lunes, 23 de mayo de 2011

LA VERDAD SOBRE "CRECIENDO EN GRACIA"

. INFORMACIÓN GENERAL SOBRE EL GRUPO:

Movimiento: Ministerio Internacional Creciendo en Gracia.Alcance: El grupo cuenta con congregaciones en varios países del continente Americano y también en Australia.
Año de fundación: El año de 1988.
Lugar de fundación: Tuvo su origen en los Estados Unidos de América en la ciudad de Miami, Florida.
Fundador: Un puertorriqueño que se hace llamar José Luís de Jesús Miranda.
Autoridad: Las declaraciones de José Luís Miranda, quien para ellos es la única persona que tiene la clave para entender la Escritura. Nadie puede pronunciarse sobre algo que José Luís Miranda no haya declarado con anticipación.
Teología: Son politeístas. José Luís Miranda aparece como el dios principal, y todos sus demás seguidores son dioses más pequeños que deben sujetarse a él.
Atracción especial: A primera vista parece ser un ministerio preocupado por la propagación de las doctrinas de a gracia. Su literatura y sus mensajes en contra del legalismo y del sistema de obras o méritos para mantener la salvación, resultan sumamente atractivos para todas aquellas personas desilusionadas con la enseñanza religiosa tradicional, como también para todos aquellos que quieren alcanzar la salvación sin comprometerse a mantener una vida santa y limpia ante los ojos de Dios.
Salvación y Vida Futura: Confiesan que la salvación se obtiene sólo cuando se cree en el evangelio de la gracia, que según ellos, predica José Luís Miranda.
Miembros: El movimiento no habla de cantidades de personas. Sólo se limita a decir que es un movimiento en constante crecimiento, "el cual no se puede ni medir". No cuentan con información oficial o sistemática.
Símbolo: Poseen una insignia que muestra una espada, un ancla y un cóndor. Según ellos, la espada simboliza la Palabra de Dios, el ancla es la promesa inmutable de Dios para nosotros, y el cóndor es la cubierta de este apostolado.

