sábado, 26 de abril de 2014
LA CANONIZACION DE LOS SANTOS CATOLICOS ¿ ES BIBLICA?
Fue en su poder para enseñar la doctrina bíblica básica sobre cómo una persona se convierte en un santo por la fe en Jesucristo solamente, y no a través de cualquier proceso inducido por el hombre. Pero fracasó en esto, y han perpetuado un mito que ha causado gran confusión en todo el Cuerpo de Cristo, incluso entre los cristianos que no están relacionados de alguna manera al catolicismo romano.
2. a) El postulador es nombrado por el peticionario, por medio de un mandato por escrito de acuerdo a la norma del derecho, con la aprobación del Obispo.
Para aquellos que quieren saber la verdad y vivirla, la solución es simple.
¡BENEFICIOS DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO!
INTRODUCCIÓN: ¿Cuáles son los BENEFICIOS de
la resurrección de Cristo? ¿Qué garantías tenemos por Su resurrección?
Analicémoslo de acuerdo a lo estudiado en la Biblia y en los estudios
teológicos. Veamos:
I. Jesús es Verdadero HIJO de Dios en sentido único (Romanos 1: 3, 4)
¿Acaso Jesús desde el principio y
siempre no era el Hijo de Dios? (Isaías 7: 14; 9: 6; Mateo 3: 17; 4: 3,
5; 14: 33; 16: 16; 26: 63; 27: 40; Marcos 3: 11; 5: 7; Juan 1: 49; 3:
35; 8: 36; 11: 4; Romanos 8: 3; Gálatas 4: 4; Hebreos 5: 8; 6: 6; 2
Pedro1: 17; 1 Juan 3: 8). De hecho Jesús había dicho claramente,
insinuado y demostrado con Sus obras que Él era Hijo de Dios (Mateo 26:
63, 64)
Este fue el
motivo por el cual los judíos lo mataron: para ellos era una blasfemia
decir “yo soy Hijo de Dios” y constantemente se lo recriminaban (Mateo
26: 63-68). Al final de la historia los que custodiaban el cuerpo de
Cristo en la cruz, reconocieron esta gran verdad, cuando vieron las
señales extraordinarias al morir Jesús (el velo rasgado en dos, la
tierra tembló, las rocas se partieron, los sepulcros se
abrieron):“verdaderamente este era el Hijo de Dios (Mateo 27: 50-54).
¡Para nosotros no sólo era, sino que es y
seguirá siendo por siempre Hijo de Dios! ¡El Padre le resucita (Hecho
2: 24, 30-33; 3: 15; Romanos 4: 24, 25; 2 Corintios 4: 14; Hebreos 13:
20; Colosenses 2: 12) para confirmar (comprobar) que en verdad Jesús si
es Su Hijo único! (Romanos 1: 3, 4). Por eso nosotros los creyentes no
debemos tener ni la mínima duda en la mente y en el corazón que Jesús
en verdad es el Hijo de Dios (Mateo 27: 50-54). ¡Esta prueba de que Jesús es verdaderamente Hijo de Dios en sentido único, es uno de los grandes beneficios de la resurrección de Cristo! ¿Con que clase de cuerpo resucitó Jesús? Analicémoslo a continuación:
- Resucitó con el MISMO cuerpo que antes tenía
Pruebas de que era el MISMO cuerpo de Cristo: a Tomás le hizo tocar las heridas (Juan 20: 27), comió delante de los discípulos (Lucas 24: 41-43)
- Resucitó con el mismo cuerpo pero TRANSFORMADO
Evidencias claras de este MISMO cuerpo pero totalmente TRANSFORMADO en su naturaleza (no se sujetaba más a las leyes naturales): se les apareció entre ellos estando las puertas cerradas (Juan 20: 19), desapareció de sus vistas (Lucas 24: 31).
Resucitó con el mismo cuerpo de antes,
pero ahora sin la posibilidad de volver a morir (Romanos 6: 10; Hebreos
7: 27; 9: 12, 26, 28), porque Su cuerpo ahora fue transformado con la
resurrección.Las diez (10) apariciones nos dan amplia evidencia de esto.
