, noche. Así, Halloween es la noche antes del día de los santos. Históricamente este rito se divulgo sobre todo en Inglaterra y los EEUU. En los últimos años se ha adoptado en los países que fueron antes protestantes y se habían limpiado de muchos de estos ritos anticristianos. Pero pasa como el Señor ha dicho en Mateo 12:43-45: Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso y no lo halla. Entonces dice: "Volveré a mi casa de donde salí".

Respuesta cristiana

Pablo dice en 2ª Corintios 6:14-15: No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas?

15 ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial (el demonio)? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? Una y otra vez la Biblia nos advierte de no buscar o tener contacto ninguno con el mundo de los espíritus malignos.

La respuesta a Halloween es entonces muy simple: no tengas nada que ver con ello, ni tu, ni tus hijos, ni tu casa, ni tu familia, ni tus vecinos o tu amigo. En Romanos 13:12 leemos: La noche está muy avanzada, y

el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz. El diablo quiere que creamos que esto es un simple juego de niños para que participemos de una fiesta dedicada a él. No te engañes amigo (a) reflexiona.

viernes, 1 de octubre de 2010

¿NECESITA EL CRISTIANO OTRAS LEYES APARTE DE LA BIBLIA?

En Honduras recien se ha aprobado una ley que se llama LEY MARCO DE LA IGLESIA EVANGELICA; creen ustedes mis hermanos que una ley secundaria podrà estar por encima de la Santa Palabra de Dios. Bien dice la misma Palabra que estemos sujetos a nuestras autoridades, por lo menos para su servidor con la Biblia me basta y me sobra, pero como estamos en el mundo, aunque no seamos del mundo; debemos cumplir con las leyes de los hombres. Para nosotros los creyentes, estara por encima de la Biblia una Constituciòn de la Repùblica?

Esto a manera de reflexion, espero sus comentarios.

CRISTO EN LA FAMILIA

Cómo crecer en la fe


Verdad central: La fe en Dios crece mediante la disciplina y el servicio espiritual.

Texto áureo: Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros... por cuanto vuestra fe va creciendo (2.Tes..1:3).

Trasfondo bíblico: Mar. 1:14,15; 4:14-20; Luc. 17:5-10; Rom. 10:16,17; Col. 2:5-7; Judas 20,21.

La fe en Dios hace posible el llevar una vida cristiana triunfante y es un requisito indispensable si se ha de agradar a Dios. Es lo que nos permite creer que Él existe y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6). La fe cree en lo imposible porque "para Dios todo es posible" (Mateo 19:26).

La fe bíblica no es una fórmula mística y mágica que podamos usar para lograr todos nuestros deseos. Es una fuerza poderosa en nuestra vida para el servicio espiritual al Señor. La fe implica obediencia basada en la fe y la confianza en la Palabra, el carácter y las promesas de Dios. Mediante la fe, el Espíritu Santo da el poder, la confianza y la ayuda que necesitamos cada día a fin de vivir para el Señor

Comentario Bíblico

I. Crea la Palabra de Dios (Marcos 1:14,15; 4:14,20)

A. La Palabra de Dios anunciada

Jesús viajó desde Judea hasta Galilea después que Juan fue encarcelado (Marcos 1:14). A Juan el Bautista lo encarcelaron porque reprendió al rey Herodes por sus pecados, sobre todo el pecado que tenía que ver con Herodías, la esposa de su hermano (Lucas 3:19,20).

Jesús anunció las buenas nuevas del reino (vv. 14,15). Se requiere arrepentimiento y fe en Jesucristo para entrar en el reino de Dios.

Pregunta: ¿Qué significa arrepentimiento?

Arrepentimiento significa cambiar la mente y la actitud de uno, y apartarse del pecado y volverse a Dios. Una persona arrepentida debe lamentar sinceramente su pecado y cambiar su manera de vivir.

La fe incluye el confiar en Dios y depender de su perdón y su ayuda en la vida. El Señor quiere que todas las personas crean y se salven (2 Pedro 3:9).

En la parábola del sembrador (Marcos 4:3-20), la semilla representa la Palabra de Dios; el sembrador, el que predica el evangelio; y los terrenos, las distintas condiciones del corazón humano. Jesús presentó cuatro condiciones del corazón: duro, poco profundo, entre espinos y fructífero. El corazón duro resiste a la Palabra de Dios. El corazón superficial no tiene profundidad espiritual alguna. El corazón entre espinos permite que los afanes e intereses del mundo estorben la obra poderosa de la Palabra de Dios. El corazón fructífero está plenamente preparado para oír, recibir la Palabra y aplicarla a su vida. Ese corazón da una abundante cosecha espiritual para el Señor.

Es imprescindible que se siembre la Palabra de Dios. Tiene gran potencialidad porque origina cambios positivos en la vida de uno (véase Salmo 119:11,105; Juan 17:17). La Palabra de Dios es el fundamento sobre el cual las personas edifican toda su vida (véase Deuteronomio 8:3; Mateo 4:4). Jesús anunció el evangelio para que las personas se salvaran, le sirvieran y difundieran las buenas nuevas.

B. La Palabra de Dios creída

Pablo sabía que muchos de los israelitas habían rechazado el evangelio (Romanos 10:16). El Antiguo Testamento presenta muchas profecías de la venida del Mesías. Algunos que la rechazaron eran tercos, legalistas y duros de corazón, sin lugar en su vida para aceptar la gracia de Dios.