2. INTRODUCCION
La Secta “Creciendo en Gracia”, es una organización dirigida por un puertorriqueño conocido como José Luís de Jesús Miranda, cuya sede se halla en la ciudad de Miami, en el estado de Florida, Estados Unidos. Este hombre asevera que en diciembre del año 1973 tuvo una experiencia sobrenatural, en la que se le aparecieron dos ángeles fornidos que lo llevaron a un corredor de mármol donde se oían sonar trompetas y dejándolo allí le dijeron: “el rey de reyes vendrá a ungirte”. Afirma que mientras estaba en ese corredor, un ser celestial se acercó lentamente hacia él y fundiéndose con su cuerpo, lo poseyó. A continuación empezó a hablarle en su interior, y oyendo la voz de ese ser en su cabeza, escuchó que le decía: “abre tu Biblia”. Habiéndola abierto en Romanos 6, la voz en su cabeza le dijo: “Lee eso... significa que tú estás muerto al pecado; el pecado no puede reinar en tu vida”. José Luís afirma que esa experiencia lo transformó completamente, pues recibió revelaciones que ningún otro hombre había recibido desde los días del apóstol Pablo.
Para el año de 1986, se dio a la tarea de predicar su mensaje a través de la radio. Después de estar durante tres meses al aire, rentó un local que llenó con 300 sillas, e invitó a los radioescuchas para un seminario a realizarse durante el fin de semana. Para la sorpresa del mismo José Luís, llegaron unas 500 personas.
Para el año de 1988, cuando se fundó oficialmente dicha organización, este hombre se autocalificó como “el otro”, afirmando que el era una especie de súper ser espiritual con la misión de sentar las bases para la segunda venida de Cristo. En el año de 1993, durante la tercera convención del movimiento, José Luís fue proclamado como “Apóstol” por sus adeptos.
Para el año 1999 declaró ser la reencarnación del apóstol Pablo. Durante el año 2004, aseguró que él era el mismo Jesucristo y esa declaración hizo que algunos miembros desertaran del movimiento, entre ellos su primera
esposa y su hijo José Luís Jr. En los años siguientes hizo que sus seguidores lo llamaran Consolador, Salvador, Dios, y Padre. Para el año 2007 exhibió el número 666 tatuado en su brazo, y se autoproclamó a sí mismo como el Anticristo. Entonces todos sus seguidores también se hicieron tatuar el número 666, o las siglas SSS (seis, seis, seis) en su cuerpo, demostrando así el respaldo a su anticristo, y confirmando que a ellos no les interesa la crisis de identidad que tiene este hombre, estando dispuestos a seguirlo en cada una de sus nuevas “transformaciones”, porque según ellos, Miranda les da consuelo y los hace felices.
A ellos tampoco les importan las extravagancias de José Luís Miranda, quien tiene un salario de unos $136.000 dólares anuales pagados por los aportes de sus seguidores. Durante una entrevista concedida a la cadena CNN, el exhibió un reloj Rolex con un diamante incrustado y dijo que tenia tres como esos. También usa anillos con diamantes incrustados, usa trajes costosos, viaja en carros blindados Lexus y BMW y anda con un batallón de guardias de seguridad. Miranda ha afirmado que el costo de su seguridad esta por encima de los $300.000 dólares al año.
Según José Luís de Jesús, todas las iglesias o confesiones existentes desde los tiempos de los apóstoles hasta nuestros días, han estado confundidas. Se necesitaba que viniera un apóstol como Pablo que nos enseñará las cosas tal y cual son, para así liberarnos del yugo de la esclavitud. Es así como dice José Luís Miranda, que él resultó ser ese apóstol. José Luís dice: “Esto me da a mí autoridad para ser apóstol porque estoy diciendo lo mismo que dijo el apóstol Pablo, aquel que puso el fundamento. Aquel que dijo que después de él vendría otro que haría énfasis en las mismas verdades que él enseñó”. (1)
Una de estas supuestas grandes verdades es que no se debe decir “Dios le Bendiga” sino “bendecido”. José Luís Miranda dice: “Entendí que si yo soy de fe, yo debo llamar a mis hermanos -"Bendecidos"-, porque ellos no son de ley. Sólo en ley cabe el término -"Dios te bendiga"-.(2)
“José Luís ofrece la cobertura espiritual de su “apostolado” a toda persona que acepte unirse a su causa y a las revelaciones exclusivas que dice haber recibido de parte de Dios. Entre estas, la revelación de que la existencia de Satanás es un mito, de que los creyentes tenían preexistencia antes de nacer, la doctrina de los pequeños dioses, el rechazo a las ordenanzas de la cena del Señor y el bautismo, y la doctrina sobre la capacidad creadora de la confesión positiva.” (3)
Hay incautos que optan por adherirse a este movimiento y se ven paulatinamente expuestos a doctrinas totalmente heréticas y contrarias a las verdades fundamentales de la Palabra de Dios. Algunos conceptos vagos sobre la gracia son mencionados y utilizados como trampolín para captar la atención de las personas, pero luego estos conceptos son deformados. De esta manera, la vida práctica de perseverancia y crecimiento de los santos en el camino de Dios a través de una vida limpia, y que se esfuerza en agradar a su Señor y Salvador, es sacada totalmente de su enfoque balanceado y sano, creando una negación total de la verdadera vida cristiana.
En una publicación de este movimiento se dice lo siguiente: “En este Apostolado de Creciendo en Gracia, hemos visto a través de los años cómo muchos corruptos de entendimiento no se han sujetado a la doctrina de un apóstol y se han lanzado al naufragio de la carne haciendo sus propias doctrinas sin respetar las autoridades de la cubierta angelical de este apostolado que Dios ya ha establecido”. El apóstol a que se refieren es José de Jesús Miranda y se condena abiertamente a todos los que rehúsen someterse a su “cobertura angelical”. De esta manera “Creciendo en Gracia” queda claramente definida como una secta falsa, entre otras cosas, por esta postura en la cual uno o más líderes reclaman una autoridad o iluminación exclusiva y superior. No tiene nada que envidiarle a los mormones, ni a los mitas, ni a los Testigos de Jehová.” (4)
Este grupo afirma en otra publicación: “Nosotros vamos a ser la academia que va a educar a todos los pastores del mundo, porque alguien tiene que educarlos, y el único que lo puede hacer es este ministerio”.
Seguidamente presentaremos algunas de las “doctrinas” de dicha organización, y las analizaremos a la luz de la Palabra de Dios. El “Ministerio Internacional Creciendo en Gracia” no es apto para educar a ningún creyente, pues emplea con astucia las artimañas del error (Efesios 4:14).
3. DOCTRINAS DEL MOVIMIENTO CRECIENDO EN GRACIA
3.1. LA BIBLIA
El Ministerio Internacional Creciendo en Gracia, afirma que la Biblia solo puede ser entendida cuando se interpreta a la luz de las enseñanzas del anticristo José Luís Miranda, quien es para ellos el único que puede abrir la verdad del evangelio, y es el único que tiene la clave para interpretarla correctamente. Dicen que cualquiera que interpreta la Biblia de una manera diferente a su anticristo, es inicuo y es un hijo de perdición.
Todos los “pastores” del Movimiento Creciendo en Gracia ya no dan su opinión, sino que calcan (repiten de manera literal) las enseñanzas de José Luís para transmitirlas a sus congregaciones. De esta manera dicen ellos, están educando a todo el mundo con la palabra de la gracia. Contrario a lo que expresa esta secta, la Biblia no dice por ninguna parte que la interpretación de la Biblia sea el privilegio de un solo hombre, sino que todos los miembros de la Iglesia estamos llamados a Escudriñar las Escrituras (Juan 5:39), y que la Escritura no es de interpretación privada (1. Pedro 1:20). Es evidente que José Luís Miranda es especialista en torcer la Escritura tomando textos aislados, ignorando completamente el contexto, y dándoles un significado ilegitimo.
“A través de Internet, José Luís Miranda, trasmite sus enseñanzas. Estas las envía los miércoles y al domingo siguiente se predica lo mismo en todas las iglesias de este movimiento alrededor del mundo. Un pastor de esta organización decía: "yo no pienso cuando predico, estoy en el lugar del muerto, si yo me parase a hablar en mi nombre de nada valdría, yo cuando me paro al frente de las personas a predicar, hablo sólo y nada más lo que el apóstol dice, yo no pienso..."(Pastor Alexis Valverde)” (5)
El Ministerio Internacional Creciendo en Gracia, también enseña que aunque la Biblia contiene la verdad, no todo en la Biblia es la verdad. Para ellos, lo único válido y útil de la Biblia son las catorce epístolas de Pablo (dentro de las cuales incluyen la epístola a los Hebreos). Ellos dicen que todas aquellas porciones de la Biblia que no fueron escritas por el apóstol Pablo, contienen un falso evangelio.
Creciendo en Gracia afirma: “Examinaos vosotros mismos si estáis en la fe; muéstrame tu doctrina: Primero, debe dividir la Biblia, 39 libros son escritura, 5 libros son historia, 14 son el evangelio (Romanos a Hebreos) y 8 son el otro evangelio (circuncisión). Es importante entender que Dios permitió un falso evangelio para poder identificar y valorar el verdadero.(6)
A lo que llaman Escritura es a todo el Antiguo Testamento que está conformado por 39 libros. Los cinco libros históricos a que se refieren son Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Hechos de los Apóstoles. Los catorce libros que llaman el evangelio (para ellos los verdaderamente útiles y válidos) son Romanos, 1 y 2 de Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 de Tesalonicenses, 1 y 2 de Timoteo, Tito, Filemón y Hebreos. Los ocho libros a los que se refieren como el evangelio de la circuncisión (o el otro evangelio) son Santiago, 1 y 2 de Pedro, 1, 2 y 3 de Juan, Judas y Apocalipsis.
Según ellos, Dios incluyó a los otros libros dentro de la Biblia, porque leyendo los errores de los otros escritores bíblicos distintos a Pablo, podemos apreciar las verdades del apóstol Pablo. De esta manera Creciendo en Gracia le resta credibilidad a los apóstoles que ejercían su ministerio entre los judíos: Pedro, Juan y Santiago (o Jacobo). Pero de estos tres, Santiago es el más aborrecido por este movimiento. La epístola de Santiago es considerada por Creciendo en Gracia como un ejemplo de legalismo y falsa enseñanza. De esta manera la inerrancia de las escrituras y la utilidad de toda ella para instruir y enseñar quedan en tela de juicio.
El problema de Creciendo en Gracia es que niega la validez del Antiguo Testamento, porque según ellos, nada en el mismo tiene vigencia; niegan la validez de las enseñanzas de Jesucristo, y la validez de las cartas de Juan y Pedro. Obviamente, también se rechaza al Apocalipsis porque fue escrito por Juan, quien según ellos, no era un apóstol de la gracia. No hay duda de que la posición de este movimiento es totalmente sectaria y herética al rechazar la inerrancia de las Escrituras y al tomarse la osadía de decidir qué libros de la misma son válidos y que libros no lo son.
“Pero, ¿Qué dijo el mismo Pablo? Dijo que toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16 – 17).
(1) Toda la Escritura es inspirada por Dios. Todo lo que Dios iluminó y reveló es inspirado por Dios.
(2) Dios le reveló a Pedro que Jesús era el Cristo, el hijo del Dios viviente (Mateo 16:18-19) y le reveló la Iglesia ¡Esto fue inspirado por Dios!
(3). Dios le reveló a Pablo el evangelio de la gracia (Gálatas 1:11,12) ¡Esto fue inspirado por Dios!
(4). Dios le reveló a Juan las cosas que deben suceder pronto (Apocalipsis 1:1) ¡Esto es inspiración!
La inspiración de Dios es útil para cuatro cosas: a. Para enseñar (educar al hombre de Dios) b. Para redargüir (convencer al hombre de Dios) c. Para corregir (disciplinar al hombre de Dios) d. Para instruir (guiar al hombre de Dios).
En todos los 66 libros encontramos la inspiración de Dios. Si no fuera así, entonces, la Escritura no fuera toda inspirada por Dios. Pablo dice que “Toda la Escritura es inspirada por Dios”. Las epístolas de Pablo, Pedro, Jacobo y Juan fueron en su palabra revelada inspiradas por Dios. Si no hubiesen sido inspiradas, no estuvieran dentro de la Biblia. Creciendo en Gracia mutila en forma específica al Nuevo Testamento, y por consiguiente de manera global a la Biblia.” (7)
Acerca de la epístola universal de Santiago debemos aclarar, que la misma causa dificultad a muchas personas indoctas que tuercen las Escrituras. Santiago es un libro sumamente práctico cuyo tema central es el testimonio y el fruto del creyente como evidencia de una fe genuina. Santiago está confrontando precisamente esa fe sin sustancia, de boca solamente, pero sin fruto, sin la evidencia de una vida realmente transformada. El segundo capítulo de Santiago ha sido interpretado erróneamente por algunos, pretendiendo que Santiago estaba afirmando que la salvación viene por las obras.
“Obviamente esta es una mala exégesis del texto. Santiago afirma: “Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:18). La frase que resume la exposición de Santiago es que la fe sin obras es fe muerta. ¡Y no hay verdad más real que esta!
Pero el rechazo a Santiago va mucho más allá de una mala exégesis del texto. Las palabras de Santiago son estacas clavadas en la arrogancia de toda persona que busca vivir una gracia sin compromiso, una gracia barata.
¿Afirma Santiago que la justificación es por las obras y no por la fe? Por supuesto que no. ¿Por qué entonces afirma Santiago 2:24 que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe? Cuando se saca este verso del contexto de todo el capítulo dos, parece ser que Santiago está en desacuerdo con Pablo, pero es todo lo contrario. El verso 22 nos da la clave de lo que está diciendo el apóstol: La fe se perfeccionó por las obras. En otras palabras, la fe vino primero, pero las obras como resultado de esa fe la perfeccionaron y la confirmaron.
Los cristianos que creemos en la verdadera gracia bíblica, sabemos que la salvación es sólo por la fe, pero a la misma vez sabemos que esa salvación produce obras piadosas, fruto de arrepentimiento. El mismo apóstol Pablo lo reconocía cuando evitaba imponer las manos para ordenar al ministerio a personas neófitas o que no tuvieran un testimonio sano o cuando en la mayoría de sus epístolas habló de hacer morir lo terrenal, de practicar una vida piadosa y de combatir en contra de los apetitos carnales. El mismo Jesús lo enseñó claramente cuando dijo que todo árbol que no da fruto es cortado y echado al fuego (Mat. 3:10; 7:19). El mismo Señor fue el que dijo: Por sus frutos los conoceréis (Mat. 7:20).” (8)
Podemos concluir que al menospreciar o subestimar los evangelios y las epístolas generales se pierde ese énfasis en la vida cristiana práctica, aunque también el apóstol Pablo insistió en una gracia con responsabilidad. Finalmente podemos afirmar que toda la Biblia tiene un mensaje centralizado en Jesucristo y en su gracia salvadora, el cual está presente de manera tipológica aun en la pascua hebrea y en las demás ceremonias y sacrificios de la ley. Esta manera de separar las cartas paulinas como únicas expositoras de la revelación más perfecta en detrimento de las demás Escrituras, es un error garrafal, y una evidencia de que el Ministerio Internacional Creciendo en Gracia, con su apóstol anticristo, es una secta falsa.