Ver tema las apariciones de Cristo. ¡Además Su resurrección es garantía
de nuestra resurrección! Más adelante lo estudiaremos
II. Cristo murió y RESUCITÓ para ser SEÑOR (Romanos 14: 9)
Señor (gr. Adonay –
Kurios/kirios): dueño, amo, tener poder, autoridad, controlador y
alguien en autoridad. Era el título de respeto a los amos, maestros,
reyes y alguien de la nobleza. Sin embargo “Adonay”
(forma plural) para referirse al glorioso Señor y a la plenitud de Sus
poderes y Su soberanía. El kirios de A.T (Jehová) y del N.T (Jesús). ¡Él
es el Señor! Pedro en su primer discurso lo predicó categóricamente:
“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo (Hechos 2: 36). Ver tema Cristo como Señor
III. Su resurrección garantiza la veracidad de nuestra PREDICACIÓN (1 Corintios 15: 14, 15)
Sin la resurrección de Cristo nuestra predicación seria “vana” (gr. Kenós o kené): vacía (lit.), hueco, sin contenido fiable
IV. Su resurrección garantiza una FE autentica (1 Corintios 15: 14, 17; 1 Pedro 1: 3)
Sin la resurrección de Cristo nuestra fe también seria “vana” (gr. Mátaios o matia): vacío, inútil, sin valor alguno
V. Su resurrección garantiza el PERDÓN de nuestros pecados (1 Corintios 15: 17)
Con su muerte El PAGÓ el precio de la pena por nuestros pecados y COMPRÓ nuestra justificación. Cristo RESUCITÓ de los muertos para darle validez y celebrar la obra de la justificación (Romanos 4: 25). Además Dios ACEPTÓ el
sacrificio de Jesús por nuestros pecados (1 Corintios 15: 17). Cuando
Dios el Padre resucitó (Hechos 2: 30-36) a Su Hijo, nos comprobó que en
verdad sí ACEPTÓ el sacrificio de Cristo por nuestras iniquidades y que nos PERDONA por medio de la muerte de Su Hijo amado en la cruz
VI. Su resurrección garantiza que NO SOMOS dignos de lastima (1 Corintios 15: 19)
Pablo usa aquí la palabra “conmiseración” (gr. Eleeinós): lastimero,
digno de lastima (PDT), miserable: “Si nuestra esperanza en Cristo es
sólo para esta vida, entonces somos los seres humanos más dignos de lástima (PDT). “Si nuestra esperanza en Cristo solamente vale para esta vida, somos los más desdichados de todos” (DHH)
VII. Su resurrección garantiza que RESUCITAREMOS (1 Corintios 15: 20)
La resurrección de Cristo es garantía
que nosotros los creyentes convertidos; también seremos resucitado en Su
segunda venida por la iglesia (Romanos 6: 5; 1 Corintios 6: 14; 15:
49; 2 Corintios 4: 14). Nosotros resucitaremos el día final con un
cuerpo transformado como el de Jesús cuando resucitó (Apocalipsis 21: 4). ¡Es nuestra esperanza y consuelo! (1 Tesalonicenses 4: 13-17)
Recuerde que Cristo fue la primicia de
resurrección y luego los que son de Cristo (creyentes convertido), en Su
venida (1 Corintios 15: 20-23). Pablo está usando aquí en este texto
bíblico la ilustración de la
agricultura: el campo, la semilla se entierra, muere y luego crecen
muchos tallos. Unos maduran primero y constituyen las primicias (el
primer fruto) de la cosecha. Cristo es la primicia de la cosecha cuando
resucitó (vr. 20) y nosotros (los creyentes convertidos) somos el resto
de los tallos en el momento de Su venida (vr. 23
CONCLUSIÓN: ¿valió la pena la resurrección de nuestro Señor Jesucristo? ¿Estamos disfrutando de los beneficios de Su resurrección? ¡AMÉN QUE SÍ! Cristo
resucitó de la muerte y puede darle Salvación eterna a todo aquel que
se arrepienta de sus pecados y crea este mensaje de corazón. Su amor y
su Gracia no tienen límites. ¡Vive por Cristo hoy y da gracias a Dios por tan enorme sacrificio hecho, muerte y resurrección!
¡AMÉN QUE SÍ!
viernes, 25 de abril de 2014
Recomendamos el libro:
Sanando la Pandilla que Vive Dentro
cumplen en nuestra vida, así como sus interacciones y algunas formas de sanar aquello
s personajes de nuestra Pandilla Interna que nos impiden vivir plenamente porque están heridos.
Si desea adquirir este libro, por favor escriba a ventas@exoduslatinoamerica.org
Sanando la Pandilla que Vive Dentro
Autora: Esly Carvalho
Dirigido a: Psicólogos cristianos
Este libro tiene
como objetivo identificar y esclarecer la existencia de la Pandilla
Interna - aquellos personajes que dirigen nuestra vida, tales como el Cobarde, el Adolescente, el que vive Crisis, la Niña Asustada, el Mentiroso (¡que incluso me miente a mí!). Veremos cómo se originan y desarrollan dentro de nosotros, cuál es la función que
cumplen en nuestra vida, así como sus interacciones y algunas formas de sanar aquellos personajes de nuestra Pandilla Interna que nos impiden vivir plenamente porque están heridos.
El énfasis especial en este proceso de sanar es en la nueva terapia de reprocesamiento, EMDR - Eye Movement Dessensitization and Reprocessing (Desensiblilización y Reprocesamiento por medio de Movimientos Oculares).
También aprenderemos a celebrar aquellos roles que nos edifican, nos
llevan hacia arriba y adelante y son recursos positivos. En fin, tenemos
como propuesta desarrollar la "política de la buena convivencia" solo
que esta vez, es con los personajes que viven adentro de nosotros,
nuestra Pandilla Interna.
