viernes, 15 de abril de 2011

PRINCIPIOS BASICOS

6.2 EL DIABLO Y SATANÁS

Algunas veces las palabras originales del texto blíblico se han dejado sin traducir. ‘Satanás’ es una variante de la palabra hebrea "satán" que no se tradujo, y que significa ‘adversario’, en tanto que ‘diablo’ es una traducción de la palabra griega ‘diabolos’, que significa mentiroso, enemigo, o falso acusador. ‘Satanás’ ha sido transferido al castellano sin traducir del mismo modo que Armagedón (Ap. 16:16) y Aleluya (Ap. 19:1-6). Si hemos de creer que Satanás o el Diablo es un ser aparte de nosotros, el cual es responsable del pecado, entonces cada vez que encontremos estas palabras en la Biblia, tenemos que creer que se refieren a esta persona maligna. El uso bíblico de estas palabras muestra que se pueden usar como adjetivos comunes para describir a personas comunes. Este hecho hace imposible razonar que las palabras diablo y satanás, tal como se usan en la Biblia, se refieren a una persona o ser inicuo extraordinario, independiente de nosotros.

LA PALABRA ‘SATANÁS’ EN LA BIBLIA

1 Reyes 11:14 consigna que "Jehová suscitó un adversario [la misma palabra hebrea que en otro pasaje se tradujo como "satanás"] a Salomón: Hadad edomita". "Dios también levantó por adversario [otro satanás]... a Rezón... y fue adversario [satanás] de Israel" (1 R. 11:23,25). Esto no significa que Dios levantó una persona sobrenatural o un ángel para que fuera un satanás/adversario de Salomón; él levantó a hombres comunes. Mateo 16:22,23 suministra otro ejemplo: Pedro había estado tratando de disuadir a Jesús de que fuera a Jerusalén a morir en la cruz. Jesús se volvió y le dijo a Pedro: "¡Quítate de delante de mí, Satanás!... porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres". De modo que a Pedro se le llamó satanás. El relato es claro como el cristal y Cristo no estaba hablando a un ángel o monstruo cuando pronunció estas palabras; él estaba hablando a Pedro.

Como la palabra ‘satanás’ sólo significa un adversario, a una persona buena, incluso a Dios mismo, se le puede llamar ‘satanás’. En esencia, en la palabra misma no hay nada necesariamente pecaminoso. Las connotaciones pecaminosas que tiene la palabra ‘satanás’ se deben en parte al hecho de que nuestra propia naturaleza pecaminosa es nuestro más grande ‘satanás’ o adversario, y también se debe al uso de la palabra en el lenguaje del mundo para referirse a algo relacionado con el pecado. Dios mismo puede ser un satanás para nosotros al traer tribulaciones a nuestra vida, o al interponerse en el camino de un curso de acción equivocado en el que pudiésemos estar empeñados. Pero el hecho de que a Dios se le pueda llamar ‘satanas’ no significa que él sea pecaminoso.

Los libros de Samuel y Crónicas son relatos paralelos de los mismos incidentes, tal como los cuatro evangelios son relatos de los mismos acontecimientos, aunque usando lenguaje diferente. 2 Samuel 24:1 consigna: " Jehová… incitó a David contra ellos [Israel]" para que hiciese un censo de Israel. El relato paralelo en 1 Crónicas 21:1 dice que "Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David" para que hiciese un censo. En un pasaje el incitador es Dios, en el otro es Satanás. La única conclusión es que Dios actuó como un ‘Satanás‘o adversario para David. Lo mismo hizo con Job al llevarle tribulaciones a su vida, de manera que Job dijo de Dios:"Con el poder de tu mano me persigues"(Job 30:21). Lo que básicamente estaba diciendo Job era: "Tú estás actuando como un Satanás contra mi".

LA PALABRA ‘DIABLO’ EN LA BIBLIA

La palabra ‘diablo’ también es una palabra ordinaria y no un nombre propio. Sin embargo, a diferencia de ‘satanás’, siempre se usa en un sentido malo. Jesús dijo:" ¿No os he escogido yo a vosotros los doce [discípulos], y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote" (Jn. 6:70), el cual era un hombre mortal y común. No estaba hablando de un ser personal con cuernos, o de un supuesto "ente espiritual". Aquí la palabra ‘diablo’ sencillamente se refiere a un hombre inicuo. 1 Timoteo 3:11 suministra otro ejemplo. Las esposas de los ancianos de la iglesia no habían de ser "calumniadoras"; aquí la palabra griega original es ‘diabolos’, que es la misma palabra traducida en otros pasajes como ‘diablo’. Así también Pablo advierte a Tito que las ancianas creyentes no deberán ser "calumniadoras" o ‘diablos’ (Ti. 2:3). Y también dijo a Timoteo (2 Ti. 3:1-3) que "en los postreros días... habrá hombres... calumniadores [diablos]". Esto no significa que los seres humanos se convertirán en seres sobrehumanos, sino que serán cada vez más inicuos. Por todo esto debería ser totalmente claro que las palabras ‘diablo’ y ‘satanás’ no se refieren a un ángel caído o a un ser pecaminoso independiente de nosotros. EL PECADO, SATANÁS Y EL DIABLO Las palabras ‘satanás’ y ‘diablo’ se usan figurativamente para describir las tendencias pecaminosas naturales que hay dentro de nosotros, de las cuales hablamos en el estudio 6.1. Estas son nuestro principal ‘satanás’ o adversario. Nuestros deseos son engañosos (Ef. 4:22) y así el diablo o ‘engañador’ es una forma apropiada de describirlos. También son personificados, y como tales se les puede llamar ‘el diablo’-- nuestro enemigo, un calumniador de la verdad. A esto se asemeja nuestro ‘hombre’ natural, el diablo mismo. La conexión entre el diablo y nuestros malos deseos -el pecado dentro de nosotros- queda de manifiesto en varios pasajes: "Así que, por cuanto los hijos [nosotros mismos] participaron de carne y sangre, él [Jesús] también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte [suya] al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo" (He. 2:14). Aquí al diablo se le describe como responsable de la muerte. Pero " la paga del pecado es muerte" (Ro. 6:23). Por lo tanto, el pecado y el diablo deben ser paralelos. En forma similar, Santiago 1: 14 dice que nuestros malos deseos nos tientan, llevandonos a pecar y, por lo tanto, a la muerte; pero Hebreos 2:14 dice que el diablo produce la muerte. El mismo versículo dice que Jesus tuvo nuestra naturaleza a fin de destruir al diablo. Contraste esto con Romanos. 8:3 : "Dios, enviando a su hijo en semejanza de carne de pecado [es decir, en nuestra naturaleza]... condenó al pecado en la carne". Esto muestra que el diablo y las tendencias pecaminosas que están innatas dentro de la naturaleza humana, son efectivamente lo mismo. Es vitalmente importante entender que Jesús fue tentado igual que nosotros. Un entendimiento erróneo de la doctrina del diablo significa que no podemos apreciar correctamente la naturaleza y obra de Jesús. Fue sólo debido a que Jesús tuvo nuestra naturaleza humana –el "diablo" dentro de él – que podemos tener la esperanza de salvación (He. 2:14-18; 4:15). Al vencer los deseos de su propia naturaleza, Jesús pudo destruir al diablo en la cruz (He. 2:14). Si el diablo es un ser personal, entonces ya no más debería existir. Hebreos 9:26 dice que Cristo fue manifestado "por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado". Hebreos 12:14 asocia esto con la declaración de que por medio de su muerte Cristo destruyó al diablo en sí mismo. Por su muerte, Jesús destruyó en perspectiva "el cuerpo del pecado" (Ro. 6:6), es decir, la naturaleza humana con su capacidad de pecar en nuestro cuerpo mismo.