3.2. LA SUPERIORIDAD DE PABLO (SAULO)
Según enseña esta secta, el apóstol Pablo fue el elegido, por medio del cual Dios trajo al mundo el precioso evangelio. Afirman que nunca antes de Pablo un hombre había recibido el glorioso evangelio. Además sostienen
que Pablo fue quien puso el fundamento del verdadero evangelio. A continuación encontrará algunas declaraciones tomadas del sitio web oficial de ese movimiento.
- Creciendo en gracia: · El mismo Apóstol Pablo dijo que Dios lo apartó desde el vientre para los gentiles (Gal 1:15) así como se lo había dicho a Jeremías, antes de nacer te di por profeta a las naciones. Y cuando Pablo enseñaba el evangelio creían todos los que estaban ordenados (elegidos) para vida eterna (Hch 13:47-48)
· I Tim 1:16 dice, que Pablo fue el primero en quien Jesucristo mostró toda su clemencia, es decir antes de él, nadie había conocido el glorioso evangelio, ni aún los apóstoles de Jesús de Nazaret. Con razón Pablo dijo: “…he trabajado mas que todos ellos (los apóstoles);..” II Cor 15:9-10, y él hablaba con esa autoridad porque el evangelio no lo recibió de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo (Gal 1:11).

Por eso también decía “...Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo...” (Gal 1:1).
· ¿Sabía usted que Pablo fue el primero a quién Dios le reveló toda su clemencia? 1 carta de Pablo a Timoteo 1:16 dice, "Por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mi el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna." Si usted cree en la vida eterna, debe someterse e imitar a Pablo, el primero; y nuestro ejemplo no es Moisés, David o Cristo, sino Pablo. Por eso Filipenses 4:9 dice, "Lo que aprendisteis y oísteis y visteis en mi, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros." Pablo fue el único que dijo: "Sed imitadores de mi". Pablo fue el único que puso el fundamento del nuevo pacto. Por eso dijo en 1Corintios 3:10, "Yo como perito arquitecto puse el fundamento. · El mismo Jesucristo le explico el evangelio a Pablo en el Paraíso (9)
No es cierto que antes del apóstol Pablo los hombres no habían conocido el evangelio. (1) El evangelio fue revelado en primera instancia a Adán y a Eva (Génesis 3:15). (2) Ya Dios le había anunciado de antemano a Abraham la Buena Nueva (Evangelio) tal como se menciona en Gálatas 3:8 donde el mismo apóstol Pablo escribe: “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: en ti serán benditas todas las naciones”. (3) El evangelio había sido prometido por Dios mismo a través de los profetas. De esta manera Romanos 1:1 menciona las siguientes declaraciones: “Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, que el había prometido antes por sus profetas en la santas escrituras”. Y 1. Pedro 1:12 dice: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles”. (4) El ángel proclamó el evangelio cuando habló a los pastores acerca del nacimiento de Jesucristo: “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo (Evangelio) que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David un salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10–11). (5) Juan el Bautista fue también un anunciador del evangelio: “Con estas y otra muchas exhortaciones anunciaba las buenas nuevas al pueblo” (Lucas 3:18). (6) Por obvias razones, nuestro Señor y Salvador Jesucristo anunció el evangelio: “Después de que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio” (Marcos 1:14-15). (7) Los doce discípulos también anunciaron el evangelio aún mientras Jesús estuvo en la tierra: “Y saliendo pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanado por todas partes (Lucas 9:6), y después de que el Señor partió para el cielo lo siguieron anunciando: “Y todos los días por el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42).
No es correcto sacar del contexto las palabras de Pablo mencionadas en 1. Timoteo 1:16 donde dice, que Pablo fue el primero en quien Jesucristo mostró toda su clemencia, para afirmar que antes de él, nadie había conocido el glorioso evangelio, ni aún los apóstoles de Jesús de Nazaret tal como lo hace el movimiento Creciendo en Gracia.
Una lectura cuidadosa despejará toda duda. Basta con leer el versículo anterior: V.15. “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores de los cuales yo soy EL PRIMERO. V. 16. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí EL PRIMERO toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna”. La palabra PRIMERO, en esta escritura, no significa que el apóstol Pablo hubiera sido el primero en recibir el evangelio, porque si hacemos esta reflexión, por ende estaríamos obligados a afirmar que Pablo fue el primero que pecó. Los versos anteriormente citados perfectamente podrían interpretarse de la siguiente manera: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores de los cuales yo soy uno de los más grandes, de los que no merece esta salvación. V.16. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí que soy uno de los más grandes pecadores, de los que no merece esta salvación toda su
clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna”. Es así que esta cita, demuestra que el apóstol Pablo se sentía supremamente agradecido con el Señor de que su gracia le hubiera alcanzado regalándole la salvación, ya que si alguno no merecía la salvación era él. El mismo movimiento Creciendo en Gracia, nos da la razón cuando escriben: “Pablo tenía este proceder debido a que lo aprendió de Dios mismo, porque antes del Señor manifestar su ministerio para con los gentiles, Pablo obligaba a blasfemar de Jesús, consintió la muerte de Esteban, y parece que él no se sentía en paz por causa de eso, tanto que dijo: Cristo vino por los pecadores de los cuales yo soy el primero (I Ti 1:15)”. (10)
¿Cómo es posible que la palabra “primero” no se interprete por el movimiento Creciendo en Gracia en el versículo 16, tal como lo hacen en el versículo 15, si lo que se puede ver entre los dos versículos es una indiscutible relación de ideas?
De otro lado, afirmar que Pablo fue el único que puso el fundamento del Nuevo Pacto, o hasta incluso de que Pablo es el fundamento, y que por eso dijo en 1 Corintios 3:10, "Yo como perito arquitecto puse el fundamento”, es desconocer lo que el mismo apóstol dice en el versículo siguiente, es decir en el versículo 11. Miremos los dos versículos el 10 y el 11 en conjunto: “Conforme a la Gracia que me fue dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro es el que sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”.
O sea que el mismo Pablo dice en estos versículos que el fundamento de la iglesia es Jesucristo. “En Efesios 2:20 el mismo apóstol Pablo dice: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. Observe que Pablo exhorta a los efesios a edificarse no en el fundamento de él, sino en el fundamento de los apóstoles y profetas. De hecho, lo que ya sabemos es que la piedra angular de ese fundamento es Jesucristo. Fuera de ¡Jesucristo! La Iglesia no tiene fundamento alguno.” (11)
El hecho de que Pablo hubiera sido llamado por el Señor Jesucristo de una manera tan singular (tal como se menciona en el capítulo 9 de los Hechos de los Apóstoles), no significa que él haya recibido un evangelio diferente al que enseñaban los otros apóstoles. Los versículos en cuestión ubicados en Gálatas 1:11-12 dicen: “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo”.
Esto únicamente quiere decir que Pablo recibió el evangelio directamente del Señor, y no hubo necesidad de que ningún hombre se lo explicara; desde ningún punto de vista el texto afirma que Pablo enseñara un evangelio diferente al que enseñaban los otros apóstoles. Por eso el versículo 6 del capítulo 2 de Gálatas y que está contenido dentro del mismo orden de ideas, declara: “Pero los que tenían cierta reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me enseñaron”. La cita afirma que los otros apóstoles no le enseñaron nada nuevo a Pablo, pero no está afirmando en ningún momento que Pablo enseñara el verdadero evangelio, mientras que los otros apóstoles enseñaban otro evangelio, o que a Pablo fue al primero a quien se le reveló el evangelio.

