jueves, 4 de noviembre de 2010

PRINCIPIOS BASICOS DE LA BIBLIA

1.2 LA PERSONALIDAD DE DIOS

Que Dios se ha revelado como un ser real, es un tema majestuoso y glorioso de la Biblia. Que Jesús es el Hijo de Dios, es también un dogma fundamental del cristianismo. Si Dios no es un ser real, entonces es imposible que haya tenido un hijo que era la "imagen misma de su sustancia" (He. 1:3). Además, se hace difícil desarrollar una relación personal y viva con "Dios", si "Dios" es sólo un concepto en nuestra mente. Es trágico que la mayoría de las religiones tengan este concepto irreal de Dios.

Siendo Dios infinitamente más grande que nosotros, es comprensible que la fe de muchas personas haya vacilado ante las claras promesas de que finalmente veremos a Dios. Es imposible que el hombre pecador pueda ver a Dios (Ex. 33:20), aunque esto implica que de no ser por nuestra pecaminosidad, Dios es realmente un ser que puede ser visto. A Israel le faltó la fe para ver la apariencia de Dios (Jn. 5:37). Semejante fe viene por conocer a Dios y creer en Su palabra:

"Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios (Mt. 5:8).

"Sus siervos [de Dios] le servirán, y verán su rostro, y su nombre [el nombre de Dios- Ap. 3:12] estará en sus frentes" (Ap. 22:3,4).

Tan maravillosa esperanza, si verdaderamente la creemos, tendrá un profundo efecto práctico en nuestra vida:

"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (He. 12:14).

No debemos jurar porque "el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él" (Mt. 23:22).

"Le veremos tal como él es [manifestado en Cristo], y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro" (1 Jn. 3:2,3).

En esta vida nuestro entendimiento del Padre Celestial es muy incompleto, pero podemos aspirar, en medio de la enmarañada oscuridad de esta vida, a encontrarnos finalmente con él. El hecho de verlo se equiparará sin duda con nuestra mayor comprensión mental de él. De este modo, desde las absolutas profundidades del sufrimiento humano, Job pudo regocijarse en la relación con Dios totalmente personal que experimentaría plenamente en el último día.

"Y después de deshecha esta mi piel [es decir, después de muerto], en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro" (Job 19:26-27).

Y el apóstol Pablo clamaba desde otra vida de dolor y agitación:

"Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara" (1 Co. 13:12).

LA EVIDENCIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Estas promesas del Nuevo Testamento se basan en un conjunto considerable de evidencias del Antiguo Testamento. No está demás reiterar que es fundamental apreciar la naturaleza de Dios si hemos de tener un verdadero entendimiento de lo que es una religión basada en la Biblia. El Antiguo Testamento uniformemente habla de Dios como una persona; la relación de persona a persona con Dios, que mencionan tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, es única en la verdadera esperanza cristiana. Los siguientes son sólidos argumentos en favor de un Dios personal:

- "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" (Gn. 1:26). De este modo, el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, como se manifiesta en los ángeles. Santiago 3:9 habla de "los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios". Nuestra creación a imagen de Dios sin duda significa que algo podemos inferir referente al verdadero modelo del cual no somos más que una imagen. Así que Dios, a quien reflejamos, no es algo nebuloso al cual no podamos imaginar. Ezequiel vio a Dios entronizado sobre los querubines con la silueta de "una semejanza que parecía de hombre¨". Todo esto tiene una importancia práctica. Debido a que somos a imagen de Dios, y esta imagen está grabada en cada parte de nuestros cuerpos, debemos dar ese cuerpo a Dios, de la misma manera que los hombres debían dar a César la moneda que tenía la imagen de César (Lc. 20:25).

- "Porque él [Dios] conoce nuestra condición" (Sal. 103:14), desea que lo imaginemos como un ser personal, un Padre con el cual podemos relacionarnos.

-Las descripciones de la morada de Dios indican claramente que Dios tiene una ubicación personal; "Dios está en el cielo" (Ec. 5:2); "miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra" (Sal. 102:19,20); "tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada" (1 Reyes 8:39). Aún más específicamente que esto, leemos que Dios tiene un "trono" (2 Cr. 9:8; Sal. 11:4; Is. 6:1; 66:1). Semejante lenguaje es difícil de aplicar a una esencia indefinida que pueda existir en algún lugar en las regiones celestiales. De Dios se dice que "baja" cuando se manifiesta. Esto sugiere una ubicación celestial de Dios. Es imposible entender la idea de la "manifestación de Dios" sin apreciar su naturaleza personal.

- Isaías 45 está lleno de referencias de Dios en cuanto a su participación personal en los asuntos de su pueblo: "Yo soy Jehová, y ninguno más hay... Yo Jehová soy el que hago todo esto... Yo Jehová lo he creado. ¡Ay del que pleitea con su Hacedor!... Yo, mis manos, extendieron los cielos... Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra". Esta última frase en especial muestra la existencia personal de Dios. Él desea que los hombres confíen en Él, que imaginen su existencia literal con los ojos de la fe.