Si desea adquirir este libro, por favor escriba a ventas@exoduslatinoamerica.org
Avergonzado por mi pecado
Joe Dallas
“Me retracto por lo que dije, y me siento en polvo y ceniza en señal de arrepentimiento.” Job 42:6
En
enero de 1984 tuve una crisis de la verdad. Era un cristiano que había
recaído en conductas sexuales destructivas, y el conflicto entre mis
deseos sexuales y espirituales alcanzó su punto más alto. Ese fue el
comienzo de mi recuperación y por extraño que parezca, el momento más
oscuro de mi vida.
Tenía
que deshacerme de toda la pornografía que poseía, por supuesto. Hice
que cortaran mi servicio de cable. Cancelé mis suscripciones de canales
eróticos y busqué un lugar para vivir en otra ciudad.
Sólo
entonces me di cuenta que había arruinado todo lo bueno que me habían
dado. Al caer en mis pecados, abandoné un ministerio fructífero, una
familia amorosa, un gran potencial y todo perdido de una manera
vergonzosa. Y cuanto más pensaba en eso, más me hundía en un abismo de
disgusto conmigo mismo. Al pasar los días empecé a dormir, y luego me
despertaba horrorizado de mí mismo, recordando lo que había hecho, cada
vez veía las cosas desde una perspectiva terrible. Lloré revolcándome en
la cama con un ataque de llanto y gemidos.
Como
parte de mi ‘penitencia’, llamé a todos mis viejos amigos para
disculparme y decirles que estaba arrepentido. Sólo pude encontrar a
unos pocos, pero uno de ellos permanentemente interrumpió el ciclo de
“me odio a mí mismo” en el cual me había metido.
Cuando
lo tuve al teléfono y le conté lo que estaba pasando conmigo, rompí una
pared y comencé a desbordar la culpa, el estado miserable en que me
encontraba y el temor de que ya no había futuro para mí.
Bueno Joe, me dijo, si golpeándote la cabeza contra la pared vas a edificar el Cuerpo de Cristo, por favor, síguelo haciendo.
Pero
si no, ¿crees que toda esta energía que estás poniendo en la
autocompasión podría usarse en hacer algo útil con lo que te queda de
vida?
Eso
me calló completamente. Él continuó diciendo, “y quién sabe si algún
día, después de pasar por todo esto, es probable que hayas aprendido
algo digno de compartir con otros.”
Me
había estado ahogando en la vergüenza, tratando de superarme a mí
mismo, pero sin lograr nada que valiera la pena en el proceso. Decidí
esa noche encontrar algo y hacer algo más útil con mi dolor. Y por
extraño que parezca, ese dolor me dirigió a pedir ayuda en consejería, y
luego a un deseo de convertirme en consejero capacitado, y finalmente
en la oportunidad de trabajar con cientos de otros hombres que había
cometido errores muy similares a los míos.
Arrepiéntete
de tus pecados, en todo el sentido de la palabra. Pero no te revuelques
en la vergüenza. Mejor ora poderosamente para considerar cómo Dios
puede convertir sus peores fracasos en oportunidades útiles.
Solamente sorpréndete por el genio escondido detrás de la herida.
martes, 22 de abril de 2014
¡LAS APARICIONES DEL CRISTO RESUCITADO!
INTRODUCCIÓN: la resurrección corporal
de Jesús es un elemento central de la fe cristiana y es evidenciado con
las apariciones del Cristo resucitado y no deja resquicio alguno de
duda sobre este acontecimiento. Estudiémoslas en su más probable orden
cronológico. Veamos.
1. MARÍA MAGDALENA (MARCOS 16: 1-11; JUAN 20: 11-18): Esto fue de madrugada, el domingo de resurrección y al lado de la tumba.
2. OTRAS MUJERES (MATEO 28: 8-10): También fue de madrugada, el domingo de resurrección y en el camino a Jerusalén
3. PEDRO (LUCAS 24: 34; 1 CORINTIOS 15: 5): Jesús se le apareció más tarde a Pedro o Cefas (Juan 1: 42; 1 Corintios 15: 5) cerca de Jerusalén y el domingo de resurrección
4. CLEOFAS Y SU COMPAÑERO (MARCOS 16: 12, 13; LUCAS 24: 13-35): Esto
sucedió casi de noche (al atardecer) en el camino a Emaús (11 km de
Jerusalén), el domingo de resurrección y durante todo el camino
conversaron con el Señor sin reconocerle porque sus ojos estaban velados
(vr. 16-29), aunque al final le reconocieron cuando les partió el pan
(vr. 30-35)
5. LOS APÓSTOLES SIN TOMÁS (LUCAS 24: 36-43; JUAN 20: 19-25): Esta
aparición a los diez discípulos fue a media noche del día de la
resurrección en el aposento alto (Jerusalén) en ausencia del incrédulo
Tomás o Dídimo (Juan 20: 24, 25): exigió pruebas para creer en la
resurrección de Cristo (ver y tocar las heridas Sus heridas). Sin
embargo ocho días después el mismo Jesús le probó que si había
resucitado invitándolo a ver y meter su dedo en Su costado (Juan 20:
26-29)
6. LOS APÓSTOLES CON TOMÁS (JUAN 20: 26-29): Esta
aparición fue también en el aposento alto (Jerusalén), una semana
después de la anterior (quinta aparición) y en presencia del incrédulo
Tomás haciéndole ver, tocar Sus heridas y meter el dedo en Su costado
para que creyera. Después de esto Tomás por fin creyó declarando Señor
mío y Dios mío.