3.3. LOS DOS FUNDAMENTOS
Creciendo en Gracia, afirma que el apóstol Pablo puso el fundamento del camino nuevo y vivo, denominado la gracia o la incircuncisión (el verdadero); mientras que los otros apóstoles pusieron otro fundamento, el de obras muertas, denominado la ley o la circuncisión (uno falso). Afirma esta secta que si uno busca agradar a Dios y no a los hombres, debe dejar el fundamento de obras muertas y vivir ahora en el camino nuevo y vivo, aún contra nuestra propia lógica, y entonces de esta manera se podrá llevar fruto para Dios. A continuación encontrará algunas declaraciones tomadas del sitio web oficial de ese movimiento.
- Creciendo en gracia: · ¿Sabía usted cuál es la opinión del apóstol Pablo sobre los once apóstoles? En 2 Corintios 11:4-5 dice que aquellos grandes apóstoles estaban predicando otro Jesús, otro evangelio y otro espíritu. En el verso 13, Pablo dijo, "Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo." Pablo les llamó falsos apóstoles, pues predicaban falsedad, y también eran obreros fraudulentos porque enseñaban fraude. También dijo que se disfrazaban como apóstoles de Cristo pero no eran, se disfrazaban. Estos apóstoles predicaban otro evangelio. Por eso Pablo dijo en Gálatas 1:6-8, "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos (los apóstoles) que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema." Pablo llamó maldito o anatema a todo aquel que predicara un evangelio diferente. Por eso en Gálatas 2:11, Pablo resistió a Pedro cara a cara, porque era de condenar. En el verso 14, Pablo dice que los apóstoles no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio. Muy bendecido hermano, no se deje engañar, estos apóstoles eran falsos apóstoles, mutiladores del cuerpo, malos obreros y perros, Filipenses 3:2. Cuídese de la doctrina de ellos y de sus epístolas. Solo en las epístolas de Pablo encontrará el verdadero evangelio de la gracia y Pablo fue el perito arquitecto que puso el fundamento… Después de la muerte de Pablo, Pedro continuó embrujando con otro evangelio en sus dos epístolas. Pedro fue el
causante del embrujo de los siglos que hemos tenido hasta nuestros tiempos. Apreciado hermano, solo Pablo y sus 14 epístolas, pueden librarte de ese embrujo para que puedas vivir en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Bendecido. (12)
Diferente a las declaraciones de Creciendo en Gracia, Pablo y los apóstoles, enseñaban el mismo y verdadero evangelio de la Gracia de Dios. La Biblia dice en Gálatas 2:7-9: “Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión, (Pues el que actuó en Pedro, para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.”
“¿Cuál fue la única diferencia entre Pedro y Pablo? La diferencia no se dio con el fundamento sino con las personas a quienes debían de anunciar el evangelio. Gálatas 2:7 dice que: (1) A Pedro se le encomendó el evangelio de la circuncisión para los judíos (2) A Pablo se le encomendó el evangelio de la incircuncisión para los gentiles (que somos nosotros). (3) Creciendo en Gracia pone en disputa y fuerte rivalidad a Pedro con Pablo. No hay por qué: Porque ambos actuaron bajo el mismo apostolado que es Jesucristo, lo que pasa es que a Pedro, Dios le dijo que fuera a los judíos y a Pablo le dijo que fuera a los gentiles. (4) El V. 8 dice “Pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles”. Observe que fue Dios el que actuó, envió, comisionó a Pedro y a Pablo. (5) Si Creciendo en Gracia está buscando o deduciendo una rivalidad, entonces, que acusen a Dios, que rivalicen con Dios; porque fue Dios el que comisionó y actuó en ellos. (6) Lo que uno entiende claramente aquí, es que a estas dos razas (judíos y gentiles) se les predicó el mismo fundamento para salvación. (7) Pedro dijo en 1 Pedro 2:7 “Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hacer caer; porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados”. (13)
No cabe duda de que el apóstol Pablo entendió de una manera sumamente clara la abolición de las leyes y preceptos del antiguo pacto. Su experiencia dentro del fariseísmo, donde como él mismo afirmaba “aventajaba a muchos de sus contemporáneos” (Gálatas 1:14) y su posterior encuentro con Jesucristo (Hechos 9), derribaron todo su orgullo religioso y así pudo comprender Saulo de Tarso (Pablo) la superioridad de un Nuevo Pacto establecido sobre mejores promesas.
También es cierto que al principio, a los apóstoles que anduvieron con el Señor se les hizo difícil aceptar que los gentiles pudieran ser incluidos dentro del plan de salvación de Dios. Por esto vemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles, que el Señor permitió que los gentiles que venían al evangelio experimentaran inmediatamente ciertos dones, del mismo modo que lo hicieron los creyentes judíos. El hecho de que el Señor permitiera esto, llevaba inmersos varios propósitos: (1) Que los judíos entendieran que Dios no hizo ninguna diferencia entre los gentiles y ellos (Hechos 15:9). (2) Que no hubiera discriminación de los miembros judíos de la iglesia, para con los miembros gentiles y viceversa. (3) Que los judíos entendieran que los gentiles también serían salvos por la gracia del Señor Jesús, de igual modo que ellos (Hechos 15:11). No obstante, la Biblia nos muestra que hubo conflicto entre algunos cristianos de origen judío, llamados los judaizantes, y el apóstol Pablo. Ratificamos que el apóstol Pablo entendía que la fe en Cristo era suficiente y que no era ya necesario imponer mandamientos a los gentiles creyentes, consistentes en guardar el sábado o la circuncisión.
Pablo mismo nos dice que tuvo que reprender al apóstol Pedro cara a cara porque se dejó arrastrar en la hipocresía de los judaizantes y cuando llegaban los creyentes judíos ya no quería juntarse con los creyentes gentiles (Gálatas 2:11-16). El Señor hasta tuvo que hablarle por visión al mismo Pedro cuando vio aquel lienzo que descendía del cielo repleto de animales considerados inmundos por la ley de Moisés, y Dios le ordenó que los matara y se los comiera porque lo que Dios limpió ya no es inmundo (Hechos 10:9-15). Con esta visión Dios quería mostrarle al apóstol Pedro que lo que es limpiado por la sangre de Cristo ha sido purificado de toda inmundicia.
Finalmente, cuando las conversiones de los gentiles en Asia y Europa sobrepasaban el número de los creyentes judíos, los apóstoles decidieron convocar a los ancianos a un importante concilio en Jerusalén. Allí el apóstol Pablo tuvo la oportunidad de aclarar su posición y en aquel concilio quedó claramente establecido y aceptado, aun por Santiago y Pedro, que no era necesario imponer ninguna carga ceremonial de la ley a los creyentes. Sólo se exhortó para que los gentiles se abstuvieran de lo sacrificado a los ídolos y las ceremonias de sangre típicas de las culturas paganas donde ellos vivían. El mismo apóstol Pablo aceptó esta exhortación entendiendo que era necesaria, no porque el creyente se pudiera contaminar en sí con esos alimentos, sino para guardar el testimonio y evitar ser piedra de tropiezo a los débiles en la fe (Hechos 15:24-29; 1 Corintios 8:1-9).
A pesar de que Pablo se dedicó mayormente a llevar el mensaje del Reino de Dios a los pueblos gentiles conforme a su llamado, siempre sintió una carga por los de su nación, los israelitas. En cada lugar que visitaba, entraba en la sinagoga y buscaba hablarles del Señor a sus hermanos de sangre. Muchas veces fue rechazado por esos judíos incrédulos y constantemente Pablo les decía que por cuanto habían desechado la Palabra de la Cruz, el Señor llamaría a un pueblo que, aunque antes estaba separado y alejado de toda esperanza, ahora por la gracia de Dios sería injertado en el Nuevo Pacto.
Sin embargo, Pablo siempre aclaró que Dios no había desechado a su pueblo (Romanos11:1-5), porque él mismo (Pablo) era descendiente de los israelitas. De esa manera Pablo dejó establecido que la salvación no era ni es algo nacional, sino por elección. Que el verdadero pueblo de Dios está constituido por todos aquellos judíos y gentiles que han creído en Jesucristo (Romanos 9:1-4). El verdadero pueblo de Dios es espiritual como siempre lo ha sido aún desde el Antiguo Testamento, más no nacional.

Antes que el mismo pablo, ya el apóstol Pedro y los demás apóstoles habían comprendido aunque no con toda profundidad esta verdad. Con el tiempo los demás apóstoles entendieron todo esto de manera clara y un análisis serio de los escritos de éstos nos muestra que entendían a plenitud la gracia de Dios. De manera que cuando Pedro hace referencia a los Escritos de Pablo como difíciles de entender, no está diciendo que él mismo no los entiende, sino que hay indoctos e inconstantes que los tuercen de la misma manera en que también tuercen las demás Escrituras (2 Pedro 3:16). Por el contrario, Pedro reconoce la legitimidad de los Escritos paulinos. Creciendo en Gracia exagera esta pugna que realmente no fue entre Pablo y los demás apóstoles de Jerusalén, sino entre Pablo e incluso los mismos apóstoles contra los cristianos judaizantes que se dedicaron a juzgar a los gentiles porque no practicaban las ceremonias judías.
Tanto Pedro como Santiago aclaran que esos que llegaron a las iglesias a estorbar no iban de parte de ellos. Así lo dice en Hechos 15:24: “Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley.”
De manera que la posición del Ministerio Internacional Creciendo en Gracia, esta totalmente desenfocada. Creciendo en Gracia falla en entender la Biblia donde la gracia de Dios ha estado manifiesta aun desde el mismo
Antiguo Testamento, y que tanto en éste como en el Nuevo, los elegidos fueron justificados por la fe y no por las obras.