Se mostró esa gracia en los milagros de Dios, el sistema expiatorio, el ministerio sacerdotal y la provisión para su pueblo. Los que creyeron en la Palabra de Dios disfrutaron de sus promesas, su poder y su presencia en su vida. Anhelaban el día en que vendría el Mesías y establecería el reino de Dios y reinarían los justos. Hoy muchos rechazan las buenas nuevas del perdón y de la salvación de Dios.

Pregunta: ¿Por qué rechaza la gente el evangelio?

Algunos no creen en el infierno. Otros temen perder a sus amigos o renunciar a placeres terrenales. Muchos pasan por alto la necesidad de ayuda espiritual. Otros oyen el evangelio, pero no lo entienden y "viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón" (Mateo 13:19).

Cuando está preparado nuestro corazón, recibimos el evangelio y damos fruto. El crecer en la fe incluye el oír el evangelio anunciado (Romanos 10:17).

Pregunta: ¿Cómo podemos preparar el corazón para recibir la Palabra de Dios?

Debemos pedirle al Espíritu Santo que nos ayude a creer. Además, tenemos que desear que la Palabra nos ayude a crecer en la fe (1 Pedro 2:2). El crecer en la fe abarca más que simplemente escuchar lo que la Biblia dice. Hay que entender y aplicar la verdad de Dios a todas las circunstancias de la vida. La Palabra de Dios resulta poderosa y eficaz cuando la creemos, aceptamos y aplicamos a la vida diaria (Hebreos 4:12).

Los cristianos tienen la responsabilidad de predicar el evangelio de Jesucristo. La fe "es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17La gente anda en busca de ayuda, sentido en la vida y satisfacción espiritual. Los cristianos tienen las respuestas en las buenas nuevas de Jesucristo. Él espera que les den sus buenas nuevas a los demás. La última orden que dio Jesús antes de su ascensión fue que se proclamara el evangelio (Mateo 28:18-20; Lucas 24:45-48).

Los cristianos sienten un gozo extraordinario cuando le hablan a alguien de Jesucristo y de su amor. Nuestra responsabilidad es hablar. El Señor es el que salva, perdona, sana y guarda a quienes aceptan su gracia. Pero las personas tienen que oír antes que puedan creer. ¡Nos corresponde a nosotros ir y hablarles de Jesucristo para que crean en Él!

II. Sirva al Señor (Lucas 17:5,6)

A. Fe fructífera

Lucas y Mateo transcribieron la enseñanza de Jesús acerca del perdón (Lucas 17:1-4; Mateo 18:21,22). Mateo indica que esa enseñanza se presentó debido a una pregunta que hizo Pedro.

Pedro consideró que siete veces era suficiente para perdonar algo malo que le hubieran hecho. Algunos rabinos de la época de Cristo enseñaban que se debía perdonar sólo tres veces. La respuesta de Jesús, "setenta veces siete", quería decir perdón ilimitado (Mateo 18:22). No hay límite alguno donde hay fe y amor genuinos.

Pregunta: ¿Por qué es a veces difícil perdonar?

La naturaleza humana nos hace difícil el perdonar a los demás. Algunos no han aprendido a perdonar y a librarse de rencores. Durante el discurso de Jesús acerca del perdón, los apóstoles le pidieron que les aumentara la fe (Lucas 17:5). Comprendían su falta de fe para perdonar como había enseñado Jesús. Como respuesta. Jesús puso de relieve la potencialidad y el poder de la fe (v. 6).

Pregunta: ¿Por qué es importante la fe para la vida cristiana?

La fe viva, poderosa y activa es el fundamento sobre el cual se edifica toda la vida cristiana. Una forma en que se ejemplifica eso es mediante el perdón que Jesús enseñó. La fe en Jesucristo se expresa en el servicio sincero y en la victoria espiritual.

Jesús comparó la fe con la semilla de mostaza (v. 6). La semilla de mostaza es pequeñita, pero crece hasta convertirse en árbol con grandes ramas y mucho fruto. Una pequeña cantidad de fe es eficaz para romper las cadenas de la falta de perdón. Jesús ilustró este concepto enseñando que una pequeña cantidad de fe podía arrancar de raíz un sicómoro y echarlo en el mar.

En esta ilustración. Jesús empleó una figura de dicción llamada hipérbole. Una hipérbole es una exageración de un concepto o una verdad para captar la atención y subrayar un punto importante. La proposición que estaba tratando de establecer era que una pequeña cantidad de fe, la fe que ya uno tiene, posee una potencialidad extraordinaria para los cristianos.

El sicómoro tiene fuertes raíces. Esa ilustración puso de relieve que una pequeña cantidad de fe es más poderosa que las raíces de la falta de perdón o la dificultad. Cuan emocionante es la verdad que se revela en este pasaje: Dios, deseando obrar en nuestra vida, responde a la fe que tenemos en Él, aun a la "fe [tan pequeña] como un grano de mostaza" (v. 6).

B. Deber constante

Pregunta: ¿Por qué hizo resaltar Jesús el deber constante?

En esa parábola Jesús hizo resaltar el deber de un siervo con su señor (Lucas 17:7-10). Un señor nunca serviría al siervo. Más bien esperaría que su siervo lo ayudara. Se supone que un siervo preste fielmente su servicio porque ese es su deber. Se pone de relieve ese principio muchas veces en la Biblia (Efesios 6:6,7).

El Señor espera fidelidad, ya sea que el servicio se haga en público o en privado. Los cristianos sirven sin considerar el reconocimiento, el aprecio ni los beneficios recibidos. La actitud del servicio cristiano debe ser amar a Dios y a las personas.

Pregunta: ¿Cómo contribuye a edificar nuestra fe el servir a Dios?