7. SIETE DISCÍPULOS (JUAN 21: 1-14): Ahora
Jesús se apareció a siete de Sus discípulos cuando estaban pescando en
el Mar de Tiberias o Mar de Galilea al amanecer. Aquí en esta aparición
es donde Jesús realizó por segunda vez el tremendo milagro de la pesca
milagrosa (vr. 6). Recuerde que la primera se relata en Lucas 5: 1-11
8. MÁS DE QUINIENTOS A LA VEZ (1 CORINTIOS 15: 6): Esta
es la aparición de la Gran Comisión, sobre un monte en la provincia de
Galilea (Mateo 28: 16-20) y parece que es la misma aparición que se describe el apóstol Pablo (1 Corintios 15: 6).
9. JACOBO (1 CORINTIOS 15: 7a): Esto
sucedió en un lugar desconocido y es poco lo que se dice de esta
aparición a Jacobo o Santiago. Sin embargo; también es significante e
importante como las anteriores apariciones.
10. LOS DISCIPULOS (1 CORINTIOS 15: 7b): Nuevamente Jesús se le apareció a Sus discípulos por última vez en conjunto para despedirse de ellos y se realizó un gran hecho: la ascensión de Jesús (Hechos 1: 9), en la aldea de Betania; monte de los olivos
(provincia de Judea), cerca de Jerusalén (Lucas 24: 50). No confundamos
esta última aparición (la ascensión), con la octava (la gran comisión),
porque sucedieron lugares muy distintos.
11. EL APÓSTOL PABLO (1 CORINTIOS 15: 8-11): En la lista
donde el mismo Pablo registra las apariciones de Jesús, se menciona
como el último a quien Jesús se le apareció. Esto sucedió en el camino
cerca de Damasco (Hechos 9: 1-6; 18: 9, 10, 22: 1-8; 23: 11; 26: 12-18)
CONCLUSIÓN: todo lo anteriormente
explicado en esta enseñanza lo terminamos de la siguiente manera: el
primer par de apariciones lo hizo frente a Mujeres (1 y 2), el segundo
par lo hizo frente a Hombres (3 y 4), el tercer par fue ante los
Apóstoles (5 y 6), el cuarto par tuvo lugar en la provincia de Galilea
(7 y 8), el quinto par (9 y 10):
la gran comisión y la ascensión. La última aparición tiempo después al
apóstol Pablo cerca de Damasco. Todas estas apariciones son evidencias
reales del Cristo ha resucitado. ¡AMÉN QUE SI!
AUTOR: PrediCantor Garys Leandro
jueves, 27 de febrero de 2014
QUE EVITAR EN TIEMPO DE CRISIS?
2 REYES 6: 24-33
INTRODUCCIÓN:
enfatizaremos un poco acerca de la importancia de EVITAR y dejar a un
lado algunas actitudes y reacciones negativas que son nocivas e
inconvenientes cuando estamos pasando por ciertas crisis en cualquier área de la
vida. Para este cometido usaremos ese pasaje bíblico donde se describe
la situación crítica del pueblo de Dios (Israel) cuando por culpa de un
sitio de los sirios vino una gran hambruna y tuvieron que comer cabeza de asno, estiércol de paloma y carne humana (vr. 24, 25, 28, 29). Veamos:
1. EVITAR BUSCAR CULPABLES (Vr. 31)
El rey de Israel en la época (Jorám) CULPÓ AL PROFETA ELISEO de toda esta situación de gran hambruna; sobre por el “canibalismo”
a que había recurrido el pueblo: ya se habían comido un niño y no se
comieron el otro porque la madre lo escondió (vr. 28-31). Además el rey había ordenado la búsqueda de Eliseo para matarlo (vr. 31-33). ¿Era el profeta el culpable de toda esta situación? ¡NO! De hecho la razón por el cual recurrieron al canibalismo se debió a la desobediencia a Dios y a Su Palabra (Deuteronomio 28: 15, 53-58)
Jorám el rey de Israel en vez de RECONOCER que todo lo que estaba sucediendo era por culpa del pecado y la desobediencia a los mandamientos y preceptos divinos; lo que hizo fue CULPAR al varón de Dios (Deuteronomio 28: 15, 53-58). ¡Cosa tremenda!
REFLEXIÓN: ¿Cuántas veces hemos
culpado a terceras personas de lo que nos está pasando? ¿Por qué más
bien no reconocemos que estamos sufriendo por culpa de nosotros mismos,
de nuestro orgullo, de nuestras malas decisiones, equivocaciones,
faltas, errores y pecados? ¡Lo peor que podemos hacer en tiempos de crisis es buscar culpables!