3.4. JESÚS DE NAZARET VS. JESUCRISTO
El Ministerio Internacional Creciendo en Gracia enseña que Jesús de Nazaret y Jesucristo no son el mismo. Ellos afirman que Dios se manifestó en carne, y que para hacer esto necesitó un cuerpo; ellos dicen que el nombre de ese cuerpo, de ese velo, de esa carne fue Jesús de Nazaret. Así, para ellos Jesús de Nazaret fue un cuerpo animado por Dios. Dicen que cuando Jesús resucitó, ese velo fue quitado y quedó Cristo, quien es completamente diferente a Jesús de Nazaret.
Ellos sostienen que Jesús de Nazaret practicó una religión que era buena, pero después de la cruz es maldición. Afirman que esta manifestación al tener una conducta judía, fue esclavo de la circuncisión, porque según ellos, la circuncisión es en definitiva una mezcla entre la ley dada a Moisés y las prácticas religiosas de Jesús de Nazaret.
Por eso dicen acerca de sí mismos: “es que nosotros seguimos a Jesucristo, el Resucitado, no al que caminó en Jerusalén y guardó las costumbres judías, porque ése vino bajo la ley para que nosotros, los gentiles, estuviéramos en un mejor pacto, el de la gracia”. Afirma Creciendo en Gracia que “Jesús fue un mediador de un mejor pacto. El mediador fue un velo que Dios se puso, llamado Jesús, para poder entrarnos en el camino nuevo y vivo que El nos abrió a través del velo, esto es de su carne, Hebreos 10:20. (Ver también, Romanos 15:8), y así poder traer el evangelio de la incircuncisión, Gálatas 2:7”. (14)
Ellos dicen que con la resurrección, Jesús de Nazaret sufrió una transformación y se convirtió en Jesucristo. Así, Jesucristo fue lo que resucitó de entre los muertos. Dicen ellos que esto es así, ya que el Señor no quiere que se le conozca cuando vino bajo la ley a humillarse, sino en el poder de su resurrección y victorioso. Por eso, en más de una ocasión hacen esta invitación: “te invitamos a que dejes ya a los apóstoles de la circuncisión, que fueron quienes enseñaron a imitar a Jesús de Nazaret, y que conozcas y honres el evangelio de Pablo, el único que te presenta a Jesucristo, nombre sobre todo nombre”. (15)
Porque según ellos el que conoce a Cristo en la carne y no en su resurrección predica y vive en debilidad; por eso es que afirman que hay que salvar a los creyentes del Jesús judío, porque la doctrina de Jesús de Nazaret produce una fe fingida.
Veamos algunas Declaraciones tomadas de la web oficial del Movimiento Creciendo en Gracia, que nos ayudan a entender la posición de ellos al respecto.
- Creciendo en gracia:
¿Sabía usted que Jesús de Nazaret y Jesucristo no son el mismo? Así como nosotros (hijos de Dios) participamos de un cuerpo, Dios también participó de lo mismo (He 2:14), ese cuerpo que Dios usó, el evangelio lo llama el velo, al morir y resucitar tuvimos entrada al lugar santísimo, porque el velo se abrió, ahora Cristo en vosotros, la esperanza
de gloria. (Col 1:27), el nombre de ese velo, de esa carne fue Jesús de Nazaret.
Jesús practicó una religión que era buena, pero después de la cruz es maldición, el fue esclavo de la circuncisión (Ro 15:8), por eso el mismo dijo en Mt 21:43-44, "Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará...", dando a entender que quien se fijara en su manifestación carnal sería desmenuzado, quebrantado. Por eso a Pablo le reveló el evangelio de la incircuncisión, para que no se enseñara el que él practicó, el de la circuncisión, el cual dejó a Pedro para los judíos (Gal 2:7-8).
Hay que salvar a los creyentes del Jesús judío. Hebreos 10.19, 20 dice, "Teniendo libertad para entrar en el lugar santísimo por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne." Los creyentes
tienen que aprender a atravesar la carne (velo) de Jesús para tener comunión con el Cristo resucitado y no con el Jesús de Nazaret, judío y bajo la ley. Esto se logra a través del conocimiento del evangelio de la gracia revelado al apóstol Pablo. Amado hermano, comienza desde hoy a leer las 14 epístolas de Pablo. (16)
Para responder a la confusión que tiene la secta Creciendo en Gracia, nosotros debemos entender que “Jesucristo es realmente un nombre y un título. (1) El nombre Jesús se deriva de la forma griega del nombre Josué, que significa Jehová – Salvador, Jehová nuestra Salvación, Jehová es la Salvación o el Señor Salva. Este significado se apoya en las palabras del ángel que dijo, "y ella dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre JESÚS: ya que él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1:21). (2) El título Cristo se derivó de la palabra griega que traduce Mesías (o de la palabra hebrea Mashiach – Daniel 9:26), y significa el Ungido. En Israel era costumbre ungir con aceite a los profetas, a los sacerdotes y a los reyes, para que iniciaran formalmente sus ministerios. De esta manera tres funciones: la de profeta, la de sacerdote y la de rey, están comprendidas en el título “Cristo”. Su título afirma que Jesús es el prometido Sacerdote y Rey de las profecías del Antiguo Testamento. Esta afirmación constituye unos de los aspectos decisivos para la debida comprensión de Jesús y del cristianismo.”17. De otro lado, la expresión Jesús de Nazaret, simplemente hace referencia a que Jesucristo fue criado en la ciudad de Nazaret. “Y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que
fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno”. (Mateo 2:23). “Vino a Nazaret, donde se había criado...” (Lucas 4:16).
Jesús de Nazaret es el mismo Jesucristo. De otra manera el libro de Mateo no podría empezar de la siguiente manera: “Libro de la genealogía, de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” (Mateo 1:1). Tampoco el apóstol Pablo hubiera podido mencionar que la buena nueva o el evangelio era un mensaje “acerca del Hijo, nuestro Señor Jesucristo, quien era del linaje de David según la carne” (Romanos 1:4). Cuando los sabios de oriente llegaron a la ciudad de Jerusalén, y preguntaron acerca del nacimiento del rey de los judíos, el rey Herodes llamó a los escribas y fariseos y les preguntó dónde había de nacer el Cristo (que como ya mencionamos también significa rey, vea también Lucas 23:2). La respuesta que le dieron estos hombres al rey Herodes fue: “En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta” (Mateo 2:5).
De esta manera queda demostrado que aquel niño que nació, fue conocido como Cristo desde el inició de su vida humana, y no como afirma Creciendo en Gracia, después de que resucitó. Miremos otra cita que servirá para ratificar aún más esta verdad: “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:10-11).
Jesús de Nazaret fue reconocido como Cristo durante el transcurso de su vida humana, y no sólo después de que resucitó. Pedro respondió a la pregunta de Jesús: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?”, con la siguiente confesión: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:15-16).
Jesús no corrigió la conclusión del discípulo, sino que reconociendo la validez de la afirmación y el origen de dicha conclusión dijo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17). Marta una seguidora de Jesús, le dijo: “yo he creído que tú eres el Cristo, (el Mesías) el Hijo de Dios... el rey de Israel” (Juan 11:27). También Natanael, quien pensaba que de Nazaret no podía salir algo bueno, reconoció que Jesús era “el Hijo de Dios... el Rey de Israel” (Juan 1:49). El mismo Jesús orando confesó: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Note que el texto anterior dice: a Jesucristo a quien has enviado, no ha Jesucristo a quien enviarás, ni mucho menos, a Jesucristo en quien me convertiré.
Jesucristo es la forma en que la Escritura se refiere a Dios manifestado en carne. Durante el juicio que se efectuó contra Jesús, estaban buscando una evidencia que les permitiera entregarlo a la muerte, pero no la hallaban, ya
que muchos decían falso testimonio contra él, mas sus declaraciones no concordaban. El permanecía en silencio, “entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio le preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? Más el callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte” (Marcos 14:60-64). Al principio, Jesús no quiso contestar, de modo que el sumo sacerdote lo sometió a juramento. Estando bajo juramento, Jesús tenía que contestar a la pregunta: “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?” el respondió: “Yo soy”.
Por tanto, Jesús de Nazaret y Jesucristo son uno y el mismo. Además, la Biblia es clara en afirmar que el que murió era Cristo, y el que resucitó era Cristo. Daniel había profetizado que al Mesías (Cristo) se le quitaría la vida (Daniel 9:26); y el apóstol Pablo escribe: “... Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó...” (Romanos 8:34). Cuando Jesús se le apareció a sus discípulos después de haber resucitado “entonces les abrió el entendimiento, para que entendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día” (Lucas 24:45-46). El propósito de Juan al escribir su versión del evangelio, era el siguiente: “éstas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31). De manera que para poder ser salvos debemos creer que Jesús es el Cristo.
De otra parte, si confesamos que Jesús de Nazaret es Dios manifestado en carne, ¿Cómo podremos sostener que predicaba un evangelio que luego resultaría ser una maldición para el mundo? ¡Confesar esto es una blasfemia!, ya que es imposible que Dios mienta (Hebreos 6:18). El Señor en primera instancia vino a salvar únicamente a las ovejas perdidas de la Casa de Israel (Mateo 10:5-6). Por esta causa les dijo a sus discípulos que no predicaran en ciudades diferentes a las de los judíos. Si el pueblo de Israel hubiera recibido a Jesús como su Cristo (Rey), habría sido salvo; no obstante el resto del mundo (los gentiles) se habría perdido. Es decir, la salvación de nosotros los gentiles dependía de la aceptación o el rechazo de los judíos a su Mesías (Cristo) (para una mejor comprensión vea la parábola de los labradores malvados en Mateo 21:33-46 y Romanos 9:24- 25). Cuando Jesús hizo su entrada triunfal a Jerusalén, durante la preparación de la fiesta de la Pascua, muchas personas confesaron a gritos que él era el rey descendiente de David que traería libertad a su pueblo (Juan 12:12-19), sin embargo unos pocos días después, esta misma multitud, la gente de su propio pueblo gritaba ¡Crucifíquenle! (Juan 19:14- 15). En esta fiesta de pascua donde Jesús debía ser coronado como rey por el pueblo judío, fue crucificado. Fue así como tras el rechazo de su pueblo, Jesús optó por extender la salvación a cualquiera que sea capaz de creer en el evangelio de salvación que él mismo trajo al mundo, ya sea una persona perteneciente al pueblo de Israel o sencillamente un gentil. “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). El apóstol Pablo asimismo declaró: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego (los gentiles)”.
La secta Creciendo en Gracia utiliza la porción bíblica de 2. Corintios 5:16, para asegurar que Jesús de Nazaret es diferente a Jesucristo, o peor aún, que Jesús de Nazaret no es digno de ser imitado, y que dice: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aún si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así” (2. Corintios 5:16). Notemos que la Escritura nunca dice que la carne sea Jesús de Nazaret, y que entonces debemos rechazar a Jesús de Nazaret (algo totalmente absurdo), sino que simplemente nos enseña que Jesucristo ha resucitado con poder y gran gloria. Los que hemos creído en Jesucristo el Señor, tenemos también esa esperanza de algún día resucitar (si es que perseveramos en la fe), y por eso ya no actuamos de acuerdo a los criterios de este mundo. Por eso es que el versículo que encontramos a continuación dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2. Corintios 5:17). Como se puede apreciar, estos textos, nada tienen que ver con la interpretación que les da la agrupación Creciendo en Gracia.

