-Estimado lector,
al considerar usted las horribles torturas efectuadas por la "Inquisición"
católica romana, tenga presente en todo momento, se lo suplicamos, que la
Iglesia Católica Romana no es, ni representa de modo alguno, la original
iglesia fundada por Jesucristo. Esta jamás tortura a nadie. Tampoco inicia o
participa en "guerras santas" o "guerras religiosas" de naturaleza carnal.
"Las armas de nuestra milicia no son carnales" (2 Corintios 10:4).
Los cristianos fieles al Señor no toman venganza contra ningún
enemigo de Dios o su iglesia verdadera (Romanos 12:19-20). Por cierto,
"cristianismo" no es sinónimo de "catolicismo romano", ni viceversa.
Atribuir "guerras santas" y "torturas de inquisición" al "cristianismo en
general" no es correcto; no es honesto. Hacerlo es implicar que todas las
iglesias del "cristianismo", que todos los integrantes del "cristianismo",
sean culpables de "guerras y torturas en el nombre de Dios". Pero, ¡esto es
muy lejos de la realidad! Sencillamente, porque el verdadero Reino de Dios y
de Cristo "no es de este mundo... no es de aquí", palabras de
Cristo dirigidas a Poncio Pilato (Juan 18:36), y lógicamente, hechas
extensivas a todos los habitantes del globo terráqueo. Lamentablemente, el
"reino del Vaticano" sí, en definitiva, es del mundo; es de aquí, es
decir, de la tierra, terrenal, y por consiguiente, no es cosa extraña que
actúe como reino terrenal. Lo trágico es que este "reino mundano del
Vaticano", con su disfraz de "cordero", manso, humilde, espiritual
(Apocalipsis 13:11), haya crecido tanto y se haya dado a conocer a tal
extremo que los incrédulos e indoctos lo perciban como sinónimo de "la
iglesia", "el cristianismo" o "el reino de Dios en la tierra", desconociendo
ellos a la verdadera iglesia que Cristo fundó y al verdadero evangelio por
el Espíritu Santo revelado (Juan 16:13). Si usted pertenece a este grupo que
adolece de una percepción equívoca acerca de la Iglesia Católica Romana, lo
inteligente sería procurar conocer a la iglesia puramente bíblica, la que no
persigue, no tortura, ni hace alianzas con poderes seculares, sino que
predica y sigue el evangelio de reconciliación y paz revelado solo y
exclusivamente en el Nuevo Testamento. Permítanos recomendarle "Doctrinas
fundamentales del evangelio",
donde se encuentran estudios concisos sobre la iglesia ideal concebida y
hecha realidad por Dios, como además, sobre el evangelio por ella proclamada
–evangelio libre de credos y concordatos humanos, libre de venganzas y
torturas, lleno de amor, tranquilidad, amistad y buena voluntad hacia todo
ser humano.
-Referencias. La
letra entre paréntesis al final de cualquier información o cita corresponde
al libro identificado con la misma letra en “Fuentes
de información citadas en esta obra”, al final de este
escrito, y el número identifica la página donde se halla la información o
cita.
En esta pintura por Joe Maniscalco (Derechos reservados), la celda, donde se
encuentra amarrado a la pared un varón acusado de herejía, se ve bastante
limpia. Según la historia, muchas prisiones de aquellos tiempos eran
mazmorras, algunas subterráneas, llenas de ratones, sabandijas, podredumbre
fétida, enfermedades contagiosas, excreta, orina, humedad y frío. ¿Se fija
en las dos figuras paradas en la entrada? La que está vestida de una
túnica púrpura es un clero católico romano. Con sus manitas “inocentes”
tomadas en gesto típicamente hipócrita de “humildad y santidad”, seguramente
no acude para consolar al reo, ni suplicar clemencia, sino para interrogar y
condenar.