2. EVITAR CULPAR A DIOS (Vr. 33)
Por orden del rey el mensajero venía por el profeta Eliseo para matarlo o llevarlo preso (vr. 32, 33a), además mientras el rey está culpando injustamente al siervo de Dios: Eliseo (vr 32) el mensajero está CULPANDO Y REVELÁNDOSE CONTRA DIOS al decir que todo este mal (desgracia, sufrimiento) venía de Él (Dios). Este hombre perverso de habla tampoco reconoció que por culpa del pecado y la desobediencia a Dios y a Su Palabra estaban sufriendo de esa manera (Deuteronomio 28: 15, 53-58)
Además el mensajero del rey hasta se atrevió a decir sínicamente que no valía la pena esperar en Dios (vr. 33). ¡Qué diferente fue la reacción de Job muy a pesar de sus calamidades: “He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré (Job 13: 15).
REFLEXIÓN: ¿Cuántas veces hemos culpado a
Dios de nuestros sufrimientos, dolor e infortunios? ¿Es Dios culpable
de lo que nos está sucediendo? ¿Por qué más bien no reconocemos que
estamos sufriendo por culpa de nosotros mismos, de nuestras malas
decisiones, equivocaciones, faltas, errores y pecados? ¡Lo peor que podemos hacer en tiempos de crisis es culpar a Dios! ¡Más bien volvámosno a Él en arrepentimiento sincero y verdadero para que tenga misericordia de nosotros y nos ayude!
3. EVITAR EL PESIMISMO E INCREDULIDAD
La actitud del
príncipe del rey (hombre de confianza, oficial y mano derecha) fue
incrédula, arrogante, negativa, pesimista y lo más decepcionante de rechazo a la Palabra de Dios a través del profeta Eliseo; dudando de Su gran poder (2 Reyes 7: 1, 2). Hasta tuvo el cinismo de burlarse de la Palabra profética: ¡No me digas! Aun si el Señor abriera las ventanas del cielo, ¡no podría suceder tal cosa! (NVI)
¡Qué triste es hablar
y referirse de esa manera tan descabellada de Dios (que tiene el poder
para cambiar la situación difícil y vergonzosa de Su pueblo). Con razón
este hombre no gozó ni disfrutó de la provisión divina profetizada por el varón de Dios: el profeta Eliseo. Solamente vio pero no comió y terminó atropellado por el pueblo a la entrada de Samaria, en cumplimiento también de la profecía de Eliseo (vr. 1, 2, 17 – 20)
CONCLUSIÓN: Después de haber
estudiado esta Palabra de exhortación terminamos preguntando: ¿hasta
ahora cual ha sido nuestra reacción negativa en los tiempos de crisis?
¿En tiempos de crisis hemos buscado culpables? ¿Hemos culpado Dios?
¿Hemos sido incrédulos y pesimistas? ¿Hemos rechazo su palabra?
¡Rectifiquemos estas actitudes y más bien vallamos en Su ayuda y
apelemos a Su misericordia. ¡AMÉN QUE SÍ!
En Cristo somos mas que vencedores!
"Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús." Filipenses 3:14
Los
Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi Rusia, han terminado! Observamos
con entusiasmo a estos atletas, junto a ellos sufrimos y nos gozamos.
¡Tantos meses de entrenamiento, tantas caídas y tanto esfuerzo! Para
muchos resulto en una preciosa medalla de reconocimiento, para otros por
unas pocas milésimas de segundos la satisfacción de haber dado lo mejor
de sí.
Como Cristianos, ¡Nosotros todos deberíamos saber bien que significa luchar por alcanzar la meta! Debemos saber que es dar todo de nosotros mismos por llevar gozo y honra a nuestro Padre Celestial. ¡Nosotros
debemos dar todo no por una corona corruptible, sino por una eterna, no
para llevar Gloria a un país, sino al cielo entero, no para que se
entone un himno nacional, sino por un canto de Gloria en las Alturas!
Porque es eso lo que pasa cada vez que nosotros obedecemos llevando el
Evangelio, y personas caen a sus pies humillados ante el sacrificio
tremendo de nuestro Salvador Jesucristo por alcanzarles la comunión con
su Padre. Nuestro esfuerzo en Cristo, lleva Gloria a su nombre. Ahora,
también le compartimos este alentador testimonio de un oyente y
estudiante de BBN Rusia.
"
Doy gracias a Dios por todos ustedes, por la radio , el Instituto
Bíblico y el ministerio del Chat. Muchas gracias por constantemente
estar animándonos para que seamos buenos hijos de Dios y desafiarnos a
mostrar a otros el camino a la salvación. Que el Señor les bendiga por
su trabajo, les de fuerza y paciencia para seguir haciendo lo que estás
haciendo " .
ÚLTIMAS NOTICIAS DE BBN
Agradecidos
estamos a Dios porque ya esta transmitiendo nuestra emisora en Buenos
Aires, que transmite en la frecuencia 730 AM. Alabamos a Dios porque Él
ha hecho posible esto y además damos gracias por nuestros técnicos y
equipo de trabajo en esa emisora.
jueves, 30 de enero de 2014
Evangélicos y católicos en la vida pública
1- Introducción
Pocos años atrás habría sido difícil de concebir en Latinoamérica
algún tipo de trabajo práctico en común entre católicos y evangélicos.