"El que practica el pecado es del diablo" (1 Jn. 3;8), porque el pecado es el resultado de ceder a nuestros propios deseos malos y naturales (St. 1:14,15), a los cuales la Biblia llama "el diablo". "Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo" (1 Jn. 3:8). Si estamos en lo correcto al decir que el diablo es nuestros malos deseos, entonces las obras de nuestros malos deseos, es decir lo que resulta de ellos, son nuestros pecados. Esto se afirma en 1 Juan 3:5: "El [Jesús] apareció para quitar nuestros pecados". Esto confirma que "nuestros pecados" y "las obras del diablo" son lo mismo. Hechos 5:3 proporciona otro ejemplo de esta conexión entre el diablo y nuestros pecados. Pedro dice a Amanías: "¿Por qué llenó Satanás tu corazón?" Luego en el versículo 4 Pedro dice: "¿Por qué pusiste esto en tu corazón?" Concebir algo malo dentro de nuestro corazon es lo msimo que Satanás llene nuestro corazón. Si nosotros concebimos, por ejemplo, un plan pecaminoso, entonces se origina dentro de nosotros. Isaías 59:13 define mentir como "concebir y proferir de corazón palabras de mentira". Si una mujer concibe un hijo, éste no existe fuera de ella; se origina dentro de ella. Santiago 1:14,15 usa la misma figura al describir cómo nuestras pasiones conciben y producen el pecado, el cual produce la muerte. Salmos 109:6 hace un paralelo entre una persona pecadora y un "satanás": "Pon sobre él al impío, y Satanás esté a su diestra", es decir, con autoridad sobre él (compare Sal. 110:1).

PERSONIFICACION

Sin embargo, Ud. puede razonablemente replicar: ‘¡Pero habla como si el diablo fuera una persona!’ Eso es totalmente correcto; Hebreos 2:14 habla del "que tenía el imperio [el poder] de la muerte, esto es, al diablo". Incluso una breve lectura de la Biblia muestra que a menudo usa la personificación –hablando de una idea abstracta como si fuera una persona. De modo que Proverbios 9:1 habla de una mujer llamada "sabiduría" que edifica una casa, y Proverbios 20:1 compara el vino a un escarnecedor, y Rom. 6:23 compara al pecado con un pagador que da la paga de la muerte. Esta característica se discute más ampliamente en la Digresión 5. Nuestro diablo, el "diabolos", a menudo representa nuestros malos deseos. No obstante, uno no puede tener un diabolismo abstracto; los malos deseos que están en el corazón de un hombre no pueden existir separadamente de un hombre; por lo tanto "el diablo" ha sido personificado. A menudo el pecado es personificado como un amo (por ejemplo, Ro. 5:21;6:6,17; 7:13,14). Por consiguiente es comprensible que al "diablo" también se le personifique, en vista de que "el diablo" también se refiere al pecado. De la misma manera, Pablo habla de nosotros como que tenemos dos seres, por decirlo así, dentro de nuestra carne (Ro. 7:15-21): el hombre de la carne, "el diablo", lucha con el hombre del espíritu. No obstante es evidente que no hay dos seres personales literales luchando dentro de nosotros. A esta parte pecadora de nuestra naturaleza se le a personificado como "el malo" (Mt. 6:13) -el diablo de la Biblia. La misma frase griega traducida aquí como "el malo", se ha traducido como ese "perverso" en 1 Corintios 5:13, mostrando que cuando una persona cede al pecado, su lado malo –o sea, él mismo– se convierte en un "malo", o el ‘diablo’. Aun en el Antiguo Testamento el pecado fue personificado como ‘Belial’ (traducido como "impío" en 1 S. 2:12). Realmente ha sido aceptado que ‘diablo’ y ‘satanás’ se usan para personificar al pecado, pues si leemos estas palabras como si siempre se refirieran a un ser literal, entonces tendríamos serias contradicciones. Así "el diablo" es un león (1 P. 5:8), un cazador (2 Ti. 2:26) y una serpiente (Ap. 12:9). No puede ser todas estas cosas. Lo que sea el diablo (y nosotros creemos que se refiere esencialmente al pecado humano) es personificado de varias maneras.

EL ‘DIABLO Y SATANÁS’ EN UN CONTEXTO POLÍTICO

Estas palabras "diablo" y "satanás" se usan también para describir el orden mundial inicuo y pecador en el cual vivimos. A las jerarquías sociales, políticas y seudo-religiosas del genero humano se les puede mencionar como "el diablo". En el Nuevo Testamento, el diablo y satanás a menudo se refieren al poder político y social de los sistemas judío y romano. De modo que leemos que el diablo echará a los creyentes en la cárcel (Ap. 2:10), refiriéndose a las autoridades romanas que encarcelaban a los creyentes. En este mismo contexto leemos que la iglesia en Pérgamo estaba situada donde se hallaba la sede o trono de Satanás – es decir, el lugar de gobierno de una colonia romana en Pérgamo, donde también había un grupo de creyentes. No podemos decir que Satanás mismo, si existe, tenía personalmente un trono en Pérgamo.