3.5. MADUREZ ESPIRITUAL
Creciendo en Gracia afirma que los movimientos religiosos perseveran en la doctrina de Jesús de Nazaret porque no han alcanzado madurez. Ellos dicen que las personas ajenas a su movimiento, aún son niños fluctuantes, los cuales permanecen en los rudimentos de la doctrina. Ellos interpretan el versículo localizado en Hebreos 6:1 que dice: “Por tanto dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento de arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno” de la siguiente manera:
- Creciendo en gracia:
Es necesario entender que si todo el bien está en nosotros, estamos llamados a dejar los rudimentos de la doctrina de Cristo, imposición de manos, mandamientos, abstinencias, ceremonias, juicio eterno, arrepentimiento de obras muertas conforme a Hebreos 6:1,2. Estas enseñanzas pertenecen a la Ley, al evangelio de la circuncisión. No se deben enseñar ni practicar rudimentos. (18)
El versículo en cuestión nunca ha pretendido que estas doctrinas mencionadas no deban enseñarse como lo indica la Secta Creciendo en Gracia. Antes por el contrario, enseñan que son los rudimentos de la doctrina de Cristo, o sea lo primero, lo básico, lo esencial que debe conocer toda persona para poder comprender el plan de salvación. Nadie puede ser salvo si por ejemplo, no entiende que se debe arrepentir, que para ser salvo debe depositar su fe en el Señor y que seguidamente debe ser bautizado en el nombre de Jesús; y además que todo esto se debe realizar porque un día los muertos van a resucitar, y van a estar juntamente con los que vivan en aquel momento para ser juzgados por el Señor de acuerdo a lo que hayan hecho mientras estuvieran en el cuerpo haya sido esto bueno o malo.
Cuando una persona ha comprendido estas doctrinas básicas, es el momento cuando es instado a crecer espiritualmente. Esta niñez espiritual se va dejando atrás cuando un creyente ha venido creciendo en el conocimiento de la Palabra de Dios, profundizando mucho más en las preciosas doctrinas que esta enseña. Un cristiano no se debe conformar con conocer lo mínimo, sino que debe escudriñar las Escrituras. Escudriñar las escrituras, significa buscar la vida y el espíritu de las mismas: la semilla del reino de Dios que está dentro de la Palabra. Dios no se satisface con un trabajo superficial. El Señor Jesús le declaró a unos de sus opositores, que ellos ni le conocían ni le creían porque no escudriñaban las escrituras. Seguidamente les lanzó un reto: “Escudriñad las escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna y ellas son las que dan
testimonio de mi” (Juan 5:39). El que escudriña la Biblia aumenta su
conocimiento de Dios y de la sana doctrina y logra que “la Palabra de Cristo more abundantemente en él” (Col.3:16).
El apóstol pablo también dijo que el amor que tenemos por el Señor debe ser alimentado de conocimiento: “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo” (Fil.1:9-10). Existe un gran reto para el pueblo de Dios y es que debe amar y estudiar la Palabra.
La secta Creciendo en Gracia también afirma que no se necesita de una disciplina espiritual para vivir una conveniente vida cristiana, pues según ellos, eso también es inmadurez espiritual. Por eso se oponen a las vigilias, a los ayunos, a las cadenas de oración, a la modestia y el decoro en el vestir, etc. Ellos tuercen 1. Timoteo 4:8, diciendo que la disciplina cristiana es ejercicio corporal que para nada aprovecha, y que la “doctrina” del anticristo José Luís Miranda es la piedad que para todo aprovecha. Veamos algunas de sus declaraciones tomadas directamente desde su sitio web.
- Creciendo en gracia:
· "Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera." I Timoteo 4.8
Hoy día se enfatiza mucho una vida religiosa que contiene mucho ejercicio corporal, ritos, ceremonias, abstinencias de alimentos, ayunos y mandamientos de hombres. El apóstol Pablo dijo en Colosenses 2.20-23 que el ejercicio corporal, los mandamientos y las doctrinas de hombres tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario (Dios no lo exige), en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.
La religión de hoy (Católicos y Protestantes) trata de detener los apetitos de la carne por medio del ejercicio corporal (las obras), pero yerran porque los deseos carnales se detienen sólo por el Espíritu. (19)
Sin embargo, eso no es lo que nos enseña 1 Timoteo 4:8. En dicho texto, el apóstol Pablo está haciendo una comparación entre el ejercicio que hacen los deportistas, con la disciplina que deben seguir los creyentes en Cristo, es decir el ejercicio de la piedad. En el versículo anterior, o sea el siete, el apóstol Pablo escribe a su discípulo Timoteo: “... ejercítate para la piedad” y seguidamente dice: “Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera”. Contrario a lo que piensa Creciendo en Gracia, lo que enseña este texto de la Escritura, es que la vida de santidad se logra a través de una disciplina que compromete al creyente a abstenerse de toda especie de mal (1 Tesalonicenses 5:22).
Por eso es que el apóstol Pablo también escribe en Filipenses 2:12, “... ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”. Un verdadero creyente en Cristo debe entender que es salvo únicamente por la fe depositada en el Señor Jesucristo, pero esa fe debe producir frutos dignos de arrepentimiento. Por eso un verdadero creyente asiste a los cultos, canta alabanzas al Señor, ora, evangeliza, participa de la ceremonia de la Cena del Señor (o también llamada Santa Cena), y dedica tiempo para ayunar y para participar en las vigilias. Repito, esto no lo hace un creyente para ser salvo, ya que la salvación se logra únicamente por la gracia de Dios a través de la fe en nuestro señor Jesucristo, no por obras (Efesios 2:8) pero sí, porque entiende que estas actividades le permiten estar en comunión íntima con el Señor, y eso es bueno y saludable para todo creyente que entiende que debe ocuparse de su propia salvación con temor y temblor. De esta manera puede cumplir con el propósito del Señor expresado a través del apóstol Pablo cuando escribió: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
Podemos darnos cuenta de que a lo que este grupo denominado Creciendo en Gracia llama madurez espiritual, no es nada más que una excusa para refugiarse en su error.

3.6. EL HOMBRE
Estas personas enseñan que los seres humanos: “Antes de ser formados en carne en el vientre de nuestra madre, fuimos creados como espíritus o ángeles antes de la fundación del mundo”. A eso le llaman “la preexistencia”.
Según ellos cuando un creyente alcanza la madurez espiritual máxima, comprende que es un ángel y un dios.
Según ellos, mientras éramos ángeles, Dios nos instruyó en el cielo, y luego nos envió a la Tierra para “participar de carne y sangre”. La agrupación asegura que: Usted y yo fuimos ángeles antes de ser hombre y mujer, por la sencilla razón de que usted existió en espíritu antes de que existiera en carne. Cada vez que nace una persona es un ángel que baja del cielo hasta la tierra; así mismo, cada vez que una persona muere, sube un ángel al cielo.
Creciendo en Gracia apoya su tesis, torciendo el texto de Hebreos 2:14 donde dice que Dios es el Padre de los espíritus, para decir que nosotros somos espíritus o ángeles. El verso de Hebreos de ninguna manera enseña que nosotros existimos como espíritus antes de nuestra existencia como seres humanos. La frase “Padre de los espíritus” simplemente está señalando que Dios es el Creador, de todos los seres espirituales. La preexistencia de nuestro espíritu es claramente antibíblica. Zacarías 12:1 dice que Dios: “forma el espíritu del hombre dentro de él”, no que lo formó antes de que el hombre existiera.
Ellos también afirman que el texto de Jeremías 1:5, habla de la preexistencia de Jeremías como un ángel, pero ese texto se refiere más bien a la omnisciencia de Dios. Antes de que Jeremías naciera, Dios sabía que él iba a llegar a ser un profeta. Dios llama las cosas que no son, como si fuesen (Romanos 4:17). El texto no dice que Jeremías fuera un ángel antes de ser humano, pues Jeremías empezó su existencia cuando fue engendrado y no antes.
De igual forma toman el Salmo 82:6, donde dice: “Yo dije: vosotros sois dioses” y lo usan para afirmar que todos los seres humanos somos dioses y ángeles. Sin embargo, ese texto lo que hace es aplicar el término “Elohim” a los jueces o autoridades humanas, y no a todos los hombres. El texto enseña que los hombres son dioses para sí mismos cuando se llenan de soberbia y no obedecen las palabras del Altísimo. Léase todo el capítulo 82 y compárelo con una parte del evangelio según Juan localizado en el capítulo 10 versículos 22 al 42 para comprender esta afirmación. En esa escritura el Señor Jesús cita este mismo texto a unos judíos que no creían; vea el versículo 34.
La idea de que las personas son ángeles en cuerpos humanos, no sólo es absurda, sino también contraria a lo que la Biblia dice acerca de los ángeles y el hombre. Las Escrituras hacen una clara distinción entre los ángeles y el hombre. Por ejemplo: La Biblia dice que Dios creó al hombre a su imagen (Génesis 1:27), pero de los ángeles no se dice lo mismo. En el Salmo 8:5 leemos que Dios hizo a los hombres un poco menor que a los ángeles, pero seremos hechos más grandes que ellos en el cielo. 1. Corintios 6:3 nos habla de que llegará el día cuando los creyentes (en el cielo) juzgaremos a los ángeles. De la misma manera 1. Corintios 13:1 hace una distinción entre “lenguas” (idiomas) humanas y angelicales.