- Dios se revela a nosotros como un Dios perdonador, que se dirige a los hombres con palabras. No obstante, el perdón y el lenguaje sólo pueden proceder de un ser consciente, ya que son actos mentales. Así David fue un hombre conforme al corazón de Dios (1 S. 13:14), mostrando que Dios tiene una mente (corazón) que hasta cierto grado también el hombre puede tener, aunque por naturaleza el hombre no es conforme al corazón de Dios. Pasajes como: "Se arrepintió Jehová de haber hecho hombre...y le dolió en su corazón" (Gn. 6:6), describen a Dios como un Ser sensible y consciente. Esto nos ayuda a darnos cuenta de cómo podemos realmente complacerlo y disgustarlo, como un niño lo haría con su padre natural.

SI DIOS NO ES UNA PERSONA

Si Dios no es un Ser real y personal, entonces es difícil captar el concepto de espiritualidad. Si Dios es totalmente justo, pero no es un Ser personal, entonces realmente no podemos imaginar su justicia manifestada en los seres humanos. Tanto la cristiandad apóstata como los judíos tienen la noción de que la justicia de Dios entra en nuestra vida por medio de un indefinido "Espíritu Santo" que de algún modo nos convierte en la imagen mental de Dios, y nos hace aceptables ante él. A la inversa, una vez que nos damos cuenta de que hay un ser personal llamado Dios, entonces podemos trabajar en nuestro carácter, con su ayuda y la influencia de su palabra, para reflejar las características de Dios en nuestras vidas.

El propósito de Dios es revelarse en una multitud de seres glorificados. Su nombre conmemorativo, Jehová Elohim, indica esto (una traducción aproximada es "el que será los poderosos"). Las descripciones del galardón que recibirán los fieles en el futuro reino de Dios en la tierra muestran que ellos tendrán una existencia tangible y corporal, aunque ya no sujetos a las debilidades de la naturaleza humana. Job anhelaba el día postrero, cuando tendría la resurrección de su cuerpo (Job 19:25-27). Abraham es uno de los "muchos que duermen en el polvo de la tierra [que] serán despertados... para vida eterna" (Dan. 12:2) de manera que pueda recibir el cumplimiento de la promesa de herencia eterna de la tierra de Canaán, que es una ubicación física en esta tierra (Gn. 17:8)."Sus santos darán voces de júbilo... y canten aun sobre sus camas... para ejecutar venganza entre las naciones" (Sal. 132:16;149:5,7). La incapacidad de judíos y gentiles para apreciar pasajes como estos, así como el significado fundamentalmente literal y físico de las promesas que se hicieron a Abraham, ha conducido a la errónea creencia de que un "alma inmortal" es la verdadera forma de la existencia humana. Semejante idea está totalmente desprovista de apoyo bíblico. Dios es un ser inmortal y glorioso, y está desarrollando su propósito de manera que hombres y mujeres sean llamados a vivir en Su futuro reino en la tierra para compartir Sus atributos, expresados en una forma corporal.

A los fieles se les promete que heredarán la naturaleza de Dios (2 P. 1:4). Se nos dará un cuerpo como el de Jesús (Fil. 3:21), y sabemos que él tendrá un cuerpo literal en el reino ( Zac. 13:6; Is. 11:3 ). Por lo tanto, la doctrina de la personalidad de Dios está relacionada con el evangelio del reino.

Debiera ser evidente que no puede haber ningún concepto sensato de adoración, religión o relación personal con Dios a menos que se aprecie que Dios es una persona, y que estamos hechos a su imagen. Necesitamos desarrollar su imagen mental para que podamos asumir la plenitud de su imagen en el reino de Dios. Ahora se puede entender con mucho más sentido y satisfacción los pasajes que hablan de Dios como un Padre amoroso, que nos castiga como un padre lo hace con su hijo (por ejemplo, Dt. 8:5). En el contexto de los sufrimientos de Cristo leemos que "Jehová quiso quebrantarlo" (Is. 53:10), sin embargo, "clamé a mi Dios . El oyó mi voz ... y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos (Sal. 18:6 ). La promesa que Dios hizo a David acerca de un descendiente que sería hijo de Dios, requería del nacimiento milagroso de un ser humano que fuera verdaderamente a imagen y semejanza de su Padre.

Un entendimiento correcto de Dios es una llave que abre muchas áreas vitales de la doctrina bíblica. Pero tal como una mentira conduce a otra mentira, así también un falso concepto de Dios obscurece la verdad que ofrecen las Escrituras. Si ha encontrado esta sección convincente, o por lo menos en parte, surge entonces la pregunta: "¿Realmente conoce Ud. a Dios?" Seguiremos ahora explorando la enseñanza bíblica sobre Él.

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