El pecado individual se define como una transgresión contra la ley de Dios (1 Jn. 3:4). Pero el pecado expresado colectivamente como una fuerza política y social opuesta a Dios es una fuerza más poderosa que el pecado individual; es este poder colectivo que a veces es personificado como un ser poderoso llamado el diablo. En este sentido, Irán y otras potencias islámicas han llamado a los Estados Unidos "el gran Satanás"—es decir, el gran adversario de su causa, en un sentido político y religioso. Así es como las palabras ‘diablo y satanás’ se usan a menudo en la Biblia.

En conclusión, es probablemente cierto decir que en este tema más que en ninguno otro, es vital basar nuestro entendimiento en un concepto equilibrado de toda la Biblia más bien que construir masivas doctrinas sobre unos pocos versículos que contienen frases llamativas que parecen referirse a las creencias comunes referentes al diablo. El Estudio 6:1 y esta sección recompensarán una nueva lectura cuidadosa y devota. Se sostiene que la posición doctrinal bosquejada aquí es la unica manara de tener un entendimiento razonable de todos los pasajes que se refieren al diablo y a satanás. Esas palabras se pueden usar como nombres comunes, o en algunos pasajes se refieren al pecado que se halla dentro de nuestra propia naturaleza humana. En las digresiones que acompañan a este estudio se consideran algunos de los pasajes más ampliamente mal entendidos que se citan en apoyo de las ideas populares.

Aquellos que tienen problemas para aceptar nuestras conclusiones deberían hacerse las siguientes preguntas: (1) ¿Se personifica al pecado? Claro que sí. (2) ¿Es cierto que la palabra ‘satanás’ se puede usar simplemente como un adjetivo? Sí, así es. Por lo tanto, ¿qué verdadero problema puede haber para aceptar que al pecado se le personifica como a nuestro enemigo o satanás? A menudo al mundo se le personifica en la cartas y evangelio de Juan; ¿qué mejor título para esta personificación que ‘satanás’ o ‘el diablo’?

PRINCIPIOS BASICOS DE LA BIBLIA

6.3 LOS DEMONIOS

Las dos secciones previas han explicado por qué no creemos que el diablo o satanás sea un ser o monstruo personal. Si aceptamos que no existe semejante ser, entonces se desprende seguramente que los demonios a los cuales se les considera como los siervos del diablo, tampoco existen. Mucha gente parece creer que Dios nos da las cosas buenas de la vida, y que el diablo y sus demonios nos dan las cosas malas, y nos quitan las cosas buenas que Dios nos da.

La Biblia enseña claramente que Dios es la fuente de todo poder (véase el Estudio 6.1), y que él es responsable de las cosas buenas y de las malas de nuestra vida:

"Formo la luz y creo las tinieblas... hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto" (Isaías 45:7).

"De parte de Jehová el mal había descendido hasta la puerta de Jerusalén" (Miqueas 1:12).

"¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?" (Amós 3:6).

Por lo tanto, cuando recibimos pruebas, deberíamos aceptar que vienen de Dios, no echarle la culpa a un diablo o demonios. Job fue un hombre que perdió muchas cosas buenas con las cuales Dios le había bendecido, pero él no dijo: "Estos demonios me han quitado todo lo que Dios me dio". Escuchen lo que él dijo :

Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito" (Job 1:21).

"¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?" (Job 2:10).

Una vez que entendemos que todas las cosas son de Dios, cuando tenemos problemas en la vida podemos orar a Dios para que él los quite, y si él no lo hace, podemos tener la seguridad de que nos los está dando a fin de que desarrollemos nuestro carácter, y que a la larga es para nuestro bien:

"Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él, porque el Señor al que ama [no los demonios] disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos, porque, ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos" (Hebreos 12:5-8).

DIOS: FUENTE DE TODO PODER

Dios es la fuente de todo poder :

"Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí" (Isaías 45:5).

"No hay Dios sino yo. No hay Fuerte [la palabra hebrea para ‘dios’ realmente significa ‘poder’]; no conozco ninguno", dice Dios (Isaías 44:8).

"Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él (Dt. 4:35).

Tales versículos ocurren una y otra vez por toda la Biblia. Como Dios es la fuente de todo poder y el único Dios, por lo tanto él es un Dios celoso como a menudo nos lo recuerda (Ex. 20:5; Dt. 4:24).

Dios se vuelve celoso cuando su pueblo empieza a creer en otros dioses, si le dicen: ‘Tu eres un Dios grandioso, un Dios poderoso, pero en realidad creo que a pesar de eso hay otros dioses fuera de tí, auque no sean tan poderosos como tú’. Es por eso que no podemos creer que hay demonios o un diablo en existencia al igual que el verdadero Dios. Este es precisamente el error que cometió Israel. Gran parte del Antiguo Testamento se ocupa en mostrar cómo Israel desagradó a Dios al creer en otros dioses al mismo tiempo que en él. En la Biblia veremos que los ‘demonios’ en los cuales cree la gente hoy en día son precisamente iguales a aquellos falsos dioses en los cuales creía Israel.

lunes, 21 de marzo de 2011

TU FIDELIDAD INCOMPARABLE SEÑOR

ESTAS PREPARADO?

A Las Puertas!


Estas preparad@ para el rapto de la iglesia? es una pregunta que se hace en la iglesia, puesto que todo indica que esta promesa que Jesus nos dejo esta apunto de cumplirse.

Pero dejemos que nuestroPastor Adolfo cano se lo muestre a la luz de la palabra de Dios, ya que si esta escrito en la biblia si o si se cumple.

El Rapto de la iglesia no se debe de tomar a la ligera por el pueblo de Dios ya que si un cristiano no esta en orden con el Señor corre el riesgo de quedarse cuando esto suceda, por esta razon traemos esta predica a tu vida ya que Dios esta interesado en la salvacion de tu alma y utilizara cualquier medio o personas para hablarte y decierte que estiempo que busquemos mas del El, antes de que el arrebatamiento de la iglesia ocurra.

Repentinamente, en un instante rápido e intenso, el momento de alegría de siglos de espera, ha llegado, El Señor mismo descendiendo, Él mismo gritará. Del valle tranquilo, de laderas soleadas, del pueblo sepultando tierras, de las profundidades enormes del mar, de los campos de batalla distantes de donde los cristianos han dado sus vidas, de las selvas de India, de los pantanos de África, de las islas del mar, de cada lugar solitario donde Sus hijos han muerto en el sufrimiento y en el servicio, irá el anfitrión glorificado y resplandeciente “como pirámide de llama” para encontrarse con su Salvador que viene por ellos.
 
¡Qué visión para unos ojos llenos de lagrimas; que esperanza para unos corazones que han esperado tanto!