Crecientemente, sin embargo, uno puede encontrarse con algo semejante,
aunque se trate de pasos tímidos y por temas muy puntuales. Se ha
tratado, en efecto, de tópicos como la oposición al aborto o de aspectos
de la legislación sobre la familia. No es extraño que eso ocurra, pues
los desafíos que se enfrenta son similares. Algunas políticas públicas
respecto de la homosexualidad, por ejemplo, han tenido efectos similares
para instituciones de educación católicas y evangélicas.
Hace ya casi tres décadas el teólogo bautista Timothy George acuñó la
expresión “ecumenismo de trincheras” para designar el tipo de trabajo
nacido en ese escenario. Pero dicho “ecumenismo de trincheras” no es tan
nuevo. La experiencia de los regímenes totalitarios del siglo XX, por
ejemplo, muestra un amplio abanico de experiencias similares. El
luterano Bonhoeffer escribiendo su Ética en un monasterio
benedictino está lejos de ser algo excepcional. Dicho texto combina
además, de un modo que en cualquier época necesitamos, la respuesta a un
dilema urgente con el enraizamiento en todo un modo cristiano de pensar
sobre la vida pública.
Quien se inicia en tal modo de pensar deja de estar simplemente en
trincheras, y comprende que puede haber una reflexión común en torno a
un sinfín de materias, desde nuestro uso del dinero hasta las
dificultades de vivir de modo fiel en un mundo pluralista.
Todo esto parece significativo. Creo que no sólo lo parece, sino que
lo es. Pero debe al mismo tiempo ser visto con alguna cautela: el hecho
de enfrentar un mismo obstáculo, así como el hecho de juntos poder
obtener mejores resultados, no vuelve homogéneas dos creencias; ni
siquiera alcanza a ser un motivo suficiente para efectivamente hacer
algo juntos (salvo que uno que se haya entregado de antemano a la
eficiencia como único criterio, pero en ese caso seguramente no se
estará en condiciones de corregir el rumbo de nuestra cultura). Por lo
demás, si la cuestión se agotara en alianzas estratégicas, tendría un
sentido similar el escribir sobre “evangélicos y musulmanes en la vida
pública” o sobre “católicos y judíos” en la vida pública. Y tales
fenómenos por supuesto también existen, y hay niveles en que pueden
requerir de un impulso mayor. Pero lo que aquí intento abordar es algo
cualitativamente distinto de ese tipo de alianzas.
La razón por la que es algo cualitativamente distinto, se encuentra
en el hecho de que los problemas que hoy enfrentamos guardan cierta
relación con el momento histórico en que se produjo la separación de la
cristiandad occidental. En efecto, hay dos fenómenos del siglo XVI y
XVII que en gran medida siguen configurando el escenario actual: el
surgimiento de confesiones rivales (e incapaces de imponerse por la
fuerza la una sobre la otra), pero el surgimiento paralelo de un Estado
que precisamente en tal escenario de división asume un papel inédito.
Enrique VIII, un personaje bien representativo de ese doble escenario,
es alguien cuya voracidad no se agota en haber dado muerte a Tomás Moro,
el patrono de los gobernantes y políticos católicos, sino que desde un
primer minuto es más bien un “asesino ecuménico”. En un mismo día de
julio de 1540, por ejemplo, decidió decapitar a tres católicos y tres
evangélicos.
Un actor fundamental de la división confesional se nos revela así como
un ejemplo paradigmático del ascendente poder estatal y su actitud ante
toda creencia cristiana robusta.
Eso nos recuerda que muchos problemas contemporáneos parten
precisamente en una encrucijada singular: el surgimiento del poder
secular moderno se encuentra estrechamente vinculado con la división de
la cristiandad. Esto no significa que la Reforma protestante sea un
fenómeno deplorable o innecesario por el que sus herederos debamos
sentir profunda vergüenza; pero sí significa que si reconocemos la
Reforma como una necesidad, podemos tener que aprender a verla como una
“trágica necesidad”.
Verlo como una “trágica necesidad” no implica ni remotamente pensar que
todo lo que ha venido después deba ser considerado catastrófico, que
deba tenerse una imagen puramente negativa de la modernidad. Pero sí
puede contribuir a recuperar una mirada receptiva respecto de la
comunidad de convicciones que existía. Para ilustrar dicha comunidad de
convicciones que subsiste en medio de la lucha confesional, C. S. Lewis
nos invita a considerar a un católico y un evangélico martirizados: el
ya mencionado Tomás Moro, ejecutado por Enrique VIII en 1535, y William
Tyndale, la primera persona en haber traducido la Biblia del hebreo y
griego al inglés, ejecutado el año siguiente por las autoridades
imperiales:
Excepto en la teología, no deben ser mirados como representantes, respectivamente, de un orden antiguo y un orden nuevo. Intelectualmente ambos pertenecían al mundo nuevo: ambos eran filólogos griegos (Tyndale también hebraísta) y ambos despreciaban arrogante y tal vez ignorantemente la Edad Media. Y si suponemos (lo cual es bastante dudoso) que en ese momento se estaba reemplazando un orden feudal por un sistema económico y social más duro, tanto Moro como Tyndale pertenecían al orden antiguo. [...] Ambos exigían que las pretensiones del “hombre de negocios” estuvieran totalmente subordinadas a la ética cristiana tradicional. Ambos rechazaron la anulación del matrimonio del rey. A ellos mismos lo que tenían en común ciertamente les debe haber parecido un mero “factor común”: pero hubiera sido suficiente, si el mundo hubiera seguido al menos eso, para cambiar todo el rumbo de nuestra historia.