3.7. EL DIABLO
Según el Ministerio Creciendo en Gracia, Adán fue la serpiente, o Satanás, el diablo. Explican que él fue un ángel en el principio, después se enalteció y entonces Dios lo arrojó a la tierra. Durante el trayecto del cielo a la tierra llegó como un hombre y fue puesto en el Edén como Adán. Cuando Eva fue tentada por la serpiente a consumir del árbol que Dios les había prohibido comer (Génesis 3), Eva le recuerda a la serpiente lo que Dios había dicho acerca de tal árbol: “No comeréis de él, no le tocaréis, para que no muráis” (v.3). El Ministerio Creciendo en gracia, opina que el diálogo que Eva estaba teniendo no era con la serpiente, sino que lo estaba hablando con Adán. También sostienen que para poder pecar se necesita tener un cuerpo, y por eso Satanás pecó cuando se humanó como Adán, y no antes.
Además aseguran que el diablo ya no existe, pues Cristo lo mató cuando se ofreció como nuestro sacrificio en la cruz del calvario. Ellos afirman que uno de los más grandes regalos de la gracia de Dios es que el diablo haya sido destruido. Dicen ellos que ahora el único diablo que queda es nuestra carne.
Veamos algunas declaraciones tomadas del sitio web de la secta Creciendo en Gracia
- Creciendo en gracia:
· ¿Sabía usted que Cristo en los días de su carne dijo: "...El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir;..."? La religión ha enseñado que se refería al diablo, si bien tienen razón falta la revelación paulina para entender que hurtar, matar y destruir no es posible si no se tiene un cuerpo.
Ese ladrón tuvo un nombre, en Isaías 14:12-20 dice que Satanás, cayó del cielo, fue cortado (formado) por tierra, que debilitaba las naciones (tenía autoridad), que se inclinarían hacia él los que lo veían (lo podían ver), lo llamó varón, dice que destruyó su tierra, mató su pueblo y a sus presos no abrió la cárcel. Ezequiel 28:12-19 hablando también de Satanás dice: que estuvo en el Edén, que su vestidura era de toda piedra preciosa, que fue creado por Dios, que fue lleno de iniquidad y pecó (para pecar se necesita cuerpo), lo arrojó por tierra para que los reyes lo miraran, es decir, participó de un cuerpo físico. El libro de Génesis registra que el primer hombre fue formado de la tierra, que el Señor le dio toda autoridad, el Señor lo llamó varón, estuvo en el Edén, que sacaba oro y piedras preciosas del río Pisón, es más, el apóstol Pablo enseña en Romanos 5:12 que el pecado entró al mundo por un hombre (Adán) y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, es decir, nos mató, nos hurtó la herencia.
Apreciado amigo, Dios depositó en el primer hombre el espíritu de Satanás, o sea que Adán era Satanás, el ladrón que dijo Jesús de Nazaret. Sin embargo en la cruz del calvario para siempre dejó de ser, fue destruido (He 2:14) como lo profetizó Isaías 27:1 y Ezequiel 28:19. (20)
Con respecto a que Satanás tomó cuerpo humano, debemos decir que La palabra "cortar" en el idioma hebreo es "Gadá" y significa cortar, tajar o separar y en ningún momento traduce formar como lo enseña José Luís Miranda, para enseñar que el texto de Isaías 14:12 está hablando de la formación de Adán. Lo que enseña el versículo es que Satanás fue separado de Dios.
Cuando se habla de la creación de Adán en Génesis 2:7 podemos leer: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente”. La Escritura dice que Dios sopló en su nariz aliento de vida, mas no que sopló en Adán a Satanás, pues de acuerdo a la enseñanza de José Luís Miranda, Satanás fue la vida de Adán.
José Luís Miranda afirma que para que Satanás pudiera pecar necesitaba cuerpo físico, porque no se puede pecar si no hay carne. Pero cuando leemos en Ezequiel 28:16 pasaje paralelo al de Isaías, leemos: A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad y pecaste; por lo cual yo te eché del monte de Dios, y te arroje de entre las piedras de fuego, oh querubín protector.
Aquí encontramos que la Escritura afirma que aquel a quien se le llama "querubín protector" "pecó" estando aún en el cielo, y por lo tanto sin tener ningún cuerpo físico, ya que era un espíritu. “Además, si Adán fue la serpiente como el grupo supone, tendríamos que utilizar mucha imaginación para poder entender el recuento de la creación en Génesis. Por ejemplo:
1. Si Adán fue la serpiente, esto significaría que la serpiente fue creada conforme a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26).
2. Si Adán fue la serpiente, entonces esto significaría que Dios le dio la potestad para que señoreara a todo animal, incluyendo “a todo animal que se arrastra sobre la tierra”, a otros de su misma especie (Génesis 1:26).
3. Si la serpiente fue Adán, esto significaría que él mismo se dio el nombre de “serpiente" porque Dios le dio la responsabilidad de darle nombre a todos los animales (Génesis 2:19-20).
4. Si Adán hubiera sido la serpiente, entonces todos los humanos se arrastrarían para andar y comerían polvo, ya que este fue el castigo que Dios le dio a la serpiente por haber engañado a Eva (Génesis 3:14).” (21)
La Biblia de ninguna manera enseña que Adán pudo haber sido la serpiente antigua, el diablo, Satanás.
A propósito de la destrucción completa del diablo que según Creciendo en Gracia ocurrió cuando el Señor Jesucristo murió en la cruz del calvario, podemos afirmar que nuestro Señor, si propinó un duro golpe al diablo, pero aún no se ha efectuado su castigo definitivo, ocasionado por su rebelión contra Dios.
Cuando el diablo engañó a Adán y a Eva, encontramos un versículo localizado en Génesis 3.15, donde el Señor le habla a la serpiente de la siguiente manera: “y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón”. El versículo en cuestión nos enseña que cuando el hombre y su mujer pecaron por culpa de la serpiente antigua, la cual es el diablo y Satanás (Apocalipsis 20:2), se dice que la Serpiente (diablo) hirió a la humanidad en el talón (con pecado), pero se muestra a la vez una hermosa promesa y es que vendría uno que nacería de mujer y le daría en la cabeza el golpe mortal a la serpiente.
Cuando Adán y Eva fueron engañados, comenzaron a morir, pues el pecado es el causante de la muerte; y además entregaron el señorío que Dios les había dado sobre la tierra, al engañador, al diablo. Por eso dentro de los títulos que la Palabra del Señor usa para designar al diablo encontramos unos tales como: el príncipe de este mundo (Juan 12:31, 14:30) y el dios de este siglo (2 Corintios 3:4). De estos versículos podemos deducir que el reino de los gobiernos mundiales está bajo el poder del diablo. Cuando el Señor Jesucristo fue tentado, dice la Biblia que “el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mateo 4:8-9). El propósito de nuestro Dios y Padre al manifestarse en carne, era el de liberar a todo la humanidad del poder de ese tirano que tenía el gobierno mundial.
El diablo le estaba ofreciendo esto a Cristo por medios aparentemente muy sencillos. De esta manera, aparentemente Jesús no tendría que morir en la cruz para cumplir su objetivo, sin embargo la respuesta del Señor a estos ofrecimientos engañosos fue “Vete de mí Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás”.
Desde luego, la única manera en la que Jesús podría ser nuestro sustituto y morir en nuestro lugar era entrando en la carne. Jesús nació de una mujer y fue él quien derrotó reciamente al diablo y al pecado, a través de su muerte en la cruz del calvario. La palabra de Dios nos enseña que nuestros pecados se habían constituido en una lista de cargos que tenía la justicia de Dios contra nosotros. Además, estas acusaciones eran llevadas todo el tiempo ante Dios por nuestros acusadores (el diablo y los demonios) y no había nada que hacer. Sin embargo cuando nuestro Señor Jesucristo murió en la cruz del calvario, dio un duro golpe a estos acusadores, pues allí mismo selló su victoria sobre ellos. “anulando el acta de decretos que había contra nosotros (pecados), que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades
(diablo y demonios), los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2:14-15). El error de Creciendo en Gracia radica en que ellos creen que todos los hombres gozan actualmente de este beneficio, lo cual no es así, pues esto pertenece exclusivamente a los que han creído en la obra redentora de Jesús obedeciendo el evangelio. Basta con mirar los versículos que anteceden a esta declaración (específicamente del ocho en adelante) para darse cuenta de que Pablo está dirigiendo estas palabras únicamente a los creyentes. Además el inicio de la carta a los Colosenses 34 de donde se cita este texto, explica que está dirigida a los santos y fieles que están en Colosas (Colosenses 1:2), no a cualquiera.
Llegará el día en que Dios juzgará completamente a Satanás, pero esto aún no ha acontecido. El apóstol Pablo nos alienta con esta esperanza “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies...” (Romanos 16:20). Mientras tanto “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19), pero que un día se cumplirá esta profecía que pondrá a todos los enemigos del Señor por estrado de sus pies: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20:10).
Esta es una gran promesa, pero todavía nos queda estar atentos a las recomendaciones del apóstol Pedro que escribió: “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quien devorar, al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8) y del apóstol Pablo que dijo: “Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 corintios 2:11).