¿Atrapados? ¿Quién puede imaginarlo? ¡Mientras los hombres y las mujeres andan las calles ocupadas, ellos serán atrapados! ¡Mientras ellos se doblan en la cámara secreta para orar, ellos serán atrapados! Mientras con corazones de ardor ellos reflexionan en la Palabra que habla de Su venida, ellos serán atrapados! ¡Mientras el paciente, sufre en una cama de dolor, ellos serán atrapados! ¡Mientras en las tumbas de los muerto , ellos serán atrapados! ¡Y, como las maravillas que ocurrieron al comenzar del mundo solo quedaran archivos dejados como este de Enoc - 'y ellos anduvieron con Dios, y no fueron mas , ya que Dios los tomó!
 
¡Vigila, por tanto, por que no sabes a que hora el Hijo del Hombre ha de venir! !No buscamos ningunas señales. No sabemos de ningún acontecimiento profético entre nosotros y la venida del Señor. No Sabemos la hora que El vendrá, pero no sabemos ninguna hora en la que El no pueda venir. Puedes pueden ser años a partir de hoy, puede ser mañana, puede ser hoy.
 
Puede ser en el amanecer, cuando el primer débil rubor del despertar del día matiza el horizonte; puede ser en pleno mediodía, cuando el ocupado mundo ensordece con el alboroto de trafico, y no oye Su grito; puede estar en ocaso, cuando las horas crepusculares solemnizan las almas de Sus hijos con la quietud de su propio esperar. No Importa ; ningún hombre sabe. Pero "el Señor está a la puerta"; “el Juez esta a la puerta.”:
 
Cada generación está de pie ante la impaciente expectativa en el mismo borde del milagro mas poderoso del Dios obrador-de milagros, desde la Resurrección de Su Hijo de entre los muertos. Y el velo de nuestra carne mortal tiemble bajo el anticipado toque de El que puede en cualquier momento desgarrar en pedazos por Su asombrosa Gloria y por la manifestación de los hijos de Dios.
 
"Así que, consolaos los unos a los otros con estas palabras."
 
¡La próxima vez que usted se sienta solo, recuerde que cada día trae el Rapto mas cerca que el día anterior! Cuando usted pasa por los problemas de la vida, y cuando usted se cansa de leer las violencias y las matanzas en las Noticias Diarias; “consolaos los unos a los otros con estas palabras." Nuestro Bendito Salvador supo que la generación que vería Su regreso aguantaría mucha angustia de espíritu, una angustia que sería intolerable. Escuche:
 
“Y todo esto será principio de dolores.” (Mateo 24:1 RV 1960)
 
“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.” (Mateo 24:1 RV 1960)
 
¡Antes de ser desalentado por estas terribles historias de Noticias Diarias, considera esa profecía Bíblica que se cumple extraordinariamente enfrente de nuestros incrédulos ojos! ¡Necesitamos tomar nuestro conocimiento de cómo la profecía se cumple en las Noticias Diarias a un mundo perdido y agonizante, para darles el precioso mensaje del Evangelio ¡Vaya adelante, en las carreteras y desvíos de sus ocupadas vidas con este mensaje las noticias de hoy demuestran la realidad que “el juez esta a la puerta.” ¡ La salvación es para "Hoy"!

LA BIBLIA Y LAS FINANZAS

PRINCIPIOS BASICOS DE LA BIBLIA

 RESPONSABILIDAD ANTE DIOS

Si el hombre tiene por naturaleza un ‘alma inmortal’, está obligado a tener un destino eterno en alguna parte, ya sea en algún lugar de galardón o de castigo. Esto implica que todos somos responsables ante Dios. Por contraste, hemos mostrado cómo la Biblia enseña que el hombre es por naturaleza como los animales, sin inmortalidad inherente. Sin embargo, a algunos se les ha ofrecido la perspectiva de vida eterna en el reino de Dios. Debiera ser evidente, que no todos los que han vivido resucitarán; como los animales, el hombre vive y muere, y se descompone en el polvo. No obstante, como habrá un juicio en el que algunos serán condenados y otros galardonados con vida eterna, tenemos que concluir que habrá una cierta categoría entre el género humano que resucitará a fin de ser juzgados y recompensados.

Si alguien resucita o no, depende de si es o no responsable como para ser llevado a juicio. La base del juicio que tendremos será según hayamos respondido a nuestro conocimiento de la palabra de Dios. Cristo explicó: "El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero" (Jn. 12:48). Aquellos que no han conocido o entendido la palabra de Cristo, y por lo tanto no tuvieron oportunidad de aceptarlo o rechazarlo, no serán responsables como para ser llevados a juicio. "Porque todos los que sin ley [sin conocer la ley de Dios] han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley [es decir, conociéndola] han pecado, por la ley serán juzgados" (Ro. 2:12). De modo que aquellos que no han conocido los requerimientos de Dios perecerán como los animales; en tanto que aquellos que a sabiendas rompen la ley de Dios tendrán que ser juzgados, y por lo tanto resucitarán para enfrentar ese juicio.

A la vista de Dios, "donde no hay ley, no se inculpa de pecado"; "el pecado es infracción de la ley"; "por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Ro. 5:13; 1 Jn. 3:4; Ro. 3:20). Sin tener conocimiento de las leyes de Dios según están reveladas en su palabra, "no se inculpa de pecado" a una persona, "y por lo tanto no será juzgada ni resucitará. Por consiguiente, aquellos que no conocen la palabra de Dios permanecerán muertos, como los animales y las plantas, ya que están en la misma situación. "El hombre que... no entiende, semejante es a las bestias que perecen" (Sal. 49:20). "Como a rebaños que son conducidos al Seol" (Sal. 49:14).

Tener conocimiento de los caminos de Dios es lo que nos hace responsables ante él por nuestras acciones y por consiguiente se requiere que resucitemos y comparezcamos ante el tribunal. Por lo tanto, se debe entender que no sólo los justos o los bautizados resucitarán, sino también todos aquellos que son responsables ante Dios por motivo del conocimiento que tienen de él. Este es un tema bíblico muy repetido.

- Juan 15:22 muestra que el conocimiento de la palabra conlleva responsabilidad: "Si yo [Jesús] no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado". Asimismo Romanos 1:20,21 dice que el conocer a Dios deja a los hombres sin excusa.

- "Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él... yo [Cristo] le resucitaré en el día postrero" (Jn. 6:44,45).

- Dios sólo "pasa por alto" las acciones de aquellos que genuinamente ignoran sus caminos (Hch. 17:30).