Pero recordar esto no puede ser para encerrarnos en la simple queja o
nostalgia respecto de lo que habría ocurrido “si el mundo hubiera
seguido al menos eso”. Más bien tenemos que preguntarnos qué podría
ocurrir si hoy se encontraran un Tomás Moro y un William Tyndale: tras
la experiencia de una época moderna en que han estado separados, ¿en qué
campos podrían volver a trabajar en común? ¿Qué deberían aprender de
cómo ha actuado el otro entretanto? ¿De qué trampas se deben cuidar si
buscan trabajar juntos? Ante el creciente trabajo conjunto en muchas
partes del mundo, requerimos detenernos a reflexionar detenidamente al
respecto.
¿Somos cristianos los evangélicos?
¿Te has preguntado alguna vez por qué crees en Cristo? ¿Y te has
preguntado qué encontrarías si hicieses esa pregunta en tu iglesia? Yo
sí. Y la razón de escribir esta reflexión está afirmada precisamente en
los resultados que obtuve. No he realizado una encuesta claramente
formulada -supongo que si alguien lo hiciera sería magnífico. Lo que sí
he hecho es dedicarme a preguntar ocasionalmente a mis hermanos y
conocidos (de distintas denominaciones e iglesias evangélicas), y he
hallado una abundante variedad de respuestas.
¿Por qué crees que Cristo es Dios? Hay quienes se confiesan
cristianos porque las enseñanzas de Cristo son un ejemplo de moralidad y
buena conducta. Otros afirman con mayor fuerza su creencia en Cristo
porque los sanó de alguna enfermedad. Otros, porque fueron prosperados
económicamente a pesar de tener un pasado de pobreza. Otros, porque
experimentaron un cambio de vida radical, ya sea porque salieron del
alcoholismo, la drogadicción, o porque hubo un cambio en la familia,
etc. Y un segmento no menor cree en él por haber tenido alguna especie
de ‘experiencia espiritual’.
No me opongo a ninguna de estas razones. De hecho, considero que
algunas más que otras son tremendamente significativas. He visto cómo
personas han experimentado cambios radicales de vida, y también
sanidades verificables. Por otra parte, me parece algo débil la
argumentación de fe a partir de la prosperidad material, lo mismo que
las experiencias espirituales –porque lo primero no es signo de una obra
de Dios, y lo segundo puede ser un interesante relato, pero tampoco
implica que sea Dios quien lo haga. Y la razón acerca del mensaje moral
de Jesús es conflictiva, porque puedo cumplir toda su enseñanza sin
haber creído quién fue él realmente. Y es precisamente a partir de este
punto que quiero elaborar mi reflexión.
Ninguna de las personas con las que he conversado el tema, ni una
sola, nadie –lo enfatizo radicalmente porque yo mismo me asombré-
respondió que creía en Cristo porque fuese el Hijo de Dios, o Dios
encarnado, o cualquier referencia similar a la doctrina de la deidad de
Cristo. Y esto me preocupó totalmente. Pues está claro que Jesús sanó,
cambió vidas, dejó una gran enseñanza para sus seguidores, incluso que
prospera y que también puede brindar cierta experiencia espiritual. Pero
hay que entender que ninguna de estas cosas es concluyente con respecto
a su deidad. Cristo no es Dios porque sane, pues también hallamos esta
clase de suceso en otras creencias. Tampoco porque prospere, pues de
hecho la prosperidad económica se da abundantemente fuera de las
iglesias también. Para qué hablar de las experiencias
espiritualistas-místicas, las hay en muchas otras religiones. Y su
enseñanza fue concluyente y significativa, pero solo fue parte de lo que
él hizo, no de lo que es. Tal vez, el único argumento fuerte pudiese
ser el cambio radical de vida, pero sigue sin ser una razón concluyente.
Un pastor al que estimo mucho suele decir que Cristo no trajo un
mensaje, sino que Él mismo es el mensaje. En muchas ocasiones pareciera
ser que se cree en él por lo que trajo e hizo, y no por quién Él fue.
Ahí está la cuestión de fondo. Todas las razones, y unas más que otras,
indican que se cree en Cristo por lo que hace, pero ninguna de ellas
indica que se cree en Cristo por quien es.
Vuelvo a señalar que esto no se trata de desacreditar lo que Dios
hace, para nada. La Biblia está llena de llamados a reconocer la obra
bondadosa de Dios en favor de sus hijos. Pero, sin duda alguna, está
mucho más repleta de llamados a creer en Dios no por lo que hace, sino
por quien es Él.