David tuvo la fe para derrotar a Goliat porque sabía cómo lo había ayudado Dios a derrotar al león y al oso (1 Samuel 17:37). A los discípulos se les reprendió por tener poca fe cuando interpretaron mal la advertencia de Jesús contra la levadura de los fariseo y de los herodianos (Marcos 8:14-21). Pensaron que estaba molesto porque no habían llevado pan. Jesús les recordó los milagros de alimentación de las multitudes.

La fe de los discípulos debió haber crecido gracias a esas experiencias de la milagrosa provisión de Dios. Pero no habían crecido aun lo suficiente en su fe y comprensión de Dios para reconocer que Él supliría para la necesidad. El recordar lo que ha provisto Dios en el pasado nos ayudará a creer en Él para lo que necesitamos hoy.

III. Practique disciplinas espirituales (Colosenses 2:5-7)

A. Progreso espiritual

Pablo nunca había estado en Colosas; sólo había oído de la fe de ellos en el Señor (Colosenses 1:4,9). Epafras, quien probablemente se salvara mediante el ministerio de Pablo en Éfeso, predicó en Colosas y ayudó a establecer aquella iglesia (v. 7).

Pablo exhortó a los cristianos colosenses que siguieran fieles al Señor (2:5-7). No quería que fueran engañados por las falsas doctrinas que se habían infiltrado en la iglesia. Pablo refutó esas doctrinas a lo largo de toda esa epístola.

Entre las falsas doctrinas que había en Colosas estaban el ritualismo (Colosenses 2:16,17); el ascetismo (v. 21); la adoración de ángeles (2:18); la interpretación equivocada de la naturaleza de Jesucristo (v. 3,9); el conocimiento secreto (v. 18); y confianza en la sabiduría humana (vv. 4,8). Aun en la actualidad hay personas que luchan con muchas de esas cuestiones.

En el mundo actual, muchos falsos maestros dicen tener poderes espirituales extraordinarios, anunciando un resonante mensaje positivo. Sin embargo, están lejos de las sanas enseñanzas de la Biblia. Los cristianos deben cuidarse de la falsa doctrina. Deben estar firmes en sus creencias para que no influya en ellos y los engañe la falsa enseñanza.

Pablo empleó imágenes conocidas para hacer resaltar la necesidad de crecimiento y estabilidad espiritual. Él empleó ilustraciones verbales alusivas a un ejército, un árbol, un edificio, una escuela y un río a fin de mostrar distintos aspectos del crecimiento cristiano.

Los términos "orden" y "firmeza" (v. 5), alude a un ejército debidamente alineado para la batalla. Los soldados deben estar adiestrados, preparados para la lucha, y deben obedecer las órdenes. También los cristianos deben estar preparados para la lucha espiritual (Efesios 6:10-18).

La palabra "arraigados" (Colosenses 2:7) es un término agrario. Nos recuerda un árbol enraizado, que crece robusto. De igual manera, un cristiano está arraigado al creer en Jesucristo y crece en la fe y lleva fruto (Juan 15:1-8).

La palabra "sobreedificados" (Colosenses 2:7) es un término arquitectónico. Indica que la construcción sigue en progreso. Eso puede alentar nuestra fe, sabiendo que Dios no ha terminado con nosotros todavía.

Empleando la frase "como habéis sido enseñados", Pablo presentó la idea de una escuela para ilustrar la necesidad de instrucción en la Palabra de Dios. El estudiar la Biblia con la iluminación del Espíritu Santo ayuda a los cristianos a crecer en la fe.

La última ilustración verbal que Pablo empleó para el crecimiento cristiano se encuentra en la palabra "abundando". Esa palabra sugiere un río desbordado. Los cristianos han de desbordarse con acción de gracias al Señor por sus bendiciones.

B. Edificación espiritual

Pregunta: ¿Por qué deben orar los cristianos?

El fundamento de una vida cristiana es su "santísima fe" (Judas 20). La oración resulta en edificación espiritual. Edificación significa crecer o fortalecerse.

La oración es más que pedirle al Señor que satisfaga nuestras necesidades. Oración es la comunión con el Señor en la que los creyentes buscan, aprenden y obedecen la voluntad de Dios (Hechos 4:23-31). Cuando los cristianos pasan tiempo con Jesucristo en la oración, se vuelven espiritualmente fuertes y están preparados para enfrentarse a las inesperadas dificultades de la vida.

La frase "orando en el Espíritu Santo" (v. 20) sin duda incluye el orar en lenguas, o como dicen algunos, empleando nuestro lenguaje de oración. Pero la Biblia no lo limita a eso.

Efesios 6:18 nos alienta a que oremos siempre con toda oración y con específica súplica en el Espíritu. Eso indicaría el orar en el Espíritu con nuestro entendimiento en nuestro propio idioma además de orar en lenguas. Asimismo, en 1 Corintios 14, Pablo habló de orar con el espíritu (en lenguas) y con el entendimiento (en un idioma conocido).

El Señor desea que sus hijos crezcan en la fe y que permanezcan en su amor hasta que los lleve al cielo (v. 21). Una fe creciente recibe la misericordia de Dios, y por último nos da vida eterna.

Aplicación

La fe proporciona un fundamento sobre el cual edificar nuestra vida espiritual e influye en toda nuestra manera de vivir. Mediante la fe, vivimos en una diaria expectativa de la bondad de Dios.