- Porque Belsasar supo que debía someterse a la superioridad de Jehová pero lo rechazó, por consiguiente fue castigado (Dn. 5:22).

- "Aquel siervo que conociendo la voluntad de su Señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco [es decir, permanecerá muerto] porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá" (Lc. 12:47,48). ¿Y cuánto más hará Dios?

- "Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado" (Stg. 4:17).

- La especial responsabilidad de Israel ante Dios estaba en las revelaciones que les dio de sí mismo (Am. 3:2). "Yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo" (Is. 65: 12).

- Debido a esta doctrina de responsabilidad, "mejor les hubiera sido [a aquellos que después se apartaron de Dios] no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado" (2 P. 2:21). Otros pasajes pertinentes incluyen: Jn. 9:41; 3:19; 1 Ti. 1:13; Os. 4:14; Dt. 1:39.

lunes, 28 de febrero de 2011

ALABANZAS DEL CIELO

¿QUIERES TENER PAZ CON DIOS?

"Todavía, hoy, estamos a tiempo de resolver el problema más grande de nuestra vida: nuestro destino eterno". LA REALIDAD

A comienzos del siglo XXI los seres humanos estamos viviendo como si Dios no existiera, orgullosos de “haber superado la idea de Dios” como si todas las cosas se hubieran hecho solas, como si no fuéramos a ser juzgados de todo lo que hacemos o dejamos de hacer. ¡Qué locura la de nuestra generación! ¡Qué suicidio el de nuestro tiempo! Porque ciertamente la ira de Dios se muestra contra toda indiferencia e ignorancia voluntaria que las personas mostramos hacia El, pues su eterno poder y la realidad de su existencia se aprecian claramente por medio de la magnífica obra de la creación del mundo y del universo, de manera que no hay excusa a nuestra actitud, porque habiendo reconocido en lo íntimo que solamente por medio de un Creador pudo ser hecho lo que está creado, nuestros razonamientos se oscurecieron al rechazar después esta verdad, la más grande de todas, y vivir razonado como si Dios no existiera, ¡Como si fuéramos un producto de la casualidad! Sin darle gracias reconociendo que la vida viene de El, sin contar con El para nada ni en las decisiones pequeñas o grandes de nuestra vida; sin adorarle como corresponde a su Majestad. Y las tinieblas de nuestro entendimiento se hacen más espesas cuando la adoración se la damos a seres creados y no al Creador, a hombres y mujeres que se destacan en algo o por algo, ellos son nuestros dioses; A imágenes y esculturas creadas por la imaginación humana; o al dinero, a los placeres. ¡Corremos tras ellos desenfrenadamente! Y así presumiendo de sabios, demostramos que no lo somos al desechar la Fuente de toda sabiduría. (1) Epístola a los Romanos 1:18-23

MÁS HONDO EN LA CAIDA

Al desechar nosotros a Dios de esta manera, El también nos dejó a la dureza de nuestro corazón, y hundimos en impurezas nuestros deseos sexuales, estando llenos de toda corrupción en las costumbres y de toda lascivia, deshonrando entre nosotros nuestros propios cuerpos, caídos en pasiones viles, haciendo usos sexuales contra naturaleza, llenos nuestros pensamientos de fornicación y adulterio. A nosotros que cambiamos la verdad de Dios por la mentira adorando a la criatura antes que al Creador, Dios nos abandonó a nuestra mente réproba, y estamos viviendo llenos de engaño, envidia, contienda, y malignidad. Siendo chismosos, maldicientes, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, vanagloriosos, desobedientes a los padres, insensatos, desleales, sin afecto natural, sin compasión. (2)  Epístola a los Romanos 1:24-31.

EL JUSTO JUICIO DE DIOS

Con todo esto ¿Cómo no vamos a provocar la ira de Dios? El está contra toda impiedad e injusticia que cometen los seres humanos siendo la muerte, la condenación eterna, la justa sentencia de Dios para los que practican tales cosas; y ninguno de nosotros podrá escapar de ese juicio de Dios quien pagará irá, enojo, tribulación y angustia a todo ser humano que hace lo malo, ¡Y cuantas de las denuncias anteriores son ciertas en nuestra vida! Todos hemos venido a ser reos delante de Dios. Y es inútil pensar que nos servirán de algo argumentos como: "No mato", "No robo", "No hago mal a nadie". Con cosas así nos podremos justificar delante de los hombres, pero no delante de Dios, ya que es necesario para ser declarado justo delante de El, toda una vida sin mancha ni pecado, o sea, obedecer siempre perfectamente sus mandamientos, y así, delante de Dios ¡no se justificará ningún ser humano! (3)  Epístola a los Romanos 2:1-11; Salmo 143:2

LA SALVACION OFRECIDA POR DIOS

Es triste, angustiosa, la situación en que nos encontramos si vivimos confiando en "nuestra buena conducta" algunas buenas cosas que hacemos y con las que tratamos de justificarnos; pero Dios ha hecho brillar una luz en este negro horizonte de la humanidad: Como algo aparte de nuestro comportamiento, ha dado a conocer abiertamente una salvación suya, El ha preparado por medio de Jesucristo una justicia, una perfección con la cual el ser humano cubra su miseria moral, su desnudez espiritual y pueda salvarse de la ira que vendrá. Dios va a reconocer como justos, olvidándose de los pecados cometidos, a todos los que crean en sus corazones que El resucitó a Jesucristo de los muertos y acepten y confiesen que Jesucristo es el Señor de sus vidas. A Dios le ha agradado salvar por medio de la fe en Jesucristo a todo aquel que crea, pues no hay diferencia entre ningún ser humano ya que todos pecaron y están privados de la gloria de Dios. Ahora Dios justifica, perdona y salva gratuitamente al que cree en su corazón que Cristo resucitó de los muertos por el poder de Dios, y pide con ruegos su ayuda y protección, pues el que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan. No hay nada que pagarle ¡Tampoco habría con qué! La salvación a la que Dios nos invita es gratuita, El lo hace en su gracia y amor por nosotros, es un beneficio o favor que no nos merecemos, como un indulto concedido a un condenado a cadena perpetua. Pues hemos hablado al principio del estado de pecado y corrupción en que nos encontramos, quedando claro que por nuestras obras sólo nos vendrá castigo y juicio; mas Dios muestra su amor incomparable en que siendo pecadores Cristo murió por nosotros. El entendió y vio con trasparente claridad el terrible final de los seres humanos y a pesar de ser nosotros sus enemigos nos amó y se entregó para sufrir el castigo en nuestro lugar. Cristo dijo "No hay mayor amor que este: que uno ponga su vida por sus amigos" (S: Juan 15:13) ¡Y El la puso por sus enemigos! (5) Epístola a los Romanos 3:21-31; 10:10-13; 5:7-9)

LA EFICACIA DE LA MUERTE DE CRISTO.