I. Medios de tortura y muerte cuyo uso fue aprobado por
oficiales católicos romanos, no faltando entre ellos algunos,
excepcionalmente diabólicos, inventados especialmente por los “humildes y
santos prelados”, o sus secuaces, con el propósito de forzar a las infelices
víctimas a “confesar sus herejías”. Para colmo, solían inscribir las
palabras “Soli Deo Gloria” (“Gloria solo a Dios”)
en los aparatos satánicos confeccionados para torturar. También rociaban los
instrumentos de tortura con “agua bendita”
(B, 122).
A. “La
tortura principal fue el encarcelamiento prolongado.”
(La Reforma, por Will Durant. Página 211)
Una pintura que ilustra este tipo de tortura aparece en la página anterior.
B. El
“Auto-de-fe”, o sea, “Acto de fe”. “Llegando al lugar
preparado para las ejecuciones, los que habían confesado
[su herejía],
fueron estrangulados, luego incendiados;
los recalcitrantes
[tercos, obstinados]
fueron incendiados vivos.
Alimentaron las llamas hasta que nada quedara sino las cenizas de los
muertos, las que fueron regadas por campos y ríos. Los sacerdotes y los
espectadores retornaron a sus altares y hogares convencidos de haber hecho
una ofrenda propiciatoria al Dios insultado por la herejía. El sacrificio
humano había sido restaurado.”
(La Reforma, por Will Durant. Página 213)
En Bélgica, queman en la hoguera a una dama sospechada de herejía.
www.sfu.ca



a)
Procedimiento. “Al igual que en una representación teatral, los
personajes que participaban en el auto de fe, vestían de acuerdo con su
cometido y categoría. El cortejo que se formaba para llegar hasta el lugar
de la representación tenía también sus normas en cuanto al orden y
distribución de los participantes. Los reos eran conducidos de madrugada
desde la prisión de la Inquisición hasta la capilla del
Santo Oficio
de donde salía formada toda la procesión. En algunos lugares llamaban a este
desfile la procesión de la Cruz Verde por ser esta cruz el símbolo de la
Inquisición. La cruz iba a la cabeza de la comitiva enarbolada por el
fiscal del Tribunal que solía marchar a caballo. Detrás de él, a pie,
caminaban los reos reconciliados portando cirios encendidos en señal de
penitencia. A continuación iban los frailes dominicos precediendo a
los reos relajados, es decir, a los condenados a muerte. Estos reos iban
vestidos con una especie de casulla llamada
sambenito,
pintada con escenas del
infierno,
con terribles llamas y figuras de condenados.
En la cabeza soportaban la
coroza
o
capirote,
una especie de cucurucho también pintado con símbolos infernales,
generalmente hecho de cartón, que resultaba grotesco y humillante. Tras
ellos iban los llamados
familiares de la Inquisición
que en algunos escritos figuran como ¨los ojos¨, y cerraban el cortejo,
primero los lanceros a caballo (u otra delegación militar) y después los
representantes de las comunidades religiosas existentes en la ciudad.”
(www.wikipedia.org.
Artículo Auto de fe)
b)
La Inquisición Española. ¡32,000 personas murieron en las llamas!
“El ‘Auto de Fe’, o sea, ‘Acto de Fe’, fue una combinación de ceremonia
religiosa y evento público efectuados para dar a conocer la sentencia contra
quienes la Inquisición Española hubiese encontrado culpables. Demostraba el
poder de la Iglesia. La práctica comenzó en Sevilla en 1481 y terminó en
México, en 1850. Durante estos siglos, cerca de 32,000 personas murieron
en las llamas.”
(www.paracompusa.com)
C. El
“Sillón de púas”.
El “Sillón de púas”.
Púas agudas en el asiento, el espaldar, los brazos y los descansos para
piernas y pies penetraban la carne del acusado. Correas fueron utilizadas
para sujetar al reo en el sillón y apretar su cuerpo contra las púas.
“Frecuentemente, el asiento fue fabricado de hierro, el cual podía ser
calentado. Estos implementos fueron usados en Italia y España hasta fines
del Siglo XVIII, y conforme a algunas fuentes, en Francia, Alemania y otros
países del centro de Europa, hasta fines del Siglo XIX.”