Esta lección ha descrito cómo podemos crecer en la fe cristiana mediante la disciplina y el servicio espiritual. La fe crece cuando activa y constantemente estudiamos la Biblia, oramos, crecemos en las pruebas y dependemos del Espíritu Santo. La fe mantiene a los cristianos en el amor y la misericordia del Señor. La fe es un requisito indispensable, porque sin ella no se puede agradar a Dios (Hebreos 11:6)

Debemos oír, entender y aplicar la verdad de Dios a nuestra vida. No debemos permitir que la dureza espiritual, las emociones ni el afán de este siglo estorben la potencialidad del evangelio en nosotros. La Palabra de Dios es eficaz en ayudar que la fe crezca y es el fundamento seguro sobre el cual se edifica la vida de uno.

Los creyentes deben mostrar crecimiento en la fe. El perdón es una forma de mostrar esa fe creciente. También se expresa mediante el fiel servicio cristiano. Además, cumplir nuestro deber indica genuino amor al Señor. Por último, una actitud agradecida caracteriza la fe creciente.

EVANGELISMO TEOCENTRICO

CAPÍTULO 11

LA IGLESIA Y LA TACTICA DEL EVANGELISMO

Tan sólo por la gracia del Espíritu Santo puede alguien nacer otra vez. De ahí se sigue que al considerar la táctica del Evangelismo, no debemos suponer que hay en el hombre natural algún bien espiritual que hace su corazón fértil a la semilla del Evangelio. Sólo cuando el Espíritu Santo le ha dado un corazón de carne en vez del corazón de piedra (Ezequiel 11:19), la simiente caerá en buena tierra y traerá fruto (Mateo 13: 8-23) ¿En qué sentido pues, debemos hablar de la táctica del Evangelismo? La naturaleza religiosa del hombre El hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26); esto le distingue de las otras criaturas terrenas. Cuando el hombre cayó en pecado, la imagen de Dios, sufrió un incalculable daño; sin embargo no fue totalmente borrada.

Uno de los aspectos más prominentes de la imagen divina que han quedado en el hombre su "sensus divinitatis", o sea sentido de la divinidad, pero con toda seguridad, también este don ha sido corrompido; pues leemos que cambió la verdad de Dios por mentira y sirvió a la criatura antes que el Creador" (Romanos 1:25) Verdad en las religiones falsas La Historia de la religión busca respuesta a la pregunta de cómo se originó el sentimiento religioso; pero esto no puede ser determinado sobre una base histórica. La religión fue originada en tiempos prehistóricos, por lo tanto los historiadores han sido obligados a adoptar explicaciones psicológicas con respecto al origen de la religión. La única manera por la cual nosotros podemos obtener un conocimiento cierto de los hombres prehistóricos es por la revelación de Dios.

Sobre este asunto existen dos tendencias. La naturalista enseña que el hombre primitivo, de su propia iniciativa llegó a un conocimiento rudimentario de Dios y que en el curso de la historia, por medio de la recepción humana y la experiencia, el concepto fue purificado y ennoblecido. Se ha dicho que el monoteísmo es todo un desarrollo posterior, y que por eso el libro del Deuteronomio, que insiste en que hay un solo Dios (Deuteronomio 6:4) no puede haber sido escrito por Moisés. Las escrituras dicen que el primer hombre fue creado a la imagen del Creador y poseyó un verdadero conocimiento de Dios, así como justicia y santidad (Col. 3:10, Efesios 4:24). Sólo cuando cayó en pecado el conocimiento de Dios fue corrompido y esta situación fue restaurada después por la revelación sobrenatural.

Todas las religiones son falsas porque señalan a falsos dioses y falsos caminos de salvación. Todas las religiones del mundo son corrupciones de la verdadera religión original, y que hay una gran cantidad de elementos de verdad en tales religiones. Todas las religiones tienen dos creencias en común: la fe en un ser sobrenatural y la creencia en la inmortalidad del alma humana. A esto se debe añadir que tienen dos prácticas en común, la oración y las ofrendas. La Gracia común de Dios La Biblia enseña enfáticamente, que la bondad de Dios y aún su mayor amor se extiende a todas las criaturas racionales. "Bueno es el Señor para con todos" (Salmo 145:8-9). Las bendiciones de la naturaleza derramadas sobre todas las naciones son una evidencia de la gracia común de Dios. El señor Jesús mandó a sus discípulos: "Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos que hace que su sol salga sobre buenos y malos y llueva sobre justos e injustos (Mateo 5:34-45).

La revelación de Dios en la Naturaleza Tanto el orden material, como el espiritual, son revelaciones divinas y tienen en común el que ambas presentan los atributos del Creador. Por esto no es extraño que haya entre ellas analogías dignas de comparación. El orden natural ha sido trazado de acuerdo con el orden espiritual, no el espiritual según lo natural. La razón porque la Escritura habla de Dios como Padre, no es porque él se parece a los padres humanos, sino porque los padres humanos se parecen remotamente a Dios. La paternidad divina es desde la eternidad, antes de que existiesen padres humanos Dios era Padre. En su enseñanza el Señor Jesucristo hace mucho uso de las analogías que existen en el mundo natural con respecto al espiritual ¿qué es una parábola sino un relato natural con un significado espiritual?

La tarea del Evangelismo es espiritual, sin embargo, es buena táctica acercarse a quienes quieren evangelizar mostrándoles la existencia de Dios por medio de las obras de la Naturaleza. Yerran los que piensan que el evangelista sólo tiene que pensar en la salvación delas almas, prescindiendo de la salvación de los cuerpos. Adaptación misionera Es necesario decir que el misionero tiene que adaptarse al pueblo al cual quiere evangelizar. Tiene que hacer todas las renuncias necesarias a tal objeto, excepto a sus principios morales y espirituales. Aquel que era Dios verdadero "no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la condición de hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz" (Filipenses 2: 7-8).