En la muerte de Cristo hay redención, hay remedio, hay refugio; El dio su vida para salvar las nuestras, pagó el justo, el Perfecto por los injustos para que nosotros nos pudiéramos vestir con su perfección; El llevó en su cuerpo la paga que merecían nuestros pecados: Su sangre derramada fue el precio por nuestro rescate.

También el sacrificio de Cristo fue aceptado por Dios como obra perfecta para nuestra salvación, ya que la justa ira de Dios que merecíamos por nuestros pecados Cristo aceptó que se descargase sobre él. Así El tomó nuestras injusticias y pagó por ellas y nos ofrece sus perfecciones para que vivamos por ellas. De esta manera la justicia de Dios no queda rebajada ya que El afirmó que la paga del pecado es muerte y Cristo accedió morir en nuestro lugar para que por medio de su muerte tengamos vida eterna los que creemos en él. Así la sangre del Justo que en ninguna manera merecía la muerte, fue derramada para salvación de todo aquel que acepta por fe este precio por su rescate. (6) 1ª Pedro 2:24; 3:18; 1:18-19: S. Juan 3:16)

NO PIERDAS LA OPORTUNIDAD

Hemos visto la ruina de la humanidad y el remedio de Dios, este remedio es Su mano tendida al ser humano para salvarlo de las arenas movedizas del pecado donde se está hundiendo; si tú, lector rechazas esta salvación tan grande te hundirás más y más hasta que ya no haya remedio. ¡Cree en el Señor Resucitado! El vive y es poderoso para ayudarte y socorrerte porque es Dios, El te conoce y te ama; no esperes a cambiar antes, ¡ven tal como estás! descárgate de tu vida pasada en pecados en la obra libertadora de su cruz recibiendo el perdón que te ofrece; oye su voz en la Biblia y síguele. Hazle Señor de tu corazón y de tu vida obedeciendo por fe Su Palabra. La promesa que Dios te hace en su Palabra si crees, es que serás un nueva criatura para vivir una nueva vida: una vida con sentido, con rumbo, con esperanza, ¡con un destino eterno y glorioso! obrando en tu vida el poder de Jesucristo resucitado por medio de la fe que en El deposites, que te llevará a conocer la voluntad de Dios y te libertará del pecado en que vives esclavo. Hallarás descanso para tu alma, alivio para tu angustia, paz para con Dios, vida eterna y motivos para gloriarte en las tribulaciones. Serás librado de la ira de Dios la cual vendrá sobre todos los que no se arrepintieron y fueron incrédulos a la Palabra y a las promesas de Dios. (7) Hebreos 2:3; 2ª Corintios 5:17; Romanos 6:17-18; Mateo 11:28; Romanos 5:1-10.

UN MENSAJE VERDADERO

He aquí el mensaje de Dios para los hombres y mujeres de todas las épocas, también de la nuestra; sin duda resulta duro para la vanidad y el orgullo humanos, pero lo tremendo de él es que es verdad. Si fuera un hombre quien nos señalase de esta manera nuestra condición moral podríamos negarlo y él no podría probar muchas de estas cosas, pero con Dios no podemos hacer esto, El lo ve todo por eso habla con seguridad de nuestra situación, pues conoce nuestros pensamientos más secretos, nuestros pecados más ocultos y las intenciones escondidas de nuestro corazón. En el día que El nos juzgue todas estas cosas saldrán a la luz, entonces no servirán las excusas. (8) Salmo 139:1-3; Apocalipsis 20:12;

Las referencias debajo de cada línea, son de la Biblia, la Palabra de Dios, si la tienes puedes comprobarlas tú mismo, sino puedes comprarla en la librería cristiana más cercana, sino conoces alguna nos puedes pedir la dirección o solicitarnos el Nuevo Testamento que es la segunda parte de ella.

Si deseas ayuda para aclarar algunas cosas que no entiendes, puedes escribirnos haciéndonos las preguntas que quieras o solicitando una visita para hablar del evangelio.

LOS OVNIS A LA LUZ BIBLICA

Los objetos voladores llamados OVNIs constituyen un atractivo enigma para quienes los hemos visto en la distancia. No hay duda alguna de que este es un tema que genera mucho interés. Nuestra naturaleza gusta de aquello que está cubierto por algún tipo de misterio. ¿Qué son? ¿Cómo funcionan? ¿Qué pretenden sus tripulantes de nosotros? Estas son preguntas que todos nos hacemos, y hasta el momento han quedado sin una segura contestación.

Algunos, como el señor Enrique Castillo, nos aseveran que son de carácter mecánico; otros aseveran que son astrales o celestes. En estos artículos no nos proponemos contestar la pregunta de cómo funcionan, más bien la de qué son y qué buscan o pretenden sus tripulantes con nosotros. La prudencia nos indica que sin claras evidencias, lo único que podríamos hacer sería especular, cosa que no nos interesa realizar.

Estamos muy conscientes de que cualquier tipo de aseveración firme y categórica debe estar fundamentada en una base sólida y confiable. Mi fundamento como legítimo profeta del Señor es la Sagrada Escritura, libro este que contiene la Palabra de Dios. El gran apóstol Pedro, refiriéndose al Canon Sagrado, nos dice y exhorta del siguiente modo: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca...” (2 P. 1:19).

En el transcurso de los años la Biblia nos ha demostrado su confiabilidad. Un libro que nos enseña conceptos científicos muchísimos años antes de su descubrimiento, y que nos habla de eventos históricos con miles de años de antelación a su acontecer, es obviamente muy confiable. Muchos con mentalidades científicas pretenden oponerse a ella tratando con sus argumentos de destruirla, pero están “dando palos al aire” y de ese modo perdiendo su tiempo y, sobre todo, sus almas, porque: “...Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hch. 9:5). Es por todos nosotros conocido lo cambiante que es la ciencia. Esta cambia tanto y tanto que si la comparamos con la Biblia podemos concluir que es definitivamente desconfiable.

¿Qué son los OVNIs?

Muchas personas que han visto los OVNIs en distintas partes del planeta se preguntan: ¿Qué son los OVNIs? Este servidor puede decirte que independientemente de cuál sea su naturaleza (tecnológica o astral), tenemos que estar de acuerdo en que son medios de transportación, conforme lo declara la Escritura. Los platillos y objetos voladores que se están viendo por todo el planeta son medios de transportación angélicos.