3.8. EL COMIENZO DEL BIEN Y DEL MAL

Cuando José Luís Miranda trata el tema del bien y del mal, recurre a su “doctrina” de las dos simientes. Por medio de esa falsa doctrina, afirma que Caín y Abel fueron hermanos gemelos, pero Caín fue engendrado en Eva por el diablo (Adán), mientras que Abel fue engendrado por Dios. Caín fue la simiente del mal, mientras que Abel fue la simiente del bien. Las siguientes declaraciones son tomadas del sitio web de la Secta Creciendo en Gracia.
- Creciendo en gracia:
· ¿Sabía usted cuándo comenzó el bien y el mal? La Biblia nos dice que Dios formó al primer Adán del polvo de la
tierra, y sacó de su costilla a Eva su mujer. Eva tuvo dos gemelos: Caín y Abel. Caín representó la simiente mala y Abel la simiente buena. Caín mató a Abel y más tarde Eva tuvo otro hijo llamado Set. En Romanos 9:21 nos dice, que de un solo vientre pueden nacer dos simientes diferentes… Entonces, qué sucede, que una vez Adán tiene a Eva, pues, Adán engendra en Eva un hijo, pero al mismo tiempo que Adán engendró un hijo en Eva, Dios también engendró un hijo en el mismo vientre, un parejita, gemelos. Por eso es que dice que nació Caín y luego Abel, no dice que nació Caín, y luego que el nené creció y era hermoso, luego tuvieron otro varón, nacieron los dos de momento.... y de ahí salieron dos hijos, que son las dos simientes. (22)
Nuevamente las declaraciones del anticristo José Luis Miranda, se derriban con la verdadera enseñanza escritural. Cuando nació Caín, Eva dijo que por la voluntad de Jehová había adquirido un varón (Génesis 4:1-2).
Después nació Abel, pero la Escritura no dice por ningún lugar que Abel fuera engendrado por Dios, o que fueran hermanos gemelos. Pero especulando, supongamos que la simiente del bien vino por medio de Abel y la del maligno por medio de Caín. La historia bíblica nos dice en Génesis 4:8. Y dijo Caín a su hermano Abel: "Salgamos al campo". Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató.
¿Qué pasó entonces con la simiente supuestamente engendrada por Dios en Eva? ¿Entonces pereció cuando murió Abel? Suponiendo que se busque la salida de que el tercer hijo, es decir Set, fue el reemplazo de la simiente de Dios. Leemos en Génesis 4:25, y conoció de nuevo adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo y llamó su nombre Set. Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. Claramente leemos que conoció de nuevo Adán a su mujer. Adán fue quien engendro en Eva a Set. Pero si Adán era el diablo, entonces Set al igual que Caín representaría la simiente del mal y nadie la simiente del bien, pues Abel quien era su representante murió. Por lo tanto la teoría del anticristo José Luís Miranda carece de fundamento bíblico.

3.9. EL PECADO
El Ministerio internacional Creciendo en Gracia afirma que donde hay doctrina de demonios hay prohibición (no se pinte, no se ponga, no se case, no coma). Sin embargo, ellos proclaman: “todo me es lícito”, lo cual significa según sus conceptos, que está prohibido prohibir. Por esta causa, dicen que el pecado entró a los hombres, ya que Dios le prohibió a Adán cuando le dijo "no comas”. Es así como según ellos, de esta manera entró el pecado al mundo por medio de un hombre y con el pecado la muerte.
Ahora, cuando llegó el segundo Adán (Jesucristo) este acabó con el pecado, de manera que según ellos el pecado ya no existe. A continuación afirman que después de la cruz nadie puede ser hallado en pecado (según ellos esto significa, que después de la cruz, ningún hombre es un pecador), ya que contamos con la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
Continúan afirmando que el que comete una falta, un crimen, está en la ignorancia de su mente, practicando las obras de la carne, ajeno a la vida de Dios; pero no se le puede hallar en pecado, porque nació después de la cruz, después de Cristo, y que por lo tanto se encuentra en justificación de vida.
Afirman que con la mente de Cristo activada (o sea cuando se cree en la doctrina de José Luís Miranda) usted descubre todo el bien que está dentro de usted, pero a la vez todo el mal que está afuera, en su carne; que usted descubre que es santo por dentro pero inmundo por fuera, que está bendecido pero que es débil; pase lo que pase, usted siempre está en paz porque el conocimiento, la mente, le da paz.
Contrario a lo que afirma el anticristo José Luís Miranda, el apóstol Pablo escribió que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3.23).
“El hombre es pecador, hasta el punto tal, que pone sus propios intereses por encima del honor debido a Dios y rechaza su obra redentora. Casi todo el mundo rechaza que se le tilde de pecador, “pues no le hace mal a nadie”,
y no se da cuenta que su gran pecado es “no tener a Dios en sus pensamientos”. El profeta Isaías escribe: “... todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como el viento” (Isaías 64:6). A los judíos que se gloriaban de ser de la simiente de Abraham, Jesús les dijo: “Vosotros sois hijos de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer” (Juan 8:44). Jesús no hizo distinción entre hombres buenos y hombres malos, como si estos últimos hubieran de ser felicitados por la poca maldad que había en ellos; sino que dijo:
“Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). La afirmación de Isaías de que nuestros pecados nos llevan como el viento, no es sino una descripción poética de la enseñanza de las Sagradas Escrituras, que dice que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23); que “Dios no puede ser tentado por el mal, ni el tienta a nadie; sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia, es atraído y seducido.
Entonces la concupiscencia después que ha concebido da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado da a luz la muerte” (Santiago 1:13- 15).” (23)
También es falso que el pecado solo afecte la parte exterior del hombre, mientras que nuestro interior es bueno.
El pecado no es solo una cuestión de actos, sino del corazón. El orgullo, la envidia, los celos, la vanidad, la codicia, la ingratitud, el odio, la impureza, la voluntad propia; son pecados escondidos dentro de nosotros, mucho antes de que pasen a actos externos. Con penetrante sabiduría dice el libro de Proverbios: “El pensamiento del necio es pecado” (Proverbios 24:9). Y nuestro Señor dice: “Porque del corazón del hombre salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre...” (Mateo 15:19-20). Es así que debemos procurar que todo nuestro ser esté limpio ante los ojos de Dios, y no solamente nuestro interior. Así lo dice la Palabra de Dios: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo, y todo vuestro ser espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:23)
El pecado es un asalto contra la sabiduría de Dios, una ofensa contra la santidad de Dios y un ultraje a su amor. ¡Simplemente no deja de existir porque uno diga que no existe! Si el pecado ya hubiera sido erradicado del mundo, entonces ¿Por qué vemos tanta injusticia, tanta rebelión, y tanta maldad? ¿Por qué vemos tantos opositores a la voluntad de Dios? Ahora bien, si ya no existe el pecado ¿por qué morimos? La muerte ha venido como consecuencia del pecado, tal como lo dice el apóstol Pablo: “Porque la paga del pecado es muerte...” (Romanos 6.23). Entonces, si las afirmaciones de la secta Creciendo en Gracia fueran ciertas y el pecado no existe, ningún hombre debería morir actualmente.
Dios no le prohíbe a ninguno que haga lo que quiera, pero si le muestra a manera de consejo las consecuencias desastrosas del pecado. Si uno quiere persevera en el pecado, pero de la misma forma, si uno quiere, puede mas bien perseverar en la justicia. “... el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que suyos; y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo” (2 Timoteo 2:19).