CAPÍTULO 12

DIOS Y LOS MEDIOS DEL EVANGELISMO

La teología habla de los medios de gracia. Dios ha tenido a bien dar medios para traer a los pecadores a la fe y también los emplea para edificar a los santos en esta fe. En el primer caso los medios con la Palabra de Dios dada en la evangelización y en el último caso son la Palabra de Dios y los sacramentos divinamente instituidos. La fe y la Palabra de Dios La palabra de Dios es el único e indispensable medio por el cual el Espíritu Santo obra la fe en los corazones de los hombres. El conocimiento de la Palabra de Dios es un prerrequisito de la fe salvadora. Todo aquel que se confía al Salvador, lo hace a causa de su conocimiento de este Salvador, obtenido por medio de la Escritura ¿Cuánto conocimiento debe exigir el evangelista de aquel que desea unirse a la iglesia por medio de la profesión de fe? Saber que Jesucristo es el Hijo de Dios, el único Salvador por su muerte sustitutoria y Señor de todos.

En cuanto a su persona, debe saber que es un pecador que necesita salvación, que no puede salvarse a sí mismo y que la salvación es por la gracia del Trino Dios. La entrega personal a esta gracia es la esencia de la fe salvadora. Jesús equiparó la fe en Él con acudir a Él: "El que a Mí viene nunca tendrá hambre y el que en Mí cree no tendrá sed jamás" (Juan 6:36) El acudir para salvación al Cristo de la Palabra Santa, es en sí mismo un acto de fe. La Palabra de Dios y la conducta ejemplar Dios puede emplear para la salvación de las almas el Evangelio de verdad, predicado por boca de un infiel o un hipócrita. Sin embargo, el que enseña la Palabra de Dios a otro y no es hacedor de l a misma, no tiene derecho a esperar la bendición divina sobre su enseñanza, porque lo que hace contradice lo que enseña. Por otro lado, no es justo llegar a la conclusión de que una vida santa y ejemplar puede tomar el lugar del Evangelio y hacerlo superfluo.

Los que mantienen que un ejemplo de santidad puede sustituir el Evangelio, no están en el terreno bíblico. Está claro que aún cuando el evangelista tiene el sagrado deber de confirmar su mensaje con una conducta cristiana ejemplar, la vida santa no es un sustituto al evangelio hablado. La Palabra de Dios y la experiencia religiosa La convicción de pecado, el arrepentimiento hacia Dios y la fe en Cristo producen un crecimiento en santidad. La fe en Cristo y el crecimiento en Santidad, son todas ellas experiencias conscientes, a la vez que tan necesarias como lo es la regeneración. Sin embargo, la substitución de la experiencia religiosa por el Evangelio es un error muy serio. "La Palabra de Dios es viva y eficaz y más penetrante que una espada de dos filos que penetra hasta los corazones y llega a partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).

La Palabra de Dios y la oración Se habla a veces de la oración como un medio de gracia. Así debe de ser consideradas, pero no como un medio de gracia equivalente a la Palabra de Dios. La Palabra de Dios y la oración, son medios de gracia en un sentido diferente. Dios imparte su gracia salvadora mediante su Palabra como instrumento y también imparte la gracia salvadora en respuesta a la oración. El orar por la conversión de un alma y no hacer nada a favor de tal persona para llevarla al conocimiento del Evangelio de Jesucristo, es una abominación. Ser diligente en la salvación de perdidos y no orar a Dios que bendiga esta siembra de su Palabra en tales corazones para salvación, es una insensatez ya que sólo Dios, por el Espíritu Santo, puede traer por medio de su Palabra, la los pecadores al arrepentimiento.

CAPÍTULO 13

DIOS Y EL MENSAJE DEL EVANGELISMO

El Evangelio es Cristo-céntrico, del mismo modo que es Teocéntrico. Sin embargo, según la Teología Moderna, Jesús de Nazaret fue divino tan solamente en el sentido en que todos los hombres lo somos, con la diferencia de que la chispa divina ardió en él más brillantemente que en cualquier otro ser humano. El Evangelio del Arrepentimiento El llamamiento al arrepentimiento debe venir ante todo del Evangelismo. Sólo el que es oprimido por el pecado conocerá la necesidad de un Salvador. Sólo el que se sabe a sí mismo culpable y manchado correrá al Calvario para perdón y limpieza. Hay dos clases de arrepentimiento totalmente diferentes: Pablo escribió: "Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse, pero la tristeza del mundo produce muerte". (2ª. Corintios 7:10).

Calvino comentó así este pasaje: "La tristeza según el mundo es cuando los hombres, a consecuencia de severas aflicciones, se sienten oprimidos por la pesadumbre; mientras que la tristeza según Dios es la de aquel que mirando a Dios reconoce su propia miseria por haber perdido su favor. La primera procede solamente del amor a uno mismo y conduce a la muerte; la segunda está arraigada en la reverencia a Dios y resulta en arrepentimiento y salvación. Hay una gran diferencia entre arrepentimiento y remordimiento. El remordimiento puede apartar al pecador de Cristo (Judas Iscariote por su remordimiento se colgó) El arrepentimiento lo impulsa hacia él (Simón Pedro cuando negó al Señor lloró lágrimas de arrepentimiento). Hay una idea popular que el evangelista encontrará trabajo en disipar y es la de que el verdadero arrepentimiento puede venir demasiado tarde.