Ya te hemos dicho que el rebelde ángel Luzbel (Satanás) y sus huestes —una tercera parte de la población angélica, quienes lo siguieron en su rebelión— fueron arrojados por el Arcángel Miguel a este planeta (Ap. 12:7-9). A estas alturas el amigo lector debe estar en pleno conocimiento de que los llamados extraterrestres, indudablemente, son ángeles rebeldes que fueron lanzados al fondo del mar con sus coches o aparatos voladores. Este planeta estaba cubierto de agua, y nos dice Génesis que cuando Dios creó al hombre, separó las aguas de las aguas, y en los lugares secos colocó a su criatura (el hombre); mientras que en los mares (que constituyen tres cuartas partes del planeta Tierra) prevalece Satanás. Por esto no ha de sorprendernos las noticias que nos llegan por parte de los estudiosos de la ovnilogía, cuando estos declaran que ven entrar y salir aparatos voladores al fondo del mar. Son miles y miles los testimonios a este respecto.

Podemos estar completamente seguros de que los OVNIs no son otra cosa que medios de transportación angélicos. Los que se dejan ver con frecuencia son los de Lucifer (Satanás) y sus ángeles, y debemos rechazarlos. Sin embargo, la realidad es que Miguel o Cristo y sus ángeles fieles poseen también aparatos voladores que les permiten recorrer enormes distancias en el espacio en cuestión de minutos. No olvidemos que Dios es el Padre de la ciencia y la tecnología.

El hombre de este siglo ha creado un sinnúmero de vehículos y métodos para transportarse. Pero podemos decir que el hombre crea porque fue hecho a imagen y semejanza de Dios, quien es el Creador. Y si el hombre, que es menos facultado que los ángeles (Hebreos 2:6-7), ha logrado inventar aviones, y hasta naves espaciales que le han permitido llegar a la luna, no ha de extrañarnos que los ángeles, quienes poseen mayor facultad, inventen y posean aparatos voladores con una tecnología tan superior, que son capaces de viajar a velocidades extraordinarias y hacer virajes inimaginables para la limitada mente y tecnología humana.

Amigo lector, debes entender que la Biblia, el libro más confiable que tenemos a nuestro alcance, nos habla de medios de transportación. A los fines de probar que indudablemente la Sagrada Escritura sí nos habla de métodos de transportación, colocaremos aquí una serie de versículos que de forma clara así lo señalan; medios estos que con toda propiedad podemos calificar de OVNIs; veamos:

“Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.” (2 R. 2:11)

“Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego.” (Is. 66:15)

“Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.” (2 R. 6:17)

“He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino; más ligeros son sus caballos que las águilas...” (Jer. 4:13)

“El escudo de sus valientes estará enrojecido, los varones de su ejército vestidos de grana; el carro como fuego de antorchas; el día que se prepare, temblarán las hayas.” (Nah. 2:3)

Indubitablemente estos versículos que señalan carros de fuego o de torbellino nos hablan de medios de transportación. Y note el amigo lector lo próximo que os voy a señalar: La palabra nube aparece más de cien veces en la Escritura, y en aproximadamente cincuenta ocasiones implica o se refiere a un medio de transportación; veamos algunos de ellos:

(11) “Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre.”(Ez. 1:4-5)

“...He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto...” (Is. 19:1)

“...y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.” (Mt. 24:30)

“Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” (Mt. 26:64)

“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá...” (Ap. 1:7)

“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.” (Lc. 21:27)

Es muy evidente que cada vez que en la Biblia se nos habla de la venida de nuestro Señor, siempre esa declaración viene acompañada de algo que sostiene a Jesús en el aire —pueden ser nubes o coches de fuego o caballos—. Pero todo indica que Jesús vendrá en un medio de transportación. Jesús no posee alas, ni tampoco los ángeles las poseen. Eso es otra crasa distorsión de la Iglesia Católica-Romana. Los ángeles sí necesitan vehículos de transportación por causa de su naturaleza.

Naturaleza de los Ángeles

Los ángeles son antropomórficos (con forma humana). No existe una gran diferencia entre un ángel y un hombre (He. 2:6-7). El hombre es hecho, al igual que los ángeles, a imagen de Dios —entiéndase de Miguel o Cristo—. En una amplia y clara explicación bíblica de lo que es un ángel se nos enseña que son seres corporales similares a los hombres, aun cuando puedan ser sustancialmente superiores. Pablo nos enseña en Primera de Corintios capítulo 15, versículos 38 al 41 que hay cuerpos terrenales y hay cuerpos celestiales, pero nótese cómo ambos, los terrenales y los celestiales, son tenidos por cuerpos. Nadie crea en la falacia de que los ángeles son espíritus sin cuerpos; que son alados (con alas); y que se transmutan en semejanza de hombre cuando así lo desean. No hay ninguna base bíblica para tal señalamiento. La realidad es que los ángeles pueden determinar dejarse ver o no dejarse ver según su voluntad. Pero el hecho de que se dejen ver o no se dejen ver no altera la realidad de su naturaleza corporal. Veámoslo más bien desde el punto de vista de las vibraciones moleculares de sus organismos; pues tienen la potestad de compactarlas o separarlas para de ese modo hacerse visibles o invisibles ante nuestro órgano visual. Un leve ajuste en sus vibraciones les permite dejarse ver ante el lente humano o no dejarse ver. El sentido visual de los hombres ha perdido capacidad de percepción, y está limitado a ver materia compactada, no diluida o separada. El sentido visual angélico sí permite que ellos, independientemente de las vibraciones que promuevan en su organismo, puedan verse entre sí siempre.

Es obvio que aun dentro de la esfera humana existen distintas capacidades para ver y para oír. Y tenemos, también, por ejemplo, que la fauna felina, y aves como el búho, ven mejor en la oscuridad que el lente humano; y que el sentido auditivo de un perro es mucho mayor que el del hombre. Aun entre los hombres mismos, como hemos dicho, hay algunos que ven más que otros, y unos que escuchan u oyen mejor que otros.

La Escritura nos enseña que el hombre ha sido menos dotado que los ángeles. A Pablo le asiste toda la verdad cuando habla de que una es la gloria de los cuerpos celestiales y otra es la gloria de los cuerpos terrenales (1 Co. 15:40). El poder comprender este asunto es muy necesario para que entendamos que la idea de seres incorpóreos no es bíblica en lo absoluto, es un ardid satánico para detener el anhelo del corazón por lo celeste. Dicho de otro modo, se nos pinta la eternidad tan radicalmente distinta al mundo donde vivimos a los fines de que no deseemos nunca salir de este siglo. Pero la gran realidad celeste es que la sociedad futura será como la presente, aunque mucho más brillante y clara que esta en que nos hayamos. Marchamos hacia un mundo de absoluta luz.