Evangélicos y política. ¿Qué hacer?
A lo largo y ancho del continente, los cristianos evangélicos viven
momentos de agitación, confusión, tentación y manipulación en su
relación con la vida política. Este hecho se ve acentuado en tiempos de
elecciones, cuando las coaliciones políticas están ansiosas de conseguir
apoyo de un sector social numeroso, y cuando los creyentes se ven
tentados a precisamente usarse a sí mismos como moneda de cambio. A los
procesos eleccionarios que viven muchos de nuestros países, se une el
hecho de que atravesamos grandes cambios culturales: los desafíos de hoy son muy distintos
del tiempo en el que la Guerra Fría dictaba las coordenadas políticas y
en que la oposición al catolicismo romano parecía para algunos
evangélicos una suficiente hoja de ruta. Estos cambios y la
desorientación que traen, así como el bochornoso actuar de muchos
creyentes en política, pueden llevar a que muchos evangélicos pierdan
todo interés por la misma. Pero no es eso lo que queremos. Esperamos,
por el contrario, que los diez puntos que siguen (y los links que ahí
encontrarán a artículos donde hemos desarrollado más los diversos
puntos) puedan ofrecer alguna orientación, para hacer más fecundo
nuestro aporte político a los países que habitamos. No se trata aquí de
ofrecer lineamientos para un movimiento político, sino más bien de
recordar criterios que cristianos de variadas tendencias políticas
debieran tener en cuenta a la hora de actuar políticamente.
1. Preocupémonos. Está muy bien que en la órbita de nuestras
preocupaciones se encuentre la actividad política, cuya naturaleza es
atender al bien de los hombres; no a todo bien del hombre, pero sí del
hombre completo. El cristianismo no es una secta gnóstica que busque
retirarse del mundo, sino que implica responsabilidad por un mundo caído
pero creado como bueno. La actividad política no tiene como fin
intrínseco el redimirlo, y es bueno tener un claro control de nuestras
expectativas sobre la misma. Pero dicho control de expectativas no debe
hacernos olvidar que en este mundo somos tanto peregrinos como
ciudadanos. Busquemos el bien de la ciudad.
2. Seamos atrevidos y cuidadosos. Esas cualidades no suelen ir de la
mano, pero debemos cultivarlas. Debemos ser atrevidos, pues solo tiene
sentido participar si se va a enriquecer la vida pública con algo más
que frases hechas. Tal enriquecimiento muchas veces pasa por sostener
posiciones culturalmente impopulares, por instalar en la discusión temas
que a pocos han importado. Pero debemos ser cuidadosos: también las
creencias firmes pueden y deben ser planteadas de un modo que no nos
haga parte de la política convertida en espectáculo. Hay que atreverse
sin ser “atrevido”, pues demasiados creyentes tienden a confundir arrojo
y valentía con impertinencia y desatino. Con eso se pone en juego no
sólo la credibilidad de sus propias convicciones políticas, sino también
la credibilidad del conjunto del testimonio cristiano. El cristianismo
no entra a la arena pública a negociar sus convicciones, en el sentido
de considerarlas transables a cambio de algo; pero la vida pública sí es
un espacio de deliberación y orientación de los participantes al mutuo
entendimiento. Quien no quiere el cuidado que eso implica, tampoco debe
querer el atrevimiento.
3. Cultivemos independencia de juicio. La caza del voto evangélico
nos hace participar de un sistema de clientelismo y mercado electoral
que daña tanto a la iglesia como a la vida pública. Cierto complejo de
inferioridad lleva con facilidad a que busquemos reconocimiento,
volviéndonos presa fácil de ofertas que por lo de más constituyen
migajas. ¿Por cuánto tiempo tendremos que seguir viendo iglesias
interesadas en “promesas de x al mundo evangélico”? Poco importa si se
cumplen o no, lo que importa es cómo perdemos de vista el bien común,
cómo nos convertimos en grupo de interés, cómo confundimos el ser
ciudadanos con ser grupo de lobby. Si no se deja esto de lado, las
iglesias seguirán siendo para los políticos como la amante despreciable
que se busca sólo para el momento. ¿Cómo corregir eso? No hay nada como
saber que ya tenemos un Soberano, cuyo dominio no se limita a los
resultados de una elección democrática y del cual somos embajadores.
Estar satisfechos con la aceptación ante Dios es el primer paso para
liberarse de esa búsqueda de reconocimiento. Con esa independencia se
podrá desarrollar una mirada crítica ante tantos programas y partidos
que circunstancialmente pueden acercarse al cristianismo, pero que no
pueden constituir nuestra lealtad última. Solo si la independencia nace
de tal raíz, nos podremos liberar del vicioso esfuerzo por mostrar
independencia mediante una actitud puramente disidente. En esa actitud
de mera disidencia, después de todo, confluyen tanto evangélicos de una
izquierda puramente antisistema como evangélicos de un conservadurismo
de solas negaciones (“no al aborto”, “no al matrimonio homosexual”).
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