El arrepentimiento de corazón es indispensable para la salvación. Sin embargo, el arrepentimiento no tiene ningún mérito salvador ¿Cómo podría tenerlo si es en sí mismo un don de Dios? El Evangelio de la expiación El Evangelio no es en su esencia un mandato, sino Buenas Nuevas. La buena nueva de lo que Dios ha hecho por Cristo, para la salvación de los pecadores. Las buenas nuevas para el pecador son lo que Dios ha hecho para librarle del pecado y del infierno. La Teología Liberal ha falseado la doctrina escritural de la expiación. Dice que la muerte de Cristo tuvo como propósito reconciliar el hombre con Dios; pero no reconciliar a Dios con el hombre. Nunca debe ser olvidado que según la propia revelación en la Sagrada Escritura el Dios de amor infinito es también un Dios de absoluta justicia y su ira no puede ser detenida. Por su obediencia manifestada en su pasión que culminó con su muerte, Cristo pagó la pena del pecado. Pero hizo mucho más para los pecadores. Por su perfecta obediencia a la ley de Dios durante su vida terrena, les alcanzó justicia y vida eterna. "Por cuanto por la ofensa de uno vino el juicio sobre todos los hombres para condenación, por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida" (Romanos 5:18).

Cristo no sólo pago la deuda de los pecadores, sino que mereció, a favor de ellos, infinitas riquezas. El Evangelio de la Gracia La Naturaleza y la Historia son revelaciones valiosas de Dios, aunque no tienen nada que decirnos acerca de la salvación del pecado y la muerte espiritual. En cambio la Biblia, nos dice lo que todos los hombres necesitan saber sobre tan trascendental asunto. Lo que la Escritura tiene que decirnos acerca de la salvación se resume en el término: "Salvación por gracia". Esto no significa que el pecador no tenga responsabilidad en el asunto de la salvación. Deber creer en Cristo, pues Dios le hace responsable por su incredulidad. Sin embargo, la fe salvadora es un don de Dios. No puede ser negado que en el proceso de la salvación el creyente tiene el deber de obedecer, hasta el punto que es exhortado a ocuparse de su salvación con temor y temblor. Cuando obedece este mandato lo hace porque Dios mismo es el que obra en él, y le mantiene obrando el querer y el hacer según su buena volunta. (Filipenses 3: 12-13).

Dios el Padre salva Desde la fundación del mundo Dios escogió en Cristo a todos los que tendrían que heredar la Vida Eterna (Efesios 1:4) los escogió por su soberano amor; nadie puede arrebatarles de la mano de Cristo. A los que predestinó a estos también llamó y a los que llamó a estos también justificó, y a los que justificó a estos también glorificó (Romanos 8:30) El Hijo salva Por su perfecta obediencia al Padre, Cristo mereció justificación para los pecadores, vida eterna y gloria. El Hijo de Dios no sólo mereció la salvación, sino que también la otorga. El creer que un individuo dado será salvo o no dependiendo del ejercicio de su propia voluntad es un serio error, roba a Cristo su honor de Salvador haciendo al hombre su propio salvador. La muerte redentora de Cristo salva a todos los que han sido designados para ser salvos. Dios el Espíritu Santo salva Él aplica la salvación a los pecadores, él les da corazones de carne, en lugar de corazones de piedra (Ezequiel 11:9). Son nacidos de nuevo; y su segundo nacimiento procede del Espíritu (Juan 3:5 y 6) La fe salvadora es un fruto de la regeneración. Suponer que Dios obliga al pecador a creer es un absurdo.

Hay que enfatizar que la fe es desde el principio, un don de Dios por el Espíritu Santo. El Evangelio del Nuevo Nacimiento La razón porque las Escrituras no mandan a los no regenerados que nazcan ellos mismos a la vida, es evidente: Están espiritualmente muertos, es una prerrogativa divina traerlos a la vida, Dios Todopoderosos ejerce esta prerrogativa. Sin este segundo nacimiento espiritual, que solamente Dios puede efectuar, nadie puede llegar a la gloria de Dios. Es necesario distinguir entre la regeneración y la conversión. En el nuevo nacimiento, o regeneración el pecador es pasivo, en la conversión viene a ser activo. Según las palabras de Jesús: "El viento de donde quiera sopla y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene ni a donde va, así es todo aquel que es nacido del espíritu" (Juan 3:8), la regeneración tiene lugar en el subconsciente, pero la conversión es una experiencia consciente, pero la conversión es una experiencia consciente del hombre.

La regeneración es efectuada instantáneamente por el Espíritu Santo. En terminología teológica la regeneración es efectuada cum Verbo la conversión per Verbum. Y la conversión es una consecuencia, una manifestación del nuevo nacimiento. La Escritura nos dice que todo aquel que crea en Cristo será salvo, y es innecesario decir que la voluntad humana participa en el acto de la fe. "El que empezó en nosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo" (Filipenses 1:6). El Evangelio del Reino Los fundamentalistas y los modernistas han estado peleando acerca de si el mensaje del Evangelio es para la salvación individual o social. Muchos pensadores fundamentalistas, conscientes de que la sociedad está como una casa incendiada, muestran interés tan solamente en el rescate de individuos del fuego; no en apagarlo. El predicador modernista por el contrario, trata de extinguir el fuego, y espera hacerlo en beneficio del individuo que, según él, es producto de su época. La falta en el Evangelio social que predica el Modernismo no es que trata de remediar los males de la sociedad; sino que trata de hacerlo en un sentido totalmente opuesto al Cristianismo bíblico.