La comprensión de este asunto aquí expuesto te llevará a entender lo ocurrido en Sodoma y Gomorra, donde entraron dos varones (ángeles) sin alas. No es sostenible, bajo ningún concepto, la idea de que dejaron las alas a la puerta de la ciudad, más bien es que se manifestaron visiblemente tal como son dentro de su dimensión vibratoria. Así también puedes comprender por qué el profeta Daniel cuando ve al ángel Gabriel lo proclama varón (Daniel 9:21), y por qué cuando ve venir a Cristo ante el Padre, expresó la frase: “...he aquí, uno con semejanza de hijo de hombre” (Dn. 10:16). Las ideas católicas han viabilizado conceptos antibíblicos de seres incorpóreos, habiéndolos heredado de la mitología helenística. Recuerda, son puros engaños satánicos. Dios hizo al hombre a Su imagen y semejanza, de manera, pues, que la imagen y semejanza de Dios en Cristo es la misma imagen que proyectan los ángeles. El Jesús antropomórfico que ascendió a los cielos es el mismo Jesús antropomórfico que descenderá de los cielos conforme lo declara Hechos de los apóstoles, capítulo 1 y versículo 11. Como Jesús ascendió sin alas —y va a volver según ascendió—, significa eso, entonces, que descenderá sin alas y necesitará un medio de transportación. Se ha probado científicamente que después de la atmósfera de la Tierra, donde la fuerza de gravedad de esta termina, se cae en un vacío donde un avión no puede volar. Solamente los artefactos de última invención pueden surcar el espacio en términos de trasladarse de un lugar a otro bajo esas condiciones. Y si las cosas son así, llevamos al lector a preguntarse: ¿Para qué sirven las alas?... Obviamente para nada.

PRINCIPIOS BASICOS DE LA BIBLIA

4.4 LA MUERTE ES INCONSCIENCIA

Por lo que hemos aprendido hasta ahora acerca del alma y el espíritu, se desprende que una persona muerta está totalmente inconsciente. Aunque Dios recordará las acciones de aquellos que son responsables ante Él (Mal. 3:16; Ap. 20:12; He. 6:10), no hay nada en la Biblia que sugiera que tenemos alguna conciencia durante el estado de muerte. Es difícil disentir de esto en vista de declaraciones tan precisas como las siguientes:

- "Sale su aliento [del hombre], y vuelve a la tierra; en ese mismo día [momento] perecen sus pensamientos" (Sal. 146:4).

- "Los muertos nada saben... su amor y su odio y su envidia fenecieron ya" (Ec. 9:5:6). "En el Seol... no hay... sabiduría" (Ec. 9:10) – no hay pensamientos y por lo tanto no hay consciencia.

- Job dice que en la muerte él sería "como si nunca hubiera existido" (Job 10:8); consideró la muerte como el olvido, inconsciencia y la absoluta inexistencia que teníamos antes de que naciéramos.

- El hombre muere tal como mueren los animales (Ec. 3:18); si el hombre sobrevive conscientemente después de la muerte en algún lugar, así también debe ocurrir con ellos, no obstante tanto la Escritura como la ciencia no afirman nada de esto.

- Dios "se acuerda de que somos polvo. El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo... y pereció, y su lugar no la conocerá más" (Sal. 103: 14-16).

Que la muerte es verdaderamente inconsciencia, incluso para los justos, queda demostrado por las repetidas súplicas de los siervos de Dios para que permitiera que se alargaran sus vidas, porque sabían que después de la muerte no podrían alabar ni glorificar a Dios debido a que la muerte es un estado de inconsciencia. Ezequías (Is. 38:17-19) y David (Sal. 6:4,5; 30:9; 39:13; 115:17) son buenos ejemplos de esto. A la muerte se le menciona repetidamente como un sueño o descanso, tanto para los justos como para los inicuos (Job: 3:11,13,17; Dn. 12:13).

Ya hemos reunido suficiente evidencia para afirmar de manera contundente que la idea popular de que los justos van a un estado de arrobamiento y galardón en el cielo inmediatamente después de su muerte, sencillamente no se halla en la Biblia. La verdadera doctrina de la muerte y naturaleza del hombre proporciona una gran sensación de paz. Después de todos los traumas y penas en la vida de un hombre, el sepulcro es un lugar de olvido total, Para aquellos que no han conocido los requerimientos de Dios, este olvido durará para siempre. Nunca más surgirán los viejos agravios de esta trágica y frustrante vida natural; ya no aparecerán ni nos amenazarán las fútiles esperanzas y temores de la mente humana natural.

En el estudio de la Biblia hay un sistema de verdad a descubrir. No obstante, lamentablemente, hay también un sistema de errores en el pensamiento religioso del hombre debido a su desatención de la Biblia. Los desesperados esfuerzos del hombre por suavizar la finalidad de la muerte lo han llevado a creer que él tiene un ‘alma inmortal’. Una vez que se ha aceptado que existe dentro del hombre un elemento inmortal, se hace necesario pensar que éste va a algún lugar después de la muerte. Esto ha llevado al pensamiento de que al morir debe haber alguna diferencia entre el destino de los justos y el de los inicuos. Para acomodar esto, se ha concluido que debe haber un lugar donde vayan las ‘almas inmortales buenas’, llamado Cielo, y otro lugar donde vayan las ‘almas inmortales malas’ llamado infierno. En páginas anteriores hemos mostrado que un ‘alma inmortal’ es una imposibilidad bíblica. Ahora analizaremos las otras falsas ideas inherentes al razonamiento popular:

1. Que el galardón para nuestra vida se da al morir por medio de asignar a nuestra ‘alma inmortal’ a un cierto lugar.

2. Que la separación entre justos e inicuos ocurre al morir.

3. Que el galardón para los justos es ir al cielo.

4. Que si todos tienen un ‘alma inmortal’, entonces todos deben ir ya sea al cielo o al infierno.

5. Que las ‘almas’ inicuas irán a un lugar de castigo llamado infierno.

El propósito de nuestro análisis no es sólo negativo; al considerar estos puntos en detalle, creemos que expresaremos muchos elementos de la verdad bíblica que son partes vitales de la verdadera situación referente a la naturaleza del hombre.