Prescindiendo de la evidente verdad que la sociedad nunca puede ser mejor que los individuos que la constituyen; trata de mejorar al individuo por medio d mejoras en la sociedad. Un Evangelio comprensivo El Evangelio es la historia de Jesús y su amor. Esta historia está saturada de sobrenaturalismos; por cuya razón los teólogos liberales la desechan, y la comúnmente llamada nueva Ortodoxia, la convierte en un mito o la pone fuera de la historia actual. La Biblia lo relata todo como una historia clara y positiva. El Evangelio es una doctrina, una invitación, una promesa, un llamamiento, una demanda y un mandato. Confiar en Cristo como Salvador y reconocerle como Señor, son inseparables.

Un Evangelio exclusivo El único Dios verdadero se ha revelado a si mismo, sobrenaturalmente e infaliblemente en la palabra escrita conocida por el nombre de Biblia; y en la palabra personal que es su hijo el Verbo de Dios. Todas las otras religiones enseñan la salvación por el esfuerzo humano. El Cristianismo sólo enseña salvación por la gracia de Dios. Todas las otras religiones dicen: "Haz y vivirás" El Cristianismo declara: "Vive y harás". Un Evangelio ofensivo Aún cuando el Evangelio desagrada al hombre natural, le es especialmente ofensivo en dos aspectos: la salvación es solamente por la Gracia de Dios, y sólo por Gracia; y el otro aspecto del Evangelio es su exclusivismo. Este Evangelio ofensivo debe ser proclamado sin el menor compromiso, ni adulteración.

CONFESION DE FE DE WESTMINSTER

CAPITULO 23: DEL MAGISTRADO CIVIL


I. Dios, el Supremo Señor y Rey de todo el mundo, ha instituido a los magistrados civiles para estar sujetos a Él, gobernando al pueblo para la gloria de Dios y el bien público; y con este fin les ha armado con el poder de la espada, para la defensa y aliento de los que son buenos, para el castigo de los malhechores. (1)

1. Romanos 13:1-4; 1 Pedro 2:13,14.

II. Es lícito para los cristianos aceptar y desempeñar el cargo de magistrado cuando sean llamados para ello; (1) en el desempeño de su cargo, deben mantener especialmente la piedad, la justicia y la paz, según las leyes sanas de cada estado, (2) así con este fin, bajo el Nuevo Testamento, pueden legalmente ahora hacer la guerra en ocasiones justas y necesarias. (3)

1. Proverbios 8:15,16; Romanos 13:1,2,4.

2. Salmos 2:10-12; 1 Timoteo 2:2; Salmos 82:3,4; 2 Samuel 23:3; 1 Pedro 2:13.

3. Lucas 3:14; Mateo 8:9,10; Hechos 10:1,2; Romanos 13:4; Apocalipsis 17:14,16.

III. Los magistrados civiles no deben tomar para sí la administración de la palabra y de los sacramentos; (1) o el poder de las llaves del reino de los cielos; (2) ni se entremeterán en lo más mínimo en asuntos de la fe. (3) Sin embargo, como padres cuidadosos es el deber de los magistrados civiles proteger la Iglesia de nuestro Señor común, sin dar preferencia a alguna denominación de cristianos sobre las demás, de tal modo, que todas las personas eclesiásticas, cualesquiera que sean, gocen de completa, gratuita e incuestionable libertad, para desempeñar cada parte de sus funciones sagradas, sin violencia ni peligro. (4) Y como Jesucristo ha designado un gobierno regular y una disciplina en su Iglesia, ninguna ley de estado alguno debe interferir con ella, estorbar o limitar los ejercicios debidos entre los miembros voluntarios de alguna denominación de cristianos conforme a su propia confesión y creencia. (5) Es el deber de los magistrados civiles proteger a la persona y buen nombre de todo su pueblo, de una manera tan efectiva que no se permita que ninguna persona, sobre pretexto de religión o por incredulidad cometa alguna indignidad, violencia, abuso o injuria a otra persona cualquiera; debiendo procurar además que todas las reuniones eclesiásticas y religiosas se lleven a cabo sin molestia o disturbio. (6)

1. 2 Crónicas 26:18.

2. Mateo 16:19.

3. Juan 18:36.

4. Isaías 49:23.

5. Salmos 105:15.

6. 2 Samuel 23:2; 1 Timoteo 2:1; Romanos 13:4.

IV. Es el deber del pueblo orar por los magistrados, (1) honrar sus personas, (2) pagarles tributo y otros derechos, (3) obedecer sus mandatos legales y estar sujetos a su autoridad por causa de la conciencia. (4) La infidelidad o la diferencia de religión no invalida la autoridad legal y justa del magistrado, ni exime al pueblo de la debida obediencia a él; (5) de la cual las personas eclesiásticas no están exentas; (6) mucho menos tiene el Papa algún poder o jurisdicción sobre los magistrados en sus dominios, ni sobre alguno de los de su pueblo; y mucho menos tiene poder para quitarles sus propiedades o la vida, si les juzgara herejes, o por cualquier otro pretexto. (7)

1. 1 Timoteo 2:1,2.

2. 1 Pedro 2:17.

3. Romanos 13:6,7.

4. Romanos 13:5; Tito 3:1.

5. 1 Pedro 2:13,14,16.

6. Romanos 13:1; 1 Reyes 2:35; Hechos 25:9-11; 2 Pedro 2:1,10,11; Judas 8-11.

7. 2 Tesalonicenses 2:4; Apocalipsis 13:15-17.

CAPITULO 24: DEL MATRIMONIO Y DEL DIVORCIO

I. El matrimonio ha de ser entre un hombre y una mujer; no es lícito para ningún hombre tener más de una esposa, ni para ninguna mujer tener más de un marido, al mismo tiempo. (1)

1. Génesis 2:24; Mateo 19:5,6; Proverbios 2:17.

II. El matrimonio fue instituido para la mutua ayuda de esposo y esposa; (1) para multiplicar la raza humana por generación legítima y la iglesia con una simiente santa, (2) y para prevenir la impureza. (3)

1. Génesis 2:18.

2. Malarias 2:15.

3. 1 Corintios 7:2,9.

III. Es lícito para toda clase de personas casarse con quien sea capaz de dar su consentimiento con juicio; (1) sin embargo, es deber de los cristianos casarse solamente en el Señor. (2) Y por lo tanto los que profesan la verdadera religión reformada no deben casarse con los incrédulos, papistas u otros idólatras; ni deben los que son piadosos unirse en yugo desigual, casándose con los que notoriamente son perversos en sus vidas o que sostienen herejías detestables. (3)

1. Hebreos 13:4; 1 Timoteo 4:3; Génesis 24:57,58; 1 Corintios 7:36-38.

2. 1 Corintios 7:39.

3. Génesis 34:14; Éxodo 34:16; Deuteronomio 7:3,4; 1 Reyes 11:4; Nehemías 13:25-27; Malaquías 2:11,12;

2 Corintios 6:14.

IV. El matrimonio no debe contraerse dentro de los grados de consanguinidad o afinidad prohibidos en la Palabra de Dios, (1) ni pueden tales matrimonios incestuosos legalizarse por ninguna ley de hombre, ni por el consentimiento de las partes, de tal manera que esas personas puedan vivir juntas como marido y mujer. (2)

1. Levítico 18; 1 Corintios 5:1; Amós 2:7.

2. Marcos 6:18; Levítico 18:24-28.

V. El adulterio o la fornicación cometidos después del compromiso, siendo descubiertos antes del casamiento, dan ocasión justa a la parte inocente para anular aquel compromiso. (1) En caso de adulterio después del matrimonio, es lícito para la parte inocente promover su divorcio, (2) y después de éste, puede casarse con otra persona como si la parte ofensora hubiera muerto. (3)

1. Mateo 1:18-20.

2. Mateo 5:31,32.

3. Mateo 19:9; Romanos 7:2,3.

VI. Aunque la corrupción del hombre sea tal que le haga estudiar argumentos para separar indebidamente a los que Dios ha unido en matrimonio; sin embargo, nada sino el adulterio o la deserción obstinada que no puede ser remediada, ni por la Iglesia ni por el magistrado civil, es causa suficiente para disolver los lazos del matrimonio. (1) En este caso debe observarse un procedimiento público y ordenado, y las personas involucradas en el no deben ser dejadas en su caso a su propia voluntad y discreción. (2)

1. Mateo 19:8,9; 1 Corintios 7:15; Mateo 19:6.

2. Deuteronomio 24:1-4.

CAPITULO 25: DE LA IGLESIA

I. La iglesia católica o universal, que es invisible, se compone del número de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno, bajo Cristo la cabeza de ella; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todo. (1)

1. Efesios 1:10,22,23; 5:23,27,32; Colosenses 1:18.

II. La iglesia visible, que también es católica o universal bajo el evangelio (no está limitada a una nación como anteriormente en el tiempo de la ley), se compone de todos aquellos que en todo el mundo profesan la religión verdadera, (1) juntamente con sus hijos, (2) y es el reino del Señor Jesucristo, (3) la casa y familia de Dios, (4)

fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación. (5)

1. 1 Corintios 1:2; 12:12,13; Salmos 2:8; Apocalipsis 7:9; Romanos 15:9-12.

2. 1 Corintios 7:14; Hechos 2:39; Ezequiel 16:20-21; Romanos 11:16; Génesis 3:15; 17:7.

3. Mateo 13:47; Isaías 9:7.

4. Efesios 2:19; 3:15.

5. Hechos 2:47.

III. A esta iglesia católica visible ha dado Cristo el ministerio, los oráculos y los sacramentos de Dios, para reunir y perfeccionar a los santos en esta vida y hasta el fin del mundo; y por su propia presencia y espíritu, de acuerdo con su promesa los hace eficientes para ello. (1)

1. 1 Corintios 12:28; Efesios 4:11-13; Isaías 59:21; Mateo 28:19,20.

IV. Esta iglesia católica ha sido más visible en unos tiempos que en otros. (1) Y las iglesias específicas que son parte de ella, son más puras o menos puras, de acuerdo como se enseñe y se abrace la doctrina del Evangelio, se administren los sacramentos y se celebre con mayor o menor pureza el culto público en ellas. (2)

1. Romanos 11:3,4; Apocalipsis 12:6,14.

2. 1 Corintios 5:6,7; Apocalipsis 2 y 3.

V. Las más puras iglesias bajo el cielo están expuestas tanto a la impureza como al error, (1) y algunas han degenerado tanto que han llegado a ser, no iglesias de Cristo, sino sinagogas de Satanás. (2) Sin embargo, siempre habrá una iglesia en la tierra para adorar a Dios conforme a su voluntad. (3)

1. 1 Corintios 13:12; Mateo 13:24-30,47; Apocalipsis 2 y 3.

2. Apocalipsis 18:2; Romanos 11:18-22.

3. Mateo 16:18; 28:19-20; Salmos 72:17; 102:28.

VI. No hay otra cabeza de la Iglesia sino el Señor Jesucristo; (1) ni puede en ningún sentido el Papa de Roma ser cabeza de ella. (2)

1. Colosenses 1:18; Efesios 1:22.

2. Mateo 23:8-10; 2 Tesalonicenses 2:3,4,8,9; Apocalipsis